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  • Despiden al caballero de la pediatría, Guillermo Mito Fernández Mc Loughlin

    » La Nacion

    Fecha: 04/05/2026 21:30

    Despiden al caballero de la pediatría, Guillermo Mito Fernández Mc Loughlin Tenía 86 años; era uno de los últimos médicos de antes, dicen sus amigos - 5 minutos de lectura' Si lo tuviera que definir como médico, diría que era un buen médico y un médico bueno, una buena persona, que reunía todas las condiciones de la antigua Grecia. Creo que fuimos de los últimos médicos de una época en la que nos tomábamos todo el tiempo para cada paciente. Así define el doctor Juan Luis Lanoël a quien fue su colega, socio y amigo, el pediatra Guillermo Fernández Mc Loughlin, a quien todos cariñosamente llamaban Mito, que falleció el domingo último a los 86 años. Sus hijos Guillermo y Mercedes y sus seis nietos, Tomás, Catalina, Francisco, Santino, Vicente y Emir, y su nuera Fernanda Sapin y su yerno Luis Tempone lo despidieron con enorme tristeza esta tarde en el cementerio Jardín de Paz, en Pilar. También estuvieron presentes otros familiares, amigos y decenas de pacientes a los que atendió a lo largo de sus años. Y que lo recordaban con gran emoción. Hace apenas un mes, el 3 de abril, Guillermo Fernández Mc Loughlin había despedido a su eterna compañera, Isabel Nora Forti de Fernández Mc Loughlin, conocida por todos como Betty, quien falleció a los 83 años en Martínez, luego de luchar con una larga enfermedad. Mito, en cambio, sufrió un accidente doméstico cuando se encontraba de visita en casa de unos amigos. Pocas horas antes, había conversado por teléfono con Lanoël. Estaban organizando para el próximo sábado un encuentro con un grupo de pediatras eméritos y actuales del Cemic, donde ambos empezaron su carrera profesional, en los comienzos de esa institución. Nosotros fuimos de los primeros pediatras, cuando inició Cemic. Éramos apenas seis. Mito venía del Clínicas y yo había regresado de hacer la residencia en Jujuy. También compartimos esos años con doctores como Daniel Stamboulian [el reconocido infectólogo] y Luis Prudent [miembro del Consejo Superior y profesor Honorario del Cemic]. Durante el día, atendíamos en Cemic y por la tarde, hacíamos atención domiciliaria. Después nosotros dos abrimos un consultorio juntos. Era otra época, a nuestros hijos los despedíamos en el desayuno y los volvíamos a ver en la cena. Pasábamos más tiempo en el consultorio que con nuestras esposas, recuerda Lanoël. Por aquellos años, a Fernández Mc Loughlin se lo empezó a denominar caballero en pediatría, en referencia a su trato con los pacientes y su conducta ética. La infancia en Junín Su yerno, Luis Tempone, recuerda que Mito había nacido en el Hospital Rivadavia, en la ciudad de Buenos Aires, el 1° de noviembre de 1940. Sus padres, Vicente Pedro Fernández, de familia malagueña y óptico, y Viola Teresa Mc Loughlin, de familia irlandesa y profesora de inglés, habían formado familia en Junín, describe. Mito vivió su infancia en la calle Inglaterra, luego llamada Malvinas Argentinas. Fue un excelente alumno de la Escuela Nacional. Entre los campamentos y las visitas al campo de Arroyo Luna, se pasó la infancia. En sus tempranos 15, conoció a Betty, agrega. A los 18 años, se mudó a Buenos Aires para estudiar medicina en la Universidad de Buenos Aires. En 1986, él y Lanoël abrieron una clínica ambulatoria de pediatría, el Centro Médico Paideia, que funcionó hasta la pandemia. La primera locación fue sobre la calle Cabello y después funcionó sobre la calle Jerónimo Salguero. A diferencia de otras clínicas, Paideia no se dedicaba a la internación pediátrica, sino al tratamiento ambulatorio de cuadros médicos que en otras instituciones implicaban una internación. Según observaban Lanoël y Fernández Mc Loughlin, su abordaje mejoraba la recuperación de los chicos. También impulsaban allí la investigación y la docencia. Muchos pediatras pasaron por nuestro centro, recuerda Lanoël. Hacíamos charlas para padres, enfatizábamos mucho en la prevención. Abrimos uno de los primeros vacunatorios privados, eran otros años, recuerda el pediatra, con mucha emoción. Paideia fue mucho más que un centro de atención, fue una idea revolucionaria para su tiempo, sostiene la médica Marisa Ferrante. Entender que no alcanza con tratar al niño, que la verdadero medicina es la que también abraza a su entorno, a su historia, a su familia. Allí dejó parte de su vida, y también sembró futuro. Mito no solo vivió: dejó huella, apunta. La despedida Después de la pandemia, ya no pudieron seguir con el centro. Un tiempo después, la esposa de Fernández Mc Loughlin comenzó con problemas de salud y, después de ser operada, debió permanecer internada. Mito iba a visitarla todos los días, religiosamente, a las 18. Desde entonces no volvió a trabajar como pediatra. Hoy despedí no solo a un colega, no solo a un amigo, sino al gran hermano que nunca tuve. Se lo va a extrañar mucho, tenía una calidad humana excepcional, afirma Lanoël. Para el sábado próximo, había organizado una reunión que se hacía una vez por año con pediatras de Cemic. Muchos ya retirados; otros todavía en funciones. Los colegas nos llaman maestros, no lo somos, pero sí compartimos muchas experiencias de aprendizaje juntos, cuenta el pediatra. Se iban a reunir en la casa de Lanoël. En las últimas horas, los médicos estaban evaluando la posibilidad de reunirse a manera de homenaje.

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