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» La Nacion
Fecha: 06/05/2026 06:53
Ringo Starr y Barbara Bach: una historia de amor sin recetas que nació en un set hace 40 años y sigue más vigente que nunca El baterista y la actriz se conocieron en 1977 y se casaron en 1981; desde entonces, se mantienen juntos y unidos, a pesar de las estupideces del músico - 5 minutos de lectura' Ringo Starr nunca fue amante de fórmulas. Ni en la música ni en la vida. A sus 84 años, el exbaterista de The Beatles sostiene una idea que, en tiempos de manuales de autoayuda y recetas para todo, suena casi subversiva: no hay secretos para un matrimonio feliz. Y, sin embargo, su historia con Barbara Bach parece desmentir cualquier escepticismo. Llevan más de cuatro décadas juntos, una rareza en el mundo del espectáculo, y siguen eligiéndose con la misma naturalidad que el primer día. Hay días buenos y días malos, y a veces soy realmente estúpido, pero luego lo superamos, confesó Starr en una entrevista publicada por People. Detrás de esa afirmación, no hay grandes teorías, sino algo mucho más simple: convivencia, paciencia y afecto sostenido en el tiempo. La pareja se casó en Londres en abril de 1981, en una ceremonia íntima con unos 70 invitados. Entre ellos estaban dos viejos compañeros de ruta de Starr, Paul McCartney y George Harrison, testigos de una historia que recién comenzaba. Desde entonces, construyeron una familia ensamblada con cinco hijos: Zak, Jason y Lee, fruto del matrimonio anterior de Starr con Maureen Cox, y Francesca y Gianni, hijos de Bach con el empresario italiano Augusto Gregorini. Pero la historia de amor no comenzó en un altar, sino en un set de filmación. Se conocieron durante el rodaje de la película Caveman. Allí interpretaban a una pareja, aunque en la vida real ambos estaban comprometidos con otras personas. Durante gran parte de la producción mantuvieron una relación estrictamente profesional. Fue recién en la última semana de rodaje cuando algo cambió. Pasamos de una amistad a estar enamorados, recordaría Bach años después. Ese tránsito, casi repentino, marcaría el inicio de un vínculo que atravesó décadas, cambios personales y la exposición constante de la vida pública. El rey de los palillos Detrás del nombre artístico se encuentra Richard Starkey, nacido en Liverpool en 1940. Su infancia estuvo marcada por problemas de salud que lo alejaron de la escuela durante largos períodos, pero también lo acercaron a la música. En los hospitales, encontró en la batería una forma de expresión que terminaría definiendo su destino. Como integrante de los Beatles, Starr no solo aportó un estilo rítmico distintivo, sino también una personalidad que equilibraba el genio creativo de sus compañeros. Tras la disolución de la banda, desarrolló una carrera solista con altibajos, pero siempre activa, explorando distintos géneros y manteniendo una conexión constante con el público. En el plano personal, su vida tuvo momentos complejos, especialmente en relación con el consumo de alcohol y sustancias, una etapa que logró superar en los años 80. Desde entonces, su figura se asocia más con la calma, la espiritualidad y una filosofía de vida sencilla, casi minimalista. Una Chica Bond Barbara Bach, nacida como Barbara Goldbach en Nueva York en 1947, comenzó su carrera como modelo antes de dar el salto al cine. Alcanzó notoriedad internacional al interpretar a la chica Bond en El espía que me amó (1977), consolidándose como una figura reconocida dentro de la industria. Sin embargo, su trayectoria no se limitó a ese rol icónico. Participó en diversas producciones cinematográficas durante los años 70 y principios de los 80, construyendo una carrera sólida aunque selectiva. Con el tiempo decidió alejarse parcialmente de la actuación para enfocarse en su vida personal y en proyectos filantrópicos. Al igual que Starr, Bach atravesó un proceso de transformación personal, especialmente en lo que respecta a adicciones, una experiencia que ambos compartieron y que fortaleció su vínculo. Amor, música y presente Hoy, Barbara Bach sigue siendo una figura central en la vida de Starr, no solo como compañera, sino también como inspiración artística. Su canción Thankful, incluida en el álbum Look Up, de 2025, es una declaración directa de ese amor. Con una letra inusualmente íntima, el músico reconoce el impacto emocional que Bach tuvo en su vida: una presencia que lo sostuvo en momentos difíciles y lo ayudó a reconstruirse. Ese último disco marcó un hito en su carrera reciente al alcanzar los primeros puestos en los rankings, demostrando que, incluso después de décadas en la industria, Starr sigue encontrando nuevas formas de conectar con su audiencia. Entre giras con su All Starr Band y presentaciones especiales, su vida continúa activa. Pero lejos del escenario, lo que persiste es esa rutina compartida con Bach, construida sin reglas rígidas ni recetas mágicas. Quizás ahí resida la clave, aunque él insista en que no existe ninguna, en aceptar la imperfección, en sostener el vínculo incluso en los días difíciles, y en seguir eligiéndose, una y otra vez, con la misma sencillez con la que todo empezó.
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