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Fecha: 05/05/2026 11:02
El Gobierno Nacional formalizó el cierre del Plan Estratégico Argentina Vitivinícola 2020 (PEVI), al considerar agotado el horizonte temporal bajo el cual fue diseñado. La medida se oficializó mediante la Resolución N° 55/2026 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, dependiente del ministerio de Economía, y marca el final administrativo de una de las principales hojas de ruta que tuvo el sector en los últimos años. Leé también: Afirman que el financiamiento bancario al agro se encuentra en niveles récord Según se desprende del texto oficial, la decisión no implica una evaluación automática de cumplimiento, sino el reconocimiento de que el plan alcanzó su límite temporal. Un cierre administrativo que abre interrogantes sobre la nueva etapa En ese marco, se instruyó a la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) a elaborar un informe exhaustivo que detalle el grado de cumplimiento de los objetivos propuestos, las acciones ejecutadas a lo largo de su implementación, el estado de los recursos utilizados y otros aspectos relevantes vinculados a su gestión. El PEVI había sido concebido como un instrumento de planificación sectorial orientado a coordinar el desarrollo de la vitivinicultura argentina, integrando a los distintos actores económicos y sociales de la cadena. Su diseño apuntaba a consolidar una estrategia de crecimiento sostenido, con foco en la competitividad, la inserción internacional y el fortalecimiento del mercado interno. Aunque su denominación fijaba el año 2020 como meta, en la práctica el plan continuó siendo una referencia para el sector en los años posteriores, en parte por la ausencia de un reemplazo formal que actualizara sus lineamientos. Este desfasaje entre el plazo original y su vigencia operativa es uno de los puntos que ahora deberá ser analizado en el informe solicitado. Fuentes del sector señalan que, si bien el PEVI permitió ordenar políticas y generar consensos institucionales, también dejó desafíos pendientes, especialmente en materia de exportaciones, diversificación de mercados y adaptación a cambios en el consumo global. En ese sentido, el cierre formal del plan reabre el debate sobre la necesidad de una nueva estrategia que contemple las transformaciones recientes de la actividad. Leé también:Boom del girasol: la molienda de marzo fue la mayor de los últimos 17 años para ese mes La vitivinicultura argentina, con fuerte presencia en provincias como Mendoza y San Juan, atraviesa un contexto de reconfiguración productiva y comercial. Factores como la presión de costos, la volatilidad macroeconómica y la competencia internacional obligan a repensar herramientas de planificación que acompañen al sector en una etapa más exigente. Por ahora, el foco está puesto en el informe que deberá presentar la COVIAR. Ese documento no solo funcionará como balance de lo actuado, sino también como insumo clave para delinear el futuro de una actividad emblemática de las economías regionales. El cierre del PEVI, más que un punto final, aparece así como una bisagra en la construcción de una nueva agenda vitivinícola.
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