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  • Día del Enólogo Mendocino: cómo cambió el vino argentino y qué buscan hoy los expertos

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    Fecha: 05/05/2026 05:41

    Cada 5 de mayo se celebra el Día del Enólogo Mendocino, una fecha que reconoce a quienes están detrás de una de las industrias más emblemáticas del país. Con Mendoza como principal polo productivo concentra cerca del 70% del vino argentino, el rol del enólogo no solo define el estilo de cada botella, sino también el rumbo de toda la industria. Hoy, ese escenario está en pleno cambio. Mendoza: de una identidad a muchas Si durante años Mendoza fue casi sinónimo de un estilo de vino, hoy ese mapa se volvió más complejo y también más interesante. Mendoza no es una sola identidad, sino una suma de precisiones, explica Ana Paula Bartolucci, chef de cave de Chandon. Hemos pasado de una identidad genérica a una exploración profunda de microregiones, donde la altitud y el suelo definen el carácter. En la misma línea, José R. Ponce, enólogo de Terrazas de los Andes, señala que la provincia ya no puede leerse en clave única: Hoy vemos consolidarse con fuerza distintas identidades, con vinos más frescos, precisos y que reflejan cada vez mejor su origen. Lo que queda y lo que cambió Aunque el mapa se amplía, hay algo que se mantiene. Siguen vigentes la calidad de la fruta y la expresión del terroir, dice Ponce. Lo que dejamos atrás es un estilo más extractivo, pesado, con vinos sobremaduros, de alto alcohol y mucha intervención. El cambio también es conceptual. Antes se perseguía la potencia; hoy buscamos transparencia y pureza de la fruta, agrega Bartolucci. La técnica está al servicio del origen. Un vino en equilibrio Para los enólogos, el vino argentino atraviesa un momento de transformación, pero también de síntesis. El vino argentino vive un momento de armonía en tensión, define Ponce, en referencia a un equilibrio entre diversidad de terroirs, altura y variedades. Bartolucci lo resume desde otro lugar: Es el momento del respeto por el terroir y de una búsqueda incansable de identidad. Hoy los vinos argentinos hablan con voz propia. Menos cantidad, más sentido Uno de los cambios más visibles está en el consumo. Hoy hay una tendencia a consumir menos, pero mejor. Las nuevas generaciones priorizan calidad sobre cantidad, explica Ponce. Bartolucci coincide y suma un matiz: Ya no es una cuestión de volumen, sino de la historia detrás de cada etiqueta. Se rompió la solemnidad: el vino ya no necesita una ocasión especial. Nuevas formas de beber vino En ese contexto, los vinos más livianos, frescos o de menor graduación ganan protagonismo. Son una de las principales nuevas interpretaciones del vino, señala Ponce. Permiten acompañar momentos más diversos sin perder identidad. La tendencia también alcanza a los espumantes. Es uno de los vinos más versátiles gastronómicamente, dice Bartolucci. Me gustaría que deje de pensarse solo para el brindis: puede acompañar desde una comida hasta un encuentro cotidiano. En un escenario donde el vino argentino se redefine, Mendoza sigue siendo el corazón de esa transformación. Ya no desde una única identidad, sino desde muchas. Y en ese movimiento, el rol del enólogo más que nunca es interpretar, traducir y decidir qué historia contar en cada botella.

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