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  • El regreso triunfal de un queso de los años 70 y 80, codiciado por el mundo fit: es muy alto en proteínas y bajo en grasas

    » Clarin

    Fecha: 05/05/2026 06:56

    Hace apenas unos días la cocinera Narda Lepes publicaba una serie de stories en su cuenta de Instagram donde untaba una tostada con un queso cottage recién lanzado al mercado, le agregaba un chorrito de aceite de oliva y un toque de sal marina. Un primerísimo primer plano de un bocado simple y prometedor: No es publicidad, es alegría auténtica, aclaraba por el regreso a las góndolas de ese producto blanquísimo, grumoso y suave que, como a ella, a muchos nos remite a la infancia. Su presencia no es reciente ni mucho menos local: hace al menos dos años que medios como The Guardian o The New York Times empezaron a hacerse eco del boom de ventas de este producto vintage impulsado por redes como Instagram o TikTok, donde se volvió viral gracias a sus atributos nutricionales. A tono con las tendencias alimentarias vigentes, el viejo y querido queso cottage es bajo en grasas y cada 100 gramos aporta una cantidad de proteínas comparable a la de dos huevos grandes, pero con menos calorías. En el universo fit en que la proteína se convirtió en la obsesión del momento tan o más inflada por el marketing que los músculos que promete, el queso cottage lo tiene todo para convertirse en un suceso de ventas tal como viene ocurriendo desde hace al menos dos años en el mercado internacional. Qué es y cómo se hace el queso cottage En redes lo vemos en esas preparaciones fotografiadas hasta el cansancio como la avocado toast, en bowls con legumbres y vegetales, sobre pancakes, waffles y flatbreads (panes chatos). Es que el queso cottage fue adoptado por ese recetario instagrameable de matriz anglosajona como su propio origen. El cottage cheese o queso de cabaña es un tipo de queso fresco de alta humedad, elaborado con leche de vaca y de textura granulada, cuenta Beatriz Coste, ingeniera especialista en quesos y socia fundadora de la comunidad @quesarte_argentina. Según esta especialista, la expresión queso de cabaña surgió de la costumbre de elaborar quesos sencillos en casas rurales a partir de la leche sobrante tras preparar mantequilla. Agrega que se cree que el término fue usado por primera vez en 1848. Si bien es de origen estadounidense, Coste señala que en Alemania existe un producto análogo, el Hüttenkäse (queso de cabaña) o Körniger Frischkäse (queso fresco granulado). En Estados Unidos es muy consumido y existen variantes como el cottage cheese dry curd, elaborado con leche descremada y con menos de un 0,5 % de grasa; el cottage cheese low fat, con entre 0,5 y 2 % de grasa; o el creamed cottage cheese, con mayor tenor graso, enumera esta experta en análisis sensorial. El queso cottage se obtiene a partir de leche entera o desnatada, a través de una coagulación ácido-mixta, lo que le da su textura granulosa característica. Beatriz Coste explica que su flavor (sabor) y textura se logran porque además se añade crema de leche a estos gránulos obtenidos tras la coagulación. Los gránulos absorben parcialmente la crema y, a la vez, quedan envueltos por ella. La elaboración se lleva a cabo en cuatro pasos: acidificación, corte y recalentamiento, lavado con agua helada y adición de crema de leche. Es un estilo de queso que se puede asociar al requesón español o la ricota italiana, una variedad mucho más popular en estas latitudes. Sin embargo, el proceso de elaboración del cottage es bastante más complejo lo que resulta en un queso más proteico y menos grasoso que la ricota. Dónde conseguir queso cottage en Argentina En nuestro país la oferta de este producto es acotada y muy reciente. Hace unos 45 años el escenario era otro. Muchos todavía hoy recuerdan el aviso publicitario de Juan Carlos Perez Loizeau promocionando las virtudes del queso cottage Mendinet. Desapareció porque tiene una línea de producción bastante específica y un protocolo de elaboración exigente. Las grandes empresas, que antes predominaban en el mercado, si no alcanzan un volumen alto de ventas directamente dejan de hacerlo, explica Beatriz Coste. Ahora, con más pymes en juego, si aparece la demanda es probable que vuelva a producirse más. Además, es un queso fresco, con una vida útil corta: no podés tenerlo mucho tiempo sin vender, y ahí está el riesgo. El primero en reaparecer fue el de la firma Muucottage (@muucottage) un emprendimiento artesanal a pequeña escala, a cargo de una pareja que arrancó desde cero con la producción y la distribución de este producto que se presenta en envases de 550 gramos y se hace sin ningún tipo de aditivos ni azúcar agregada. Hace apenas unos días se lanzó el queso cottage de la marca Wapi con una trayectoria de 25 años y un amplio portfolio de quesos que incluye variedades de leche de vaca y de leche de cabra. Su cottage se presenta en un frasco de vidrio de 340 gramos, contiene 46 gramos de proteína por pote y vale $ 15.900. Se puede conseguir en Jumbo y Disco, y próximamente también va a estar disponible en Coto y Carrefour. En redes sociales circulan recetas para hacer el queso cottage en casa, pero Beatriz Coste las desestima: En general hacen una ricota y la prensan con una tela. El cottage tiene un proceso de elaboración mucho más complejo que eso. De ahí su granulado firme tan característico y su cremosidad que no tiene nada que ver con lo que se puede conseguir con una fórmula casera. Sobre la firma Newsletter Clarín

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