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Parana » Cuestion Entrerriana
Fecha: 05/05/2026 13:48
Lácteos Verónica, una de las firmas lácteas emblemáticas de Santa Fe, lleva cinco meses con sus plantas paralizadas en Lehmann, Suardi y Clason, adeuda más de tres meses completos de salarios a sus 700 trabajadores, ya no aporta a la obra social y acumula casi 4.000 cheques emitidos sin fondos. En ese contexto, y tras evitar la quiebra el mes pasado, la familia Espiñeira mantuvo una reunión con funcionarios del gobierno santafesino y legisladores, donde se puso sobre la mesa la posibilidad de una venta total o parcial de la compañía. Del encuentro participaron los ministros de Desarrollo Productivo y de Trabajo de Santa Fe, Gustavo Puccini y Roald Báscolo, los senadores Felipe Michlig, Alcides Calvo, Leonardo Diana y Hugo Rasetto, así como Gonzalo y Alejandro Espiñeira, integrantes de la familia dueña de la firma. Según medios provinciales, los representantes de la empresa aseguraron que se encuentran trabajando en distintas opciones para garantizar la continuidad de la firma, remarcaron. Entre las alternativas mencionadas, se destacó la posibilidad de una venta total o parcial, así como la búsqueda de financiamiento para reactivar la producción, aunque no se brindaron definiciones concretas. Desde el sector político remarcaron la necesidad de que la empresa tome una decisión clara en el corto plazo para evitar mayores incertidumbres. Crisis sectorial y efecto sobre el entramado lácteo La crisis de Lácteos Verónica no es un hecho aislado, sino que se inscribe en un declive más amplio que afecta al conjunto de la industria láctea nacional. La quiebra de SanCor, las pérdidas multimillonarias de La Serenísima, el cierre definitivo de La Suipachense y la venta de buena parte del negocio de Saputo son evidencias de un sector sumergido en una situación por demás agravada. Medios santafesinos anticipan que, por efecto tanto del parate de Lácteos Verónica como de la quiebra de SanCor, el sector lechero provincial atraviesa un contexto de fuerte incertidumbre respecto de su evolución como negocio, y estiman que en la primavera faltarán usinas para recibir la producción lechera. Denuncia de vaciamiento y nuevas sociedades A la parálisis operativa se suma una denuncia pública por presunto vaciamiento impulsada por la diputada nacional Julia Strada (Unión por la Patria). La legisladora señaló que Las Becerras S.A., el tambo de la familia Espiñeira que proveía gran parte de los insumos a Lácteos Verónica, hoy le vende la leche a otras empresas lácteas y dejó de abastecer a la firma. Los mismos dueños le cortan los insumos a su propia empresa mientras 700 trabajadores esperan cobrar. ¿Eso no es vaciamiento deliberado?, cuestionó Strada en su cuenta de la red social X. Además, denunció que en septiembre pasado, en plena crisis operativa, los Espiñeira constituyeron tres nuevas sociedades anónimas: Kawsay SA, Agro Prada SA y Grandal Agropecuaria SA, con un objeto social similar al de Lácteos Verónica e integrantes de la familia en sus directorios. Deuda millonaria, cheques rechazados y proveedores en alerta La situación financiera de la empresa es crítica y la deuda no para de crecer. Además de los salarios impagos, los trabajadores afirman que la firma cortó los aportes patronales y jubilatorios, y que ya no disponen de obra social. Por el lado de los proveedores, cerca de 150 productores de leche de Santa Fe se unieron para reclamar el pago de mercadería entregada y nunca abonada, con una deuda estimada en torno a los 60 millones de dólares. A nivel bancario, un relevamiento en el registro del Banco Central (BCRA) constató que Lácteos Verónica acumula 3.886 cheques emitidos sin fondos y una deuda cercana a los $14.000 millones en ese ítem, además de obligaciones con diversas entidades. Presión política, diálogo y reclamo de definiciones Las partes coincidieron en la importancia de sostener el diálogo para encontrar una salida que preserve las fuentes de trabajo. Desde el gobierno provincial resaltaron la voluntad de los Espiñeira de sumarse por primera vez a una instancia de diálogo formal en medio de la crisis, aunque advirtieron que se necesitan definiciones concretas sin demora. Cinco meses sin cobrar ya llevan sus trabajadores y trabajadoras: pero no los despiden ni la empresa cierra. Quieren hacerlos renunciar y desgastarlos, denunció Strada, en medio de una creciente presión para que la Justicia investigue las presuntas maniobras de vaciamiento. Mientras tanto, 700 familias siguen a la espera de una solución que, por ahora, parece cada vez más lejana, en un escenario donde la continuidad de Lácteos Verónica y el impacto sobre la cadena láctea santafesina permanecen abiertos.
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