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  • La angustia de Eugenia Quevedo tras cantar con Ricardo Arjona en el escenario: Me queda una sensación amarga

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 04/05/2026 13:06

    La grabación corresponde a la colaboración musical entre Ricardo Arjona y Eugenia Quevedo en el Movistar Arena En la noche del domingo Eugenia Quevedo fue invitada a cantar junto a Ricardo Arjona en el Movistar Arena. Este hecho marcó un hito en su carrera y también un desafío personal inesperado. La artista cordobesa, una de las voces más reconocidas del panorama actual, subió al escenario para interpretar Fuiste Tú junto al cantautor guatemalteco, y la experiencia dejó una huella profunda tanto en su ánimo como en la relación con sus seguidores. Compartir escenario con un referente internacional como Arjona representa para cualquier cantante un momento de alto voltaje emocional. En el caso de Quevedo, la presión se intensificó al tratarse de una canción emblemática y de un recinto con miles de espectadores. La oportunidad, que a simple vista podría parecer sólo motivo de celebración, se transformó en una vivencia compleja para la artista. PUBLICIDAD Al terminar la actuación, la reacción de Quevedo fue transparente y contundente. La cantante recurrió a sus redes sociales para compartir con sus seguidores el impacto de la experiencia, mostrando una faceta vulnerable que suele quedar fuera del foco en la industria musical. Les voy a ser sincera. La estoy pasando pésimo. Creo que hay cosas que todavía tengo que aprender, y eso es a controlar mis nervios, confesó en un video que publicó horas después del show. La declaración se convirtió en uno de los pasajes más comentados por su honestidad. El video muestra a Eugenia Quevedo en un plano cercano, vestida con una prenda oscura de encaje, hablando directamente a la cámara. Ella comparte su frustración y los desafíos al controlar los nervios después de una presentación musical junto a Ricardo Arjona. La artista exhibe varias expresiones faciales mientras relata su experiencia personal. Es un video de reflexión personal. La emoción y el nerviosismo se convirtieron en protagonistas luego del concierto. Describió con detalle la batalla interna que enfrentó: Siempre me pasa en todos los shows, incluso cuando estamos con el Queso, cuando hemos estado en el Movistar, ustedes me han visto emocionada y demás. Es algo que no lo puedo controlar y es horrible. Y está bien, se siente superhumano, pero es horrible porque la paso pésimo y te juro que yo ni siquiera quiero llorar, pero tengo una angustia... porque digo loco, no puede ser. Sus palabras resonaron con fuerza, dando cuenta de la presión que sienten los artistas, incluso aquellos con trayectoria y reconocimiento. PUBLICIDAD Este episodio reveló una dimensión poco visible del trabajo en los escenarios: el esfuerzo constante por dominar los nervios y la autoexigencia. Quevedo se sinceró respecto a la preparación previa y la sensación de no estar a la altura de sus propias expectativas: Me la paso estudiando, me la paso dándolo todo. Y, obviamente, esto lo comparto siempre con ustedes porque es muy angustiante, frustrante. Sentir que por ahí los nervios te juegan en contra y que no lo podés dar todo, que escuchás y decís: Ay, no. Sentir como esa frustración de decir: Loco, no podía cantar de los nervios. Es muy feo, te juro que es muy feo y como que necesito desahogarme... ya está, obviamente acá estoy, los estoy volviendo locos a todos, frustradísima La cantante manifestó la angustia de no poder controlar esos sentimientos, describiendo un proceso que la acompaña en distintas instancias de su carrera. Señaló que incluso en shows con el Queso y La Banda de Carlitos o en otros eventos de gran envergadura, la emoción puede sobrepasarla. El desahogo ante sus seguidores se convirtió en un testimonio sobre las dificultades emocionales que atraviesan muchos artistas, lejos de la imagen de seguridad y dominio absoluto que se percibe desde el público. PUBLICIDAD Un hombre y una mujer cantan en un escenario iluminado durante un concierto. El hombre viste sombrero, chaleco y pantalón claros; la mujer lleva un vestido oscuro. Ambos sostienen micrófonos. Una gran pantalla de video detrás de ellos muestra imágenes de los artistas. Equipos de sonido y luces se observan en primer plano. Se trata de la cobertura de un evento musical en vivo. Su sinceridad generó una ola de empatía y apoyo en sus redes. La artista remarcó la necesidad de contención y expresó el deseo de estar junto a su hija para encontrar consuelo: ¿Saben qué necesito? Algo que a mí me trae mucha paz también es abrazar a mi hija. Ay, voy a llorar. Te juro por Dios, esas cosas me traen mucha paz. Porque cuando me siento así, te juro que lo que más quiero es estar en mi casa y abrazar a mi niña y estar ahí con las chicas. Este fragmento ilustra cómo la familia y el entorno cercano se convierten en refugios emocionales frente a la presión del éxito y la exposición mediática. En uno de los momentos más reveladores de su descargo la cantante hizo referencia a una experiencia pasada con el himno nacional, en la que los nervios también la habían superado: La vez que me pasó del himno nacional se enteró todo el mundo y me escribieron y creo que la pasé peor. Ya voy a aprender a controlar mi cabeza. Esta comparación permitió dimensionar la recurrencia de la situación y el aprendizaje continuo que implica para la cantante. PUBLICIDAD El episodio no quedó sólo en la expresión de angustia. Quevedo, luego de compartir su estado emocional, eliminó el video y publicó un mensaje de agradecimiento hacia quienes la acompañaron virtualmente en ese momento de vulnerabilidad. ¡Gracias a todos por sus mensajes! ¡Son hermosos! ¡Me dieron mucho amor y eso no tiene precio. Ya se me pasó la locura", escribió, mostrando cómo el vínculo con sus seguidores actúa como sostén ante el peso de la autoexigencia y la exposición pública. PUBLICIDAD PUBLICIDAD

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