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Parana » El Diario
Fecha: 04/05/2026 13:04
La confesión llegó sin vueltas. No se puede auditar todos los días a cada prestador, admitió la directora del PAMI Concordia, tras el escándalo de fraudes masivos en ópticas y oftalmología que sacudió a la obra social. Una frase que desnuda la cruda realidad: el sistema tiene agujeros y los vivos lo saben. Bernardi, con 16 años en el PAMI, no pudo esquivar las preguntas incómodas. El relevamiento oficial destapó un esquema que se repite como un manual: sobrefacturación, consultas fantasma y recetas truchas. En Entre Ríos investigan a una óptica vinculada a una mutual sindical donde un profesional registró 613 casos de sobrefacturación, 151 consultas sin historia clínica y 16 recetas sin dioptrías. ¿Médicamente inconsistentes? Un eufemismo para decir que eran puro chamuyo. En Concordia la cosa no mejora: 830 prestaciones concentradas en un único médico. Un récord que huele mal desde cualquier ángulo que se lo mire. Yo sabía que se estaban haciendo auditorías, reconoció Bernardi, quien detectó el problema en octubre del año pasado cuando la facturación se disparó sin explicación. Es una sobrefacturación, sentenció sin rodeos. ¿Cómo funcionaba el curro? Simple y efectivo. Se informa más de lo que se hace, explicó la funcionaria. Atendían 100 afiliados pero facturaban 150 o 200 atenciones. Consultas fantasma, estudios que nunca se hicieron, diagnósticos inventados. El manual del estafador 101. Algunos afiliados, cuando los llamaban para verificar, respondían: Nunca fui o No conozco al médico. El sistema de auditorías era un chiste. Cuando avisaban que iba el auditor, se le avisaba de antemano al prestador, a través de un conocido o un pariente. Para cuando llegaba el control, todo estaba perfecto. Ese tipo de auditoría no funcionaba, admitió Bernardi con una honestidad que duele. Ahora la causa está en la Justicia, con la Unidad Fiscal Especializada (UFI-PAMI) investigando. Pero el daño ya está hecho. En la costa del río Uruguay, donde hay apenas 12 o 13 médicos oftalmológicos, uno solo concentraba un volumen sospechoso de prestaciones. ¿Casualidad? Por favor. La directora quiso aclarar que la obra social no tiene atrasos en los pagos, salvo a las ópticas y odontología por las auditorías en curso. Una aclaración que suena a daño controlado cuando el escándalo ya explotó. No se puede discernir, porque no se pueden auditar a todas a la vez, se justificó. La pregunta que queda flotando es incómoda: si es imposible controlar a todos los prestadores, ¿cuántos otros fraudes siguen funcionando mientras hablamos? La confesión de Bernardi no solo destapó un esquema, sino que reveló la fragilidad de un sistema que parece diseñado para ser estafado. Con informacion de: Diario Junio.
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