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  • La economía desigual de Milei

    Parana » Radio La Voz

    Fecha: 04/05/2026 09:37

    El shock de divisas a favor del país por el conflicto externo, favorece a pocos sectores. El riesgo de la enfermedad holandesa. El nuevo contexto internacional marcado por el conflicto en Medio Oriente supone para Argentina un shock positivo vía precios de exportación, que redundará en un incremento del superávit comercial, estimado en 9.300 millones de dólares según consultoras privadas. Si bien este ingreso extra de divisas contribuye a aliviar la restricción externa, también alimenta una importante apreciación real del tipo de cambio que erosiona la competitividad y anticipa riesgos de enfermedad holandesa, sin lograr contener los precios. El escenario externo antes que favorecer al país amplifica la brecha de ingresos en la población y de competitividad regional entre las provincias, a causa de la política económica de apertura radical que lleva adelante la administración Milei. Enfermedad holandesa La enfermedad holandesa es un fenómeno económico que describe una situación en la que el auge de un sector exportador basado en recursos naturales (como petróleo, gas o minería) provoca una apreciación real de la moneda local, perjudicando seriamente al resto de los sectores transables, especialmente a la industria manufacturera. El término se acuñó en los años 70 para describir lo que ocurrió en los Países Bajos tras el descubrimiento de grandes yacimientos de gas en el Mar del Norte: la entrada masiva de divisas fortaleció la moneda holandesa, encareciendo las exportaciones industriales del país y haciéndolas menos competitivas a nivel mundial. La Argentina se encuentra actualmente ante un punto de inflexión debido a la maduración de sectores extractivos clave: en especial el boom de Vaca Muerta y el litio, que se suman al potencial exportador del sector agropecuario. Para CP consultora, el shock de términos del intercambio que el país atraviesa producto del conflicto en Medio Oriente esto es el aumento de los precios de exportación superior al de los precios de importación adelanta algunos debates que se proyectaban para más adelante, en particular aquellos vinculados a los riesgos de que se de este fenómeno conocido como enfermedad holandesa. Impacto sobre el aparato productivo En un contexto de superávit en el mercado cambiario, la discusión sobre el nivel adecuado del tipo de cambio se complejiza, analizan. Como ingresan dólares frescos (casi 9.300 millones), puede postergarse la devaluación como instrumento de acumulación de reservas para pagar la deuda externa y de mayor competitividad precio a la producción local. Esto tiene un impacto sobre el aparato productivo porque acrecienta el riesgo de que el país termine exportando recursos naturales e importando bienes con valor agregado, destruyendo el tejido industrial y aumentando el desempleo o la informalidad. Como en los años 90, se impone de un modelo que combina sobrevaluación cambiaria con apertura comercial que perjudica la actividad industrial, más aún en un período de caída de ingresos. Los dólares de la energía permiten sostener un peso fuerte, pero ese mismo peso fuerte asfixia a las PyMEs exportadoras que no tienen la rentabilidad extraordinaria de un yacimiento petrolero. Además, como la industria está en crisis, se generan tensiones en el mercado laboral y un deterioro de los ingresos de buena parte de la población. Un espiral crítico porque atenta contra el mercado interno, al cual abastecen prioritariamente las PyMEs. Como consecuencia, se produce el cierre masivo de empresas. La repercusión de una apreciación cambiaria suele ser positiva en términos del poder de compra de los salarios porque, como se evidencia en la actualidad, los precios de los bienes transables que se comercian con el mundo: como autos, celulares, fideos, carne tienden a bajar o a subir mucho más lento que el resto de los precios los no transables son mayormente servicios: como peluquería, alquileres, educación. Asimismo se produce un aumento de los salarios medidos en dólares y funciona también como ancla inflacionaria. Pero en el contexto actual, es dominante el efecto negativo sobre los ingresos reales que genera del deterioro de las condiciones en el mercado laboral asociado a la caída de la producción industrial. Efectos contradictorios El impacto inmediato de la guerra en Medio Oriente tiene efectos contradictorios para la economía argentina, a diferencia de lo ocurrido con la suba de los precios de la energía producida por la invasión rusa a Ucrania en 2022, en este caso las cuentas externas de la Argentina se ven beneficiadas, dado un mayor ingreso de divisas por exportaciones de hidrocarburos que más que compensan los mayores gastos por importaciones. Sin embargo, ese superávit externo potencia los riesgos de forjar una economía dual, donde conviven sectores con brechas significativas de productividad, que se traducen en una creciente heterogeneidad de los ingresos de la población y en desequilibrios regionales estructurales. En este sentido, la provincia de Buenos Aires es de las más perjudicadas por el modelo económico de Milei. La provincia es el corazón industrial del país, explicando alrededor de la mitad del valor agregado sectorial total: la actividad industrial en la región en noviembre de 2025 se ubicó un 15 por ciento por debajo del mismo mes de 2023 (último de gestión completa del Frente de Todos). Así, durante el último trimestre de 2025 el nivel de actividad económica de la provincia se encontraba aún por debajo del cuarto trimestre de 2023 (0,2 por ciento), advierte el último informe del Idesba-CTA. La situación bonaerense refleja un deterioro sostenido en materia laboral, con el desempleo superando el promedio país y situándose en 9,5 por ciento en el cuarto trimestre de 2025 versus el 7,5 por ciento a nivel nacional, de acuerdo con el Indec. Según los datos del ministro de Economía bonaerense, Pablo López, desde la llegada de La Libertad Avanza al gobierno, la provincia concentra el 62 por ciento de los nuevos desocupados urbanos y los partidos del Gran Buenos Aires, Gran La Plata y Mar del Plata registran las tasas de desocupación más altas del país. El industricidio provocado por las políticas económicas del Gobierno genera ganadores y perdedores a nivel regional: entre los primeros están las provincias productoras de hidrocarburos, como Neuquén y Río Negro, y entre las segundas, el cordón industrial de las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. La economías regionales también empezaron a crujir y los números del desempleo a acelerarse.

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