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» Diariochaco
Fecha: 04/05/2026 10:28
La reaparición de enfermedades prevenibles volvió a encender alarmas en el sistema sanitario argentino, con la tos convulsa como uno de los focos de preocupación. En ese escenario, una novedad científica irrumpió como respuesta. Una nueva vacuna ya está disponible en el país, con el objetivo de reforzar la protección frente a una infección respiratoria que muestra un incremento sostenido. El desarrollo fue impulsado por el laboratorio Richmond, que lanzó en abril de 2026 una formulación de refuerzo contra pertussis, tétanos y difteria basada en tecnología recombinante. La vacuna, denominada Boostagen-2, apunta a ampliar la respuesta inmunológica en la población, especialmente en grupos que requieren refuerzos periódicos. Según se detalló, el nuevo producto cuenta con aprobación de la ANMAT y también de la Agencia Europea de Medicamentos, lo que respalda su seguridad y eficacia. La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia que busca actualizar herramientas frente a un patógeno que continúa circulando y adaptándose. El contexto epidemiológico explica la urgencia del avance. En los primeros meses de 2026, los casos de tos convulsa en Argentina evidenciaron un aumento significativo, con cifras que duplican registros recientes y reflejan el impacto de la baja cobertura de vacunación en los últimos años. La enfermedad, también conocida como coqueluche, es altamente contagiosa y afecta principalmente a los lactantes, quienes presentan mayor riesgo de complicaciones graves. En este grupo, la prevención mediante la inmunización resulta clave, dado que la infección puede derivar en cuadros severos e incluso mortales. Especialistas advierten que el descenso en la aplicación de vacunas esenciales generó brechas en la inmunidad colectiva, facilitando el resurgimiento de patologías que se encontraban bajo control. Esta situación no solo se observa en Argentina, sino en toda la región de las Américas, donde organismos internacionales alertan por la caída sostenida de las coberturas. En ese marco, la nueva vacuna se presenta como una herramienta complementaria al calendario nacional, que ya incluye inmunización contra la tos convulsa en distintas etapas de la vida, desde la infancia hasta la adolescencia y el embarazo. El objetivo es sostener niveles de protección adecuados y evitar brotes. El desarrollo biotecnológico local también representa un avance en términos de producción nacional, al permitir mayor autonomía en el abastecimiento de dosis y facilitar el acceso en un contexto de demanda creciente. La articulación entre el sector público y privado aparece como un factor clave para sostener la estrategia sanitaria. A pesar de este progreso, los especialistas coinciden en que la incorporación de nuevas vacunas no reemplaza la necesidad de mejorar las tasas de cobertura. La eficacia de cualquier estrategia depende, en última instancia, de la adhesión de la población a los esquemas de inmunización. Así, la llegada de esta nueva formulación permitirá al país aprovechar el avance científico para ampliar la protección y, al mismo tiempo, revertir la tendencia de descenso en la vacunación.
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