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Paraná » Confirmado.ar
Fecha: 04/05/2026 11:35
El avance de la inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa tecnológica para convertirse en un factor determinante en la reconfiguración del mercado laboral global. Mientras el debate público suele polarizarse entre el miedo al reemplazo total y el optimismo desmedido, un reciente análisis de Goldman Sachs arroja una visión más pragmática. Al combinar índices de riesgo de desplazamiento con métricas de potencial de complementariedad desarrolladas originalmente por el Fondo Monetario Internacional, el estudio permite comprender que el impacto no es uniforme, sino que depende directamente de la naturaleza de las tareas que cada profesional desempeña. El impacto inmediato ya es visible en las cifras de empleo. Durante el último año, en Estados Unidos, la IA ha ralentizado el crecimiento de la nómina en aproximadamente 16 mil empleos mensuales, provocando un incremento del 0,1% en la tasa de desempleo. Este fenómeno golpea con especial dureza a los trabajadores más jóvenes y con menor experiencia, quienes suelen ocupar los roles más vulnerables a la automatización. No obstante, este análisis advierte que la cifra global es, probablemente, más conservadora, ya que no contempla los efectos compensatorios derivados de la creación de nuevos puestos para la construcción de centros de datos, ni la expansión de la demanda laboral generada por las mejoras en la productividad que trae consigo la tecnología. Los sectores bajo amenaza y el valor de la intervención humana El mayor riesgo de sustitución se concentra en aquellos puestos cuyas tareas son rutinarias o altamente estructuradas. Operadores telefónicos, empleados de seguros, cobradores de deudas, personal de facturación y teleoperadores de marketing lideran la lista de los empleos más amenazados. A este grupo se suman los liquidadores de sueldos, asistentes legales, empleados de compras, correctores de textos y procesadores de documentos, todos ellos bajo la sombra de un reemplazo inminente. Por otro lado, la tecnología muestra una cara distinta en aquellas profesiones donde la complejidad, la empatía y la toma de decisiones críticas son insustituibles. La clave de la complementariedad reside en la capacidad de la IA para liberar al trabajador de tareas mecánicas, potenciando su criterio profesional. Un ejemplo ilustrativo es la comparación entre un representante de atención al cliente y un diseñador de interiores: mientras el primero se encuentra en una posición de alta vulnerabilidad, el segundo se beneficia de la herramienta. El diseño de interiores requiere un nivel de tareas no estructuradas y una presencia física ineludible, lo que convierte a la IA en una aliada que potencia el resultado final en lugar de suplantar al creador. Bajo esta lógica de mejora, sectores como la educación, la judicatura y la gerencia de construcción se posicionan como los de mayor potencial de crecimiento apoyado por la tecnología. Les siguen de cerca los altos ejecutivos, médicos y cirujanos, supervisores de primera línea, abogados y diversos especialistas en operaciones aeroportuarias, producción industrial e ingeniería. Para estos perfiles, lejos de representar un peligro, la inteligencia artificial se perfila como un motor de eficiencia que requiere, más que nunca, el juicio, la creatividad y la habilidad interpersonal que solo el factor humano puede garantizar.
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