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» Urgente24
Fecha: 04/05/2026 20:56
La recaudación tributaria en la Argentina volvió a mostrar señales de debilidad estructural y encendió nuevas alertas sobre la sostenibilidad fiscal. Según datos oficiales difundidos por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), los ingresos del Estado cayeron en términos reales por noveno mes consecutivo en abril. OTRA VEZ SOPA Recaudación en Argentina: Nueve meses seguidos de caída real La recaudación tributaria cayó por noveno mes consecutivo. En lo que va del 2026, acumula una merma de -6,7% real. Durante el cuarto mes del año, los recursos tributarios alcanzaron los $17,4 billones, lo que implica un aumento interanual nominal del 27,2%. Sin embargo, este crecimiento quedó por debajo de la inflación acumulada con el supuesto de una inflación de 2,5% en abril, consolidando así una contracción de -3,8% en términos reales, según el economista Nadín Argañaraz. El dato marca una tendencia persistente que se extiende desde mediados de 2025 y que pone en evidencia las dificultades del Gobierno para sostener los ingresos fiscales en un contexto de menor actividad. En los primeros cuatro meses de 2026, la recaudación creció 23,8% nominal, pero también quedó rezagada frente al avance de los precios. Esto generó una caída real acumulada de -6,7% desde enero. La caída de la recaudación por componente Uno de los factores centrales detrás de este deterioro es el desempeño dispar de los principales tributos. El Impuesto al Valor Agregado (IVA), que explica la mayor parte de la recaudación, registró ingresos por más de $6 billones y una suba interanual del 28,3% nominal. Aun así, no logró ganarle a la inflación, evidenciando el enfriamiento del consumo interno, lo que generó una caída de 3% real. Algo similar ocurrió con el Impuesto a las Ganancias, que creció 28% nominal interanual hasta los $3,1 billones, impulsado parcialmente por cambios en los anticipos empresariales, pero limitado por menores retenciones y ajustes en liquidaciones salariales. La caída fue de 3,2% real interanual. En contraste, algunos tributos vinculados a la nominalidad lograron un mejor desempeño. El impuesto sobre créditos y débitos bancarios conocido como impuesto al cheque aumentó 35,1%, favorecido por una mayor cantidad de días hábiles, generando un aumento de 2,2% real interanual. Al mismo tiempo, el impuesto a los combustibles mostró un fuerte incremento nominal del 74,1% (31,7% real interanual), impulsado por actualizaciones impositivas. Sin embargo, el mayor golpe provino del frente externo. Los derechos de exportación (retenciones) cayeron -34,4% real interanual, afectados por la reducción de alícuotas para los principales complejos agroexportadores. Este factor resultó determinante para explicar la merma global de los ingresos fiscales. También los tributos asociados al comercio exterior evidenciaron debilidad. Los derechos de importación crecieron apenas 15,8% (refleja una caída de -12,5% real interanual), condicionados por la desaceleración de las compras externas y mecanismos de compensación fiscal. El problema del equilibrio fiscal con recaudación decreciente En este escenario, la dinámica de la recaudación se convierte en un indicador clave del pulso económico. La caída real sostenida sugiere una economía con menor nivel de actividad, menor consumo y un comercio exterior menos dinámico. Al mismo tiempo, refleja el impacto de decisiones de política económica orientadas a aliviar la carga impositiva en ciertos sectores, especialmente el agro. Los datos de abril no solo confirman una tendencia negativa, sino que también anticipan tensiones crecientes en la administración de las cuentas públicas, en un año donde la consistencia fiscal sigue siendo uno de los principales ejes del programa económico.
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