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  • La interna de las "hermanas" Pombo que salió a la luz tras la denuncia de violencia: "No me apoyó"

    » TN

    Fecha: 05/05/2026 18:42

    Las "hermanas Pombo" fueron sinónimo de complicidad en los medios de comunicación. Sin embargo, detrás de las luces y el show, Johanna Villafañe y Pamela Pombo atravesaron situaciones límite que las separaron para siempre. El escándalo estalló cuando Pamela denunció por violencia de género a su expareja, el ex Puma Patricio Albacete. Su testimonio recorrió los medios, y se esperaba la reacción de Johanna, su excompañera y casi familia, quien finalmente decidió hablar al respecto en La Mañana con Moria (eltrece). En diálogo con Moria Casán, la agente inmobiliaria reveló que su primer sentimiento fue de tristeza por su examiga. Primero sentí dolor y angustia, porque no le deseo esta situación a nadie. Pero también me removió recuerdos muy profundos, memorias que estaban ahí, latentes. Desde el impulso, me salió decirle: Mirá qué loco, Pame, las vueltas de la vida, que hoy vos estás en esa situación, relató. Villafañe recordó los años en que ambas llegaron de su provincia natal a Buenos Aires, compartiendo departamento y objetivos. Nos vinimos de Mendoza, ambas con un sueño, queriendo radicarnos acá y empezar a trabajar en el ambiente artístico. Vivíamos juntas, cada una tenía su dormitorio. Yo la consideraba familia, más allá de que no somos hermanas biológicas, contó en el programa. Fue en esa etapa cuando Johanna conoció a quien luego sería su agresor. Empecé una relación con él. Al principio todo bien, pero después empezaron los celos, el control, la violencia. Pamela era testigo de lo que yo vivía, aseguró. Según su relato, Pombo no solo presenció episodios de maltrato verbal y físico, sino que permitió que su agresor subiera al departamento y, en palabras de Johanna, se puso de su lado. Ella escuchaba cómo yo me defendía. Él me agarraba y me llevaba al dormitorio. Yo era chica, tenía 20 años, estaba vulnerable. Pamela era mi persona de confianza, pero en ese momento me sentí sola, recordó. Consultada sobre por qué Pamela habría actuado así, fue contundente: Quizás quería despegarse, que yo me fuera del departamento, que ella siguiera trabajando sola con su apellido. Capaz que le vino bárbaro el golpe para largarse sola. Lo cierto es que, cuando más la necesitaba, no estuvo para mí. Villafañe denunció a su agresor gracias al apoyo de su madre, que estaba en Mendoza. Pamela no me eligió, no me apoyó ni me acompañó. Sentía miedo de denunciar porque estaba amenazada y controlada, no solo por el golpe, sino por el control sobre mis vínculos y mi vida, detalló. La herida se profundizó porque su testigo clave no la respaldó. Ella vio el maltrato físico y psicológico, pero no pude contar con ella para que diera su testimonio a mi favor. Se puso del otro lado, lamentó. Incluso recordó que el abogado Fernando Burlando defendió a su agresor y que, en un móvil de televisión, Pamela tomó la misma posición. No creyeron en mí, resumió. Esperaba un poco de empatía, que me contenga y me acompañe, porque en ese momento estaba destrozada. La víctima muchas veces no se anima a hablar enseguida. Yo tenía todo esto guardado, señaló. Y concluyó: No me animé a hablar antes. Ahora, al ver lo que le pasa a ella, todo eso me removió.

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