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  • Tenga paciencia, camionero: cuatro historias de trabajo arriba del camión

    Gualeguay » Debate Pregon

    Fecha: 04/05/2026 21:41

    Tenga paciencia, camionero: cuatro historias de trabajo arriba del camión Aquí conoceremos cuatro recorridos de vida , cada uno con un inicio diferente, pero que comparten mucho más de lo que parece. La vida en la ruta no es fácil, no es para cualquiera: es para alguien fuerte, con carácter y, sobre todo, apasionado. Porque ser camionero no es solo un trabajo, es una forma de vida. Es aprender desde chico, adaptarse a los cambios, convivir con la distancia, los tiempos inciertos y los imprevistos. Pero también es construir historias, amistades y un camino propio, marcado por el esfuerzo y la constancia. Fue una vida casi siempre arriba del camión Roland Ricardo Sauerbrey En el marco del Día del Trabajador, la historia de Roland refleja más de cinco décadas ligadas al camión, construidas desde muy chico y a partir del aprendizaje en la práctica. Su vínculo con el oficio comenzó en 1975, acompañando a su padre. Fue una vida casi siempre arriba del camión, resume. Como muchos en el rubro, empezó desde abajo: acompañante, ayudante y luego conductor. A los 16 años ya manejaba solo, en una época donde el trabajo exigía mucho más esfuerzo físico y menos comodidades. Un oficio de sacrificio Para Roland, ser camionero implica mucho más que manejar. No es para cualquiera, afirma. Durante años, su rutina estuvo marcada por viajes largos y tiempo lejos de su familia. Hoy cuesta que alguien se vaya un mes sin ver a su familia, compara. También advierte sobre los cambios en la formación: Antes todos arrancábamos de chicos como acompañantes. Hoy eso se perdió y es difícil formar choferes. Cambios y nuevas etapas El paso del tiempo trajo transformaciones. Los camiones actuales facilitaron la conducción y ampliaron el acceso al oficio. Hoy una mujer puede manejar y competir con cualquiera, destaca. A sus 58 años, su rutina cambió. Hoy prioriza estar cerca de su casa. Soy abuelo y no me iría más lejos, por más plata que me ofrezcan, asegura. En paralelo, encontró una nueva forma de seguir ligado al rubro: la restauración y decoración de volantes. Es una artesanía, no hay dos volantes iguales, explica sobre un trabajo que ya lleva más de 15 años. El valor del camino recorrido En una fecha como el Día del Trabajador, Roland pone el foco en quienes abrieron camino. Son gente que hizo patria. Ellos no la tuvieron fácil: trabajaron en condiciones muy duras, sin las comodidades de hoy., dice sobre los camioneros de antes, destacando el esfuerzo de quienes trabajaron en condiciones mucho más duras. La historia de Miguel Mena Con más de dos décadas arriba del camión, su camino está marcado por el sacrificio, la constancia y la búsqueda permanente de salir adelante. Creo que es un día que nos identifica a todos, desde el barrendero hasta un empresario. Todos somos laburantes, expresa, poniendo en valor el trabajo en todas sus formas. Miguel no nació en el mundo del transporte, viene del campo, pero siempre sintió atracción por el camión. Sus primeros pasos los dio junto a un amigo, Perucho Pérez, quien le enseñó lo básico y que hoy ya no está en este mundo, pero lo recuerda con mucho cariño. Siempre me gustó y luché hasta poder meterme en esto, comenta Miguel sobre su pasión por el camión. A fines de los 90 empezó a trabajar y aprender sobre la marcha, y en 2002 llegó una oportunidad clave: su primer camión a cargo. Desde entonces, su vida quedó ligada a la ruta, principalmente en el transporte de hacienda. Un oficio exigente No es fácil, andás mucho afuera, resume sobre una etapa marcada por viajes largos, trabajo a porcentaje y tiempo lejos de casa. También reconoce las dificultades del día a día: A veces te encontrás con situaciones complicadas, es parte del trabajo. Otra etapa, otra rutina Hace cuatro años cambió de rumbo y empezó a trabajar en una arenera dentro de la provincia. Hoy tiene una rutina más estable, con jornadas que arrancan temprano y le permiten volver todos los días. Estoy todas las noches en casa, y eso hoy vale mucho, destaca. Más allá del trabajo, se queda con lo que le dejó la ruta: Lo más lindo son los amigos que hacés. Los Cosso y el camión Walter Cosso, el hermano mayor, empezó desde muy chico haciendo changas, con trabajos que muchas veces eran de una persona grande, pero que en esa época eran normales. Su primera experiencia conduciendo fue a los 12 años, arriba del jeep de su abuelo, y a los 15 ya manejaba un colectivo de su tío. Desde ahí pasó por muchos lugares, muchos camiones, muchos campos y puertos. Con el tiempo logró comprarse su primer camión, acompañado por lo que él mismo destaca como su mayor fuerza: su pareja Adriana, y más adelante sus hijos. De a poco fue mejorando, cambiando de camión, buscando una estabilidad económica que en Argentina muchas veces parece difícil de alcanzar. Hoy, después de ese recorrido, con 50 años tiene la posibilidad de vivir el Día del Trabajador con tranquilidad. Pero sin olvidar de dónde viene. Antes no quedaba otra que romperse el lomo, trabajar sin importar el día, resume. Historias que se repiten Ese mismo camino también aparece en la historia de su hermano, Pablo Cosso. Sus inicios fueron junto a Walter, entre los 17 y 18 años, aprendiendo el oficio desde adentro. Arranqué con ellos y después empecé a andar solo, cuenta. Entre sus recuerdos aparecen anécdotas que reflejan lo imprevisible del trabajo: Un viaje que Walter le dijo que iba a ser por el día nomás y terminaron quedándose una semana, recuerda sobre una experiencia en el puerto de Molinos Río de la Plata. Para Pablo, el Día del Trabajador debería tener otro lugar. Se tendría que celebrar como un día patrio, dice, aunque reconoce que hoy muchas cosas se han naturalizado. También aparecen las frustraciones: empezar de cero más de una vez, cuando un camión se rompe o un motor te deja a mitad de camino. Sensaciones que, como todos los camioneros se plantean, son parte del oficio. Ahí hay que cargarse de paciencia y valentía para arrancar nuevamente y seguir adelante. Sacrificio, tiempo y resiliencia Si hay algo que comparten estas historias es la resiliencia. El sacrificio de mucho tiempo, muchas veces sin saber exactamente hacia dónde, más allá de la necesidad de mejorar económicamente. Porque, como dicen ellos mismos, hay cosas que no se manejan: el tiempo, el destino, los imprevistos. Empezar de cero más de una vez forma parte del camino. En este Día del Trabajador, las historias de Walter, Pablo, Roland y Miguel muestran eso: una vida marcada por el trabajo y el esfuerzo. Porque detrás de cada camión, hay una historia. Y en cada historia, una vida de trabajo.

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