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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 04/05/2026 22:11
El aumento del nivel del mar tiene el potencial de activar un ciclo de retroalimentación que no solo agrava las inundaciones costeras, sino que también podría provocar la liberación de hasta un 90% del carbono almacenado en los ecosistemas a la atmósfera. Este mecanismo, observado durante el análisis de núcleos de sedimento de casi 9.500 años en el lago Izabal de Guatemala, sugiere que el proceso no solo es histórico, sino una advertencia para el futuro, según una reciente publicación elaborada por Suvrajit Ghosh, estudiante de doctorado en geología y geofísica y Jonathan Obrist-Farner, profesor asociado en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Missouri. PUBLICIDAD El estudio, publicado en la revista Science of the Total Environment, demuestra que el impacto del aumento del nivel del mar podría extenderse mucho más allá de la zona costera visible y representa una amenaza directa a la capacidad de los ecosistemas para almacenar carbono en el largo plazo. La naturaleza de los ecosistemas costeros de agua dulce que almacenan cinco veces más carbono por unidad de área que los bosques tropicales maduros y lo capturan a una velocidad diez veces mayor, según los datos aportados por Ghosh al medio universitario los transforma en puntos neurálgicos dentro de la dinámica global del carbono y el clima. PUBLICIDAD La liberación repentina de ese carbono atrapado implica una alteración profunda de los ciclos biogeoquímicos y representa un peligro potencial para la infraestructura, los ecosistemas y las comunidades humanas asentadas en litoral, como establece el equipo de investigación de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Missouri. El ciclo de retroalimentación: cómo el mar puede acelerar las emisiones de carbono El proceso es más complejo que una simple inundación. Los núcleos de sedimento extraídos del lago Izabal narran una historia en capas: cada estrato conserva las características ambientales del momento en que se formó, lo que permite a los científicos rastrear cómo el almacenamiento de carbono ha fluctuado a lo largo de milenios y bajo diferentes regímenes de inundación, según explicó Ghosh en declaraciones reproducidas por la universidad. PUBLICIDAD Durante episodios en los que el agua de mar penetró en el lago y humedales cercanos un fenómeno documentado varias veces en el pasado geológico del lago Izabal el alto contenido de sulfato proveniente del mar desató una secuencia química: La alta tasa de reducción de azufre (SRR) y el eficiente ciclo del azufre mejoraron la mineralización del carbono orgánico de los sedimentos. En este contexto, la materia orgánica almacenada perdió estabilidad y hasta el 90% del carbono acumulado se liberó a la atmósfera. Este ciclo implica que el avance marino no solo inunda sino transforma radicalmente la eficiencia de los ecosistemas en su papel como sumideros de carbono. Las condiciones anóxicas o hipóxicas bajo o sin oxígeno aumentaron la reducción de sulfato y, con ello, aceleraron la liberación del carbono atrapado. Tal como recoge la investigación: La mayor tasa de reducción de sedimentos (SRR) y la mayor disminución del carbono orgánico en los sedimentos se observaron durante condiciones hipóxicas. PUBLICIDAD Sistemas vulnerables: del lago Izabal al panorama global La elección del lago Izabal para este estudio responde a sus peculiares antecedentes. El lago ha experimentado repetidas interacciones entre agua dulce y marina a lo largo de su historia, funcionando como un archivo natural que registra variaciones ambientales extensas en el tiempo. Analizar cada capa equivale a abrir un libro de historia, declaró Ghosh. Y añadió: Conservaron registros de las condiciones ambientales durante largos periodos, lo que nos ayuda a entender lo que podría pasar en el futuro y cómo prepararnos mejor. La implicación directa para los sistemas costeros actuales es clara: estos reservorios de carbono están bajo amenaza creciente por el avance del mar. Si los eventos del pasado se replican en el siglo XXI, los ecosistemas podrían perder rápidamente la mayor parte de su almacenaje de carbono, lo que contribuiría a un agravamiento global del cambio climático, como detalla el artículo publicado en Science of the Total Environment. PUBLICIDAD A escala mundial, los ecosistemas costeros de agua dulce ofrecen servicios ambientales esenciales y están relacionados con la seguridad alimentaria, la protección costera y la biodiversidad. La investigación liderada por el equipo de Missouri con la participación de científicos de ocho instituciones pertenecientes a seis países advierte que la creciente vulnerabilidad de estos sumideros de carbono es hoy una preocupación prioritaria. Los autores del artículo sostienen: Los ecosistemas costeros de agua dulce son vulnerables a las inundaciones provocadas por el aumento del nivel del mar a nivel mundial. Las inundaciones marinas en lagos costeros revelan alteraciones en los ciclos biogeoquímicos. PUBLICIDAD El eje del estudio se concentra en el reconocimiento de la fragilidad de los ecosistemas costeros y de agua dulce como amortiguadores del cambio climático. Los investigadores del equipo de Missouri sostienen que los ciclos históricos identificados en el lago Izabal funcionan como modelo para anticipar los riesgos futuros: Demuestran por qué es importante anticipar los cambios que algún día podrían afectar a los ecosistemas costeros, la infraestructura y las comunidades. 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