04/05/2026 12:21
04/05/2026 12:21
04/05/2026 12:21
04/05/2026 12:21
04/05/2026 12:21
04/05/2026 12:20
04/05/2026 12:20
04/05/2026 12:20
04/05/2026 12:20
04/05/2026 12:20
» Telediariodigital
Fecha: 04/05/2026 10:44
Un informe oficial revela fuertes contrastes en los salarios del sector privado: mientras la minería lidera con ingresos millonarios, sectores clave como educación o el agro quedan por debajo de la canasta básica. Las provincias también muestran una marcada desigualdad en el poder adquisitivo. El mapa salarial argentino vuelve a mostrar una grieta estructural: sectores con ingresos récord conviven con actividades que no logran cubrir necesidades básicas. Según datos oficiales, el salario promedio del sector privado ronda los $2 millones, pero la distribución es profundamente desigual. En la cima del ranking aparece la explotación de minas y canteras especialmente vinculada a la actividad petrolera con salarios promedio de $6,5 millones. Le siguen el sector financiero y la extracción de minerales, todos muy por encima del promedio nacional. En el otro extremo, la realidad es completamente distinta. Trabajadores de la enseñanza, hotelería, gastronomía y actividades agropecuarias se ubican entre los peores pagos, con ingresos que rondan entre $1,03 y $1,2 millones. En varios casos, estos valores quedan por debajo de la canasta básica, lo que expone una pérdida real del poder adquisitivo. La desigualdad no solo es sectorial, sino también territorial. Las provincias patagónicas lideran en salarios, con Neuquén, Santa Cruz y Chubut a la cabeza. Sin embargo, el norte del país presenta los ingresos más bajos, con casos como Santiago del Estero, donde los trabajadores perciben casi la mitad en términos de poder de compra. Este escenario refuerza una tensión histórica del modelo económico argentino: las economías regionales quedan rezagadas frente a sectores concentrados y altamente rentables. A futuro, el desafío no solo pasa por recomponer salarios, sino por redefinir un esquema productivo más equitativo. La discusión política y económica apunta a cómo reducir esta brecha sin desalentar la inversión en los sectores más dinámicos, en un contexto donde el costo de vida sigue presionando sobre los ingresos reales.
Ver noticia original