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» Clarin
Fecha: 04/05/2026 06:20
Una nueva investigación de científicos canadienses y estadounidenses, publicada en la revista Science Progress, confirmó que los cada vez más utilizados tratamientos inyectables para bajar de peso pueden traer consigo un efecto no deseado: la pérdida de cabello, la mayoría de las veces temporal. El objetivo de los investigadores fue evaluar la asociación entre los medicamentos GLP-1 con la caída del cabello, caracterizar los subtipos de alopecia y analizar las posibles causas, dado que la pérdida de cabello es angustiante para los pacientes y puede afectar negativamente la adherencia al tratamiento y la calidad de vida, argumentan. Realizaron una revisión de 133 estudios disponibles publicados, de los cuales seleccionaron 24. Entre los agonistas del receptor de GLP-1, la semaglutida y la tirzepatida demostraron las tasas de incidencia más altas de pérdida de cabello y una detección de señales más frecuente en los estudios de farmacovigilancia, dicen los autores del trabajo. Aunque se clasificaron con poca frecuencia en general, la alopecia androgénica (calvicie más común y hereditaria) y el efluvio telógeno (caída de cabello repentina y temporal) fueron los subtipos predominantes de pérdida de cabello notificados y registrados por los investigadores, dermatólogos de la Universidad de Toronto y la Universidad de California. La tirzepatida, asociada con una mayor magnitud de pérdida de peso, se relacionó con mayor frecuencia con el efluvio telógeno. La pérdida de cabello asociada con la semaglutida, en cambio, pareció ser dosis-dependiente: las dosis menores a 2 mg. semanales raramente estuvieron implicadas, mientras que dosis más altas para el tratamiento de la obesidad se asociaron con mayor frecuencia a la pérdida de cabello. Las mujeres parecieron verse afectadas de manera desproporcionada. La pérdida de peso rápida surgió como un posible factor contribuyente, particularmente para el efluvio telógeno. Por el contrario, se realizaron menos estudios que evaluaron la caída del cabello con liraglutida, dulaglutida, lixisenatida y exenatida, y estos estudios generalmente mostraron un menor riesgo reportado en comparación con semaglutida y tirzepatida, dicen los científicos. Incidencia del efecto no deseado Los autores también citan un metaanálisis reciente de ensayos clínicos aleatorizados que informó una tasa de incidencia de alopecia de 6,0 por 1000 pacientes-año para los usuarios de agonistas del receptor de GLP-1 frente a 0,8 por 1000 pacientes-año en los grupos placebo, lo que corresponde a un riesgo tres veces mayor de alopecia, afirman. Los ensayos con semaglutida inyectable de 2,4 mg demostraron una incidencia mayor de pérdida de cabello en comparación con el placebo (3% frente a 1%), lo que sugiere que dosis más bajas aún pueden contribuir a la pérdida de cabello, aunque en menor medida. La tirzepatida se asoció principalmente con el efluvio telógeno (ET), lo que puede reflejar sus rápidos efectos de pérdida de peso. Es importante señalar que el riesgo de ET con tirzepatida no difiere sustancialmente del que se produce tras la cirugía bariátrica, un desencadenante bien establecido de la caída del cabello aguda y tardía debido a la rápida reducción de peso, aclaran los autores y agregan que la tirzepatida también se ha asociado con un mayor riesgo de alopecia androgénica. Los investigadores interpretan que la caída del cabello reportada con los agonistas del receptor de GLP-1 es probablemente multifactorial, siendo las perturbaciones metabólicas agudas, en particular la pérdida rápida de peso, la restricción calórica y los cambios hormonales, los contribuyentes más probables. Y agregan: El uso de agonistas del receptor de GLP-1 se asocia con deficiencias de micronutrientes, incluyendo vitamina D, deficiencia de hierro e insuficiencia de calcio y proteínas en la dieta. La restricción calórica sustancial y la rápida pérdida de grasa pueden precipitar la TE a través de deficiencias nutricionales transitorias y estrés metabólico sistémico, un patrón bien descrito después de la cirugía bariátrica y la restricción dietética severa. Finalmente, advierten sobre la utilidad de esta información: Desde una perspectiva clínica, los pacientes que inician o reciben agonistas del receptor de GLP-1, en particular semaglutida y tirzepatida subcutáneas, deben ser informados sobre la posibilidad de una pérdida de cabello, especialmente si tienen antecedentes personales o familiares de alopecia. Dicen que se puede asegurar a los pacientes que no existe evidencia sólida de daño folicular permanente asociado con el uso de GLP-1, pero los casos reportados suelen asemejarse al efluvio telógeno (ET), que generalmente es autolimitado y reversible. Y que la caída del cabello puede ocurrir con un retraso de aproximadamente 2 a 3 meses después de comenzar el tratamiento. Por último, recomiendan una derivación dermatológica si la alteración persiste más a allá de los 6 a 9 meses, si la pérdida de cabello se asocia con picazón o inflamación del cuero cabelludo, lo que sugiere alopecia cicatricial (destrucción del folículo piloso y su reemplazo por tejido) o si provoca una incertidumbre diagnóstica significativa. En casos de caída severa del cabello con malestar significativo, pérdida de peso rápida y excesiva o deficiencia nutricional confirmada, se puede considerar un ajuste de la dosis o la suspensión temporal del tratamiento de forma individualizada, concluyen. PS Sobre la firma Newsletter Clarín
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