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Fecha: 04/05/2026 09:38
El crucero MV Hondius que partió desde Tierra del Fuego y donde se produjo el brote de hantavirus que provocó la muerte de tres personas, es un buque diseñado para expediciones en regiones polares que combina estándares de lujo con un enfoque en la exploración de entornos remotos. Con capacidad para 170 pasajeros, la embarcación ofrece distintos tipos de alojamiento que van desde seis grandes suites con balcón privado de 27 metros cuadrados, hasta cabinas dobles, triples y cuádruples con ojo de buey, cuyas dimensiones oscilan entre los 13 y 16 metros cuadrados. También cuenta con junior suites, cabinas superiores y opciones deluxe. Algunas habitaciones, sin embargo, pueden tener la vista parcialmente obstruida por elementos estructurales del barco, como pasarelas. De acuerdo a lo especificado en su página web, a bordo, una cubierta completa está destinada a conferencias y presentaciones en varios idiomas, con una amplia sala de estar y observación, además de un espacio específico para charlas. El barco apunta a mantener un ambiente acogedor e informal, pese a sus estándares de hotelería, destacaron. El Hondius está preparado para expediciones centradas en la naturaleza y la vida silvestre. La dinámica del viaje busca reducir los días de navegación para priorizar los desembarcos y actividades en tierra. Para eso, dispone de una flota de lanchas Zodiac que permiten traslados rápidos y excursiones, con acceso a través de dos planchadas y una plataforma de embarque cubierta que también puede utilizarse para actividades como kayak. En total, unas 70 personas integran la tripulación y el staff incluyendo personal de expedición y hotelería que asisten a los pasajeros durante la travesía. El buque cuenta con dos motores principales y puede alcanzar una velocidad máxima de 15 nudos. En cuanto a la edad de los viajeros, suele ubicarse entre los 30 y 80 años, con un promedio que va desde los 45 a los 65. Se trata, en general, de personas de distintas nacionalidades interesadas en explorar regiones remotas. El crucero también pone énfasis en su perfil ambiental. Utiliza iluminación LED, calefacción a vapor, lubricantes y pinturas biodegradables, además de sistemas de gestión de energía que buscan reducir al mínimo el consumo de combustible y las emisiones de CO2, especificaron en su página. Además, destacaron que la vida diaria en el barco transcurre en un ambiente informal. Recomiendan vestir ropa cómoda y en capas, ya que mientras en el interior se mantiene una temperatura agradable, en cubierta puede hacer frío y las superficies pueden resultar resbaladizas. Incluso se sugiere estar preparado para salir rápidamente al exterior ante anuncios como el avistaje de ballenas. Entre las normas a bordo, se establece una política de no fumar en espacios interiores, permitiéndose solo en cubierta y con restricciones para evitar arrojar residuos al mar. Las expediciones requieren, además, cierta condición física. Los pasajeros deben caminar varias horas por día y subir y bajar escalerillas empinadas para acceder a las embarcaciones auxiliares. Esto se debe a que los viajes se desarrollan en zonas remotas, sin acceso a instalaciones médicas complejas, lo que implica que quienes participen no deben tener condiciones de salud que requieran atención diaria.
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