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  • Electrodomésticos: cómo son las nuevas etiquetas de eficiencia y qué error es clave evitar

    » Clarin

    Fecha: 06/05/2026 07:28

    Al momento de decidir la compra entre distintas opciones de heladeras, lavarropas, aires o televisores, revisar sus etiquetas de eficiencia siempre es clave. Porque permiten saber, con sólo un vistazo, cuáles aprovechan mejor la electricidad y cuáles gastarán mucha más energía para cumplir la misma función, durante toda su vida útil. Estas pequeñas piezas gráficas, visibles junto a cada electrodoméstico a la venta, acaban de tener una reforma muy relevante que buscó actualizarlas, simplificar su lectura y dar más información. Sin embargo, durante un tiempo, los consumidores deberán prestar mucha atención para no caer en una confusión que puede costar cara. A continuación, punto por punto, todo lo que se necesita saber ahora para comparar sin equivocarse. ¿Cómo son las nuevas etiquetas de eficiencia energética y qué cambió? "A partir de la reciente Resolución 438/2024 de la Secretaría de Industria y Comercio, el sistema de etiquetado en el país atraviesa una transformación importante", explicaron a Clarín en el Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM). "El objetivo -agregaron- es brindar información certera, clara y detallada para que los usuarios puedan elegir productos que consuman menos energía y protejan el ambiente." Para eso, entonces, los principales cambios introducidos en las etiquetas fueron los siguientes: 1. Unificaron la escala para todos los electrodomésticos. El nivel de eficiencia se indica ahora en una tabla de 7 letras que va de la A a la G, donde A (en verde) representa la máxima eficiencia; y la G, en rojo, la menor. Antes, había escalas diferentes según el tipo de aparato. 2. Eliminaron las categorías Plus. Por el avance tecnológico, en los últimos años se habían ido agregando niveles superiores al A para para destacar a los aparatos que lograban mejoras inéditas. Pero ahora, con la unificación, los A+++ pasaron a ser A; los A++ se volvieron B; los A+ son los nuevos C; los anteriores A se convirtieron en D; y así sucesivamente. "Esta actualización no implica un menor rendimiento del producto ni un mayor consumo de energía, sino una redefinición de la escala para reflejar con mayor precisión la eficiencia de las tecnologías actuales", comentaron en Samsung Argentina. 3. Sumaron una banda central visual. Es del mismo color que la clase de eficiencia del aparato (verde, amarillo, naranja o rojo), para facilitar su rápida identificación. Además, en ese espacio ahora se informa, más destacado, el consumo anual de energía real por año, hora o ciclo, según el caso. 4. Agregaron un código QR obligatorio. "Al escanearlo, el consumidor accederá directamente a una base de datos con información técnica detallada del modelo, como el laboratorio que realizó los ensayos y el rendimiento específico", explicaron en IRAM. 5. Agregaron el consumo en modo "stand by". "Se ha incorporado información sobre la energía que consume el aparato cuando no está realizando su función principal, pero sigue enchufado", agregaron. Por ahora esto sólo rige para microondas y TV; para el resto, será desde marzo de 2027. ¿En qué productos vamos a ver las nuevas etiquetas? El nuevo reglamento alcanza puntualmente a 11 categorías de productos esenciales en el hogar y la industria: - Refrigeradores, congeladores y freezers. - Lavarropas eléctricos. - Acondicionadores de aire. - Hornos eléctricos (portátiles y empotrables). - Termotanques eléctricos. - Lámparas. - Televisores y monitores. - Microondas. - Lavavajillas. - Motores de inducción (monofásicos y trifásicos). - Electrobombas. En cualquier caso, según se ordenó, las etiquetas tienen que estar siempre "expuestas de manera visible" tanto en los comercios como en las tiendas online que ofrecen los productos. ¿Por qué habrá que prestar mucha atención para evitar costosos errores? Un detalle no menor es que, según dispusieron las autoridades, la transición al nuevo esquema será gradual, con dos fechas clave: -5 de marzo de 2026: desde ese día, los fabricantes e importadores sólo pueden introducir en el mercado aparatos que lleven la nuevas etiquetas. -5 de marzo de 2028: a partir de esa fecha ya no se podrán vender más electrodomésticos con etiquetas viejas y todo producto en exhibición deberá estar adecuado a las nuevas regulaciones. Por lo tanto, durante los próximos dos años -hasta marzo de 2028- tendremos etiquetas nuevas y viejas, con distintas escalas, conviviendo en las tiendas. Ahora bien, el problema es que esta situación puede generar confusiones perjudiciales para el bolsillo de los consumidores que, sin estar enterados de la novedad, no distingan bien las escalas. Por ejemplo, al comparar en la góndola dos modelos de aires acondicionados, ahora es fácil que alguien piense que uno A+ (con vieja etiqueta) es más eficiente que uno B (con nueva etiqueta), sin serlo realmente ya que ahora el B equivale al antiguo A++. Del mismo modo, ante dos heladeras, un consumidor puede suponer que una A es más eficiente que una B, y equivocarse si justo se diera el caso de que esa A aún lleva la etiqueta vieja (hoy sería una D) y la C tuviera el nuevo rótulo (por lo que equivale a una A+ de la escala anterior). Para evitar estos errores, algunos vendedores y marcas empezaron a incluir cartelitos y leyendas que explican las equivalencias entre ambos diseños de etiqueta. Sin embargo, en una recorrida por varias tiendas del rubro, Clarín comprobó que en la gran mayoría de los casos todavía no hay aclaraciones a la vista. ¿Qué tanto se puede ahorrar al elegir los aparatos más eficientes? Los especialistas advierten que, por debajo de A, cada letra que se baja representará un salto notorio en el consumo de electricidad normal del aparato. Por lo cual, aunque puedan ser más caros, a largo plazo terminan conviniendo. "En el caso de los electrodomésticos de lavado, por ejemplo, un producto clasificado como B puede consumir en promedio un 20% más que uno A, mientras que uno C puede alcanzar hasta un 39% más, y así sucesivamente a medida que desciende la categoría", graficaron en Samsung Argentina. Aclararon también que estas comparaciones se hacen siempre tomando como referencia a un producto A y que los valores son estimados, ya que cada letra contempla un rango de consumo posible según la normativa vigente. Además del nivel de eficiencia, ¿qué otra información valiosa aporta la etiqueta? En IRAM enseñan que, al comprar, el consumidor no sólo debería mirar la letra (A, B, C...), sino también los datos complementarios que figuran debajo, como por ejemplo: - El consumo de energía anual o por ciclo (en kWh), ideal para comparar cuánto gastará un equipo frente a otro similar. - El nivel de ruido (indicado en decibeles), fundamental para el confort acústico en el hogar. - Prestaciones específicas, como el consumo de agua en lavarropas o la capacidad usable en hornos. "Elegir productos certificados no es sólo una cuestión de norma, es una decisión inteligente para el bolsillo y el planeta", concluyeron. MDG Sobre la firma Newsletter Clarín

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