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Fecha: 04/05/2026 09:45
Alguna vez nos pasó que, al querer decir una palabra, no nos sale o, como se dice habitualmente, la teníamos en la punta de la lengua, pero no podíamos recordarla. A este fenómeno, se lo conoce como letológica, que es la dificultad para encontrar la palabra adecuada en el momento en que la necesitamos. Si bien se consideró que esta situación podría ser solo un momento de distracción, la ciencia halló que la manera en la que hablamos y, sobre todo, qué tan rápido lo hacemos, puede ser una ventana privilegiada hacia la salud del cerebro. El término letológica proviene de las raíces griegas lethe (olvido) y logos (palabra) y se utiliza para describir esos momentos en los que una persona no puede recordar una palabra concreta al hablar, aunque tenga la certeza de que surgirá en algún momento. Se trata de una experiencia universal que, sin embargo, tiende a hacerse más frecuente a medida que envejecemos. La velocidad del habla sería un indicador clave Aunque lo mencionado puede ser una señal de cambios cerebrales asociados a las primeras etapas de la enfermedad de alzhéimer, un estudio reciente sugiere que el fenómeno aislado no es el indicador más relevante de deterioro cognitivo. Investigadores de la Universidad de Toronto (Canadá) realizaron un estudio con 125 adultos sanos de entre 18 y 90 años durante el cual los participantes describieron oralmente una escena y esas grabaciones fueron analizadas por un software de inteligencia artificial capaz de medir la velocidad del habla, la duración de las pausas y la variedad de palabras utilizadas. Los resultados fueron reveladores: el declive de las funciones ejecutivas como la concentración, la velocidad de pensamiento y la capacidad de planificar estaba estrechamente vinculado al ritmo del habla cotidiana, es decir, que no es solo encontrar la palabra lo que cuesta trabajo sino que es todo el procesamiento cognitivo el que se enlentece. El fenómeno conocido como la punta de la lengua En el estudio se incorporó una metodología innovadora llamada tarea de interferencia imagen-palabra, diseñada para separar dos procesos distintos: - Encontrar la palabra correcta. - Ejecutar la orden motora de decirla en voz alta. En el mismo, los participantes veían imágenes de objetos cotidianos mientras escuchaban palabras relacionadas semánticamente o por su sonido y los investigadores encontraron que la velocidad natural del habla de los adultos mayores se correlacionaba con su rapidez para nombrar imágenes. Esto sugiere que los cambios cognitivos y lingüísticos propios del envejecimiento responden a una ralentización general del procesamiento, más que a un problema específico de recuperación de palabras en la memoria. Lee también: Tu voz dice mucho sobre tu salud física y mental, según los especialistas Se trata de un hallazgo relevante si se lo compara con las llamadas pruebas de fluidez verbal, en las que se pide a los participantes que generen la mayor cantidad posible de palabras de una categoría o letra específica dentro de un tiempo límite, ya que, estas tareas que activan regiones cerebrales vinculadas al lenguaje, la memoria y el funcionamiento ejecutivo, son útiles para detectar déficits que van más allá del envejecimiento normal. Un estudio realizado en 2022 había demostrado que la fluidez verbal no disminuye significativamente con el paso de los años en personas sanas, por lo que un rendimiento bajo en estas pruebas puede alertar sobre enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer. La diferencia con el nuevo estudio de Toronto es que este adopta un enfoque prospectivo y sistemático ya que busca identificar señales de riesgo antes de que aparezcan síntomas clínicos más graves.
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