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Parana » Plazaweb
Fecha: 04/05/2026 13:33
La periodista Mónica Gutiérrez analizó el escenario actual del ejercicio profesional en Argentina y a nivel global, en un contexto de cuestionamientos desde el poder político, transformación tecnológica y fragmentación de audiencias, y advirtió sobre los riesgos para la democracia y la calidad informativa. En declaraciones al programa A quien corresponda (Radio Plaza 94.7), la comunicadora sostuvo que existía una creciente deslegitimación del periodismo en la conversación pública. Hay mucha gente dentro de la conversación pública que cree bastante toda la diatriba presidencial y de los funcionarios en el sentido de que los periodistas son todos corruptos, todos ensobrados. Y la verdad que yo creo que tenemos la obligación de reivindicar una función, que es la del periodismo profesional, afirmó. En ese marco, también cuestionó el funcionamiento de la Comisión de Libertad de Expresión de la Cámara de Diputados, donde expuso días atrás. Como dije en mi participación en la comisión, que pasa como una comisión blue, clandestina, porque el presidente es un libertario y nunca se tomó el trabajo de convocarla. La convocatoria la hicieron vicepresidentes primero y segundo, que son de la oposición, y casi todos los que estaban ahí eran de la oposición, señaló. Y agregó: Evidentemente a los legisladores no les interesa el juego del periodismo profesional, porque si no abrirían la comisión, hubieran hecho algo, hubieran pedido la reapertura de la sala de prensa. Gutiérrez remarcó que el rol del periodismo se vuelve aún más relevante en un contexto de desinformación creciente. El periodista profesional tiene una obligación, un mandato ético, que es hacer honor a la verdad, buscar información de calidad. Si dejamos avanzar el discurso de que la palabra de un periodista vale lo mismo que la de cualquiera, perdemos brújula, la sociedad no va a tener ninguna brújula, advirtió. TAMBIÉN PODÉS LEER: FOPEA criticó la restricción a periodistas en Casa Rosada: "Es un hostigamiento sin antecedentes en el país" En esa línea, consideró que la dificultad para distinguir entre información verificada y operaciones políticas representa un problema central. Hoy la posibilidad de discriminar entre lo que es verdadero y lo que es falso, lo que es una operación política y lo que es el trabajo de un periodista profesional, está en crisis, sostuvo. Respecto de la relación entre el poder político y los medios, planteó que se trataba de una tensión histórica, aunque con rasgos actuales más intensos. El conflicto del poder con los periodistas existió siempre, porque al poder no le interesa la transparencia. Y la agresividad del presidente creció en compás de las investigaciones de corrupción que se están haciendo sobre su gobierno y sus funcionarios, afirmó. Además, alertó sobre los riesgos institucionales a futuro. La sociedad y la clase política no oficialista deberá decidir dónde quiere habitar: si este país va a seguir siendo una democracia, o vamos a entrar lentamente a una democracia iliberal, o a un gobierno muy autoritario y personalista, expresó. En otro tramo, subrayó la responsabilidad social en la defensa de derechos básicos. Si cada uno de nosotros no pone un grano de arena para defender las libertades, estamos en el horno. Las libertades se defienden desde las instituciones, pero también en el uno a uno, indicó. Gutiérrez también se refirió al impacto de las nuevas tecnologías y el poder de las grandes corporaciones. Los magnates de la comunicación, empezando por Elon Musk, van por un dominio casi político del planeta. Han creado instrumentos muy poderosos para intervenir en la guerra, en la paz y en la comunicación, sostuvo. En ese sentido, advirtió sobre nuevas formas de manipulación informativa. Ya se están intrusando identidades de periodistas y haciéndolos decir cosas que nunca dijeron, con una verosimilitud que la gente lo va a creer, señaló, al tiempo que insistió en que cada día es más importante la función del periodismo profesional. Finalmente, describió un escenario social complejo que también impacta en el consumo informativo. Hoy las audiencias están fragmentadas, la gente busca confirmar su sesgo, no quiere que le complejicen la realidad. Y eso nos hace seguir cantos de sirena de quienes quieren imponernos determinados discursos, concluyó. La periodista advirtió sobre la necesidad de echar un poco de luz sobre una tarea que consideró hoy imprescindible: el trabajo de los profesionales de la información. En ese sentido, sostuvo que la defensa del periodismo resulta clave para evitar una degradación del debate público. Si no defendemos esta institución, nos vamos metiendo lentamente en una sociedad que no logra distinguir dónde está la verdad y dónde la mentira, afirmó, y cuestionó los discursos que desacreditan a quienes investigan las zonas oscuras del poder. En ese marco, aclaró que su planteo no implica una defensa irrestricta del sector. Reconoció que, como toda institución, el periodismo presenta zonas grises, oscuras e incluso de corrupción, pero rechazó las generalizaciones. Es como decir que, porque un legislador robó, todo el Parlamento no sirve y habría que cerrarlo, comparó. Por otra parte, expresó su preocupación por el avance de los grandes actores tecnológicos sobre la comunicación global. Señaló que figuras como Elon Musk tienden hacia un dominio casi político del planeta a partir del desarrollo de herramientas con capacidad de incidir en conflictos, procesos de paz y en la circulación de información a escala global. En relación con este escenario, mencionó un análisis reciente de Thomas Friedman, publicado en el diario La Nación, donde se describe cómo la tecnología está transformando las dinámicas de la guerra. Según explicó, estas innovaciones podrían facilitar ataques a infraestructuras críticas como centrales nucleares, redes eléctricas o sistemas de provisión de agua mediante el uso de herramientas informáticas cada vez más accesibles. A su vez, citó al especialista en tecnoseguridad Gabriel Zurdo, quien advirtió sobre la creciente manipulación de identidades digitales. En particular, señaló que en otros países ya se registran casos en los que se suplanta la identidad de periodistas reconocidos para hacerlos decir cosas que nunca expresaron, con un nivel de verosimilitud capaz de engañar al público. Frente a este contexto, insistió en la necesidad de fortalecer y jerarquizar la actividad periodística. Cada día que pasa es más importante ordenar y calificar el marco de actividad de los periodistas profesionales, porque si no vamos a perder la brújula, remarcó. Asimismo, describió un escenario global inquietante que exige atención permanente. En ese sentido, consideró que los periodistas tienen la responsabilidad de informar sobre estos procesos, aun cuando gran parte de la sociedad se encuentra enfocada en las urgencias cotidianas. La gente está en su problema del día a día, en su metro cuadrado, y eso es comprensible porque la vida se ha vuelto hostil, explicó. Finalmente, analizó el comportamiento de las audiencias en el ecosistema digital. Sostuvo que existe una fuerte fragmentación y una tendencia a consumir contenidos que refuercen creencias previas. La gente busca confirmar su sesgo cognitivo, no quiere que le cuenten algo que le haga ruido, indicó, y advirtió que esta dinámica facilita la influencia de actores que, mediante el uso de tecnología, intentan imponer determinadas ideas en la opinión pública.
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