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  • Nuevas restricciones para el periodismo en Casa Rosada

    Parana » Cuestion Entrerriana

    Fecha: 04/05/2026 13:38

    Tras diez días de un cierre inédito de la Sala de Periodistas de Casa Rosada, el Gobierno reabrió el espacio de trabajo pero impuso nuevas restricciones de acceso y circulación bajo el argumento de reforzar la seguridad. Al ingresar este lunes por Balcarce 50, el personal de seguridad de Casa Rosada formuló a cada trabajador de prensa una misma pregunta: ¿Usted es periodista?. La escena graficó el nuevo clima en la sede de Gobierno, donde las condiciones para quienes desempeñan tareas periodísticas ya no son las mismas. Nuevos controles de ingreso y credenciales obligatorias Según se informó oficialmente, las medidas buscan ordenar el funcionamiento interno y garantizar protocolos más estrictos en un edificio considerado sensible. Sin embargo, varias de las disposiciones no figuraban en la declaración jurada que se hizo firmar a la prensa para renovar las acreditaciones anuales. Entre los cambios, la huella dactilar dejó de ser válida como método de ingreso. En su lugar, al pasar la reja de entrada se desplegó un listado con los nombres de los periodistas acreditados, donde se indicaba quiénes estaban habilitados a entrar. En una segunda posta, ya dentro del perímetro de Casa Militar, se solicitaba el documento de identidad. Además, se estableció la obligación de exhibir una credencial en cada control interno, lo que introduce una lógica más restrictiva en un ámbito históricamente vinculado al trabajo periodístico. Circulación limitada y espacios vedados Las modificaciones no se agotan en el ingreso. También se redefinieron los márgenes de circulación dentro del edificio. Desde ahora, los periodistas ya no pueden acceder al Patio de las Palmeras ni al balcón que se asoma sobre ese sector, dos lugares tradicionales desde donde se observaba quiénes ingresaban a reunirse con funcionarios. En paralelo, fueron esmerilados los vidrios que dan a esos sectores, lo que impide la visibilidad hacia áreas clave de movimiento interno. De este modo, la circulación quedó acotada a la Sala de Periodistas, los sanitarios, la cafetería, el comedor y el Patio Malvinas. El resto del edificio quedó vedado, en una delimitación que altera no solo la rutina laboral sino también la posibilidad de interacción directa con funcionarios y fuentes. Desde el entorno oficial evitan polemizar y sostienen que las medidas responden a criterios de seguridad y organización interna. No obstante, la falta de precisiones previas y la implementación abrupta generaron malestar entre quienes trabajan a diario en la sede gubernamental. Contexto judicial y cálculo político La definición de reabrir la Sala de Periodistas se produjo en un momento sensible para el Poder Ejecutivo. En la Casa Rosada creció en las últimas horas la preocupación por la posibilidad de que la Justicia dictara una medida cautelar contra el cierre del espacio, en respuesta al planteo judicial impulsado por este medio. Frente a ese escenario, en el Gobierno evaluaron que el costo político de reabrir la sala por decisión propia era menor que hacerlo obligado por una orden judicial. Así, el regreso de la actividad periodística al histórico ámbito de trabajo llegó acompañado de un nuevo entramado de controles, limitaciones y tensiones sobre el ejercicio cotidiano de la prensa en la sede presidencial.

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