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  • Agustín Neglia, el secreto detrás del sueño de vivir viajando y su mirada sobre los influencers: "Es todo una gran mentira"

    » Clarin

    Fecha: 04/05/2026 06:20

    Pocas personas pueden decir que llevan una década al frente de un programa en la televisión. Y pocas personas pueden decir que se ganan la vida viajando por el mundo. Agustín Neglia, con Modo Selfie, logró las dos: combo completo. Oriundo de Mendoza, siempre soñó con ser conductor. Pero, para lograrlo, iba a tener que enfrentar una serie de sacrificios: mudarse a Buenos Aires sin una meta fija, renunciar a su trabajo editorial y de gran paga con tan solo 21 años, y empezar a tocar puertas para abrirse su lugar en la televisión. Fue así como llegó la oportunidad de conducir su primer ciclo televisivo, All Inclusive, después de enviarle un programa piloto a una agencia de viajes que grabó durante un viaje a México. La agencia me dice: Che, me encanta lo que vimos, venite que te quiero conocer. En el almuerzo, hablé tres palabras y me dijo que quería que hiciera el programa, que empiece a viajar por el mundo. Fue la única vez que se me aflojaron las piernas y sentí que me desmayaba. Y creo que ahí me cayó la ficha de lo que estaba por pasar, comentó Neglia, en diálogo con Clarín. Así, pasó tres años mostrando cómo un joven sin experiencia disfrutaba de hoteles All Inclusive por todo el Caribe, conociendo dos o tres destinos en una semana, comiendo platos exclusivos y navegando por aguas turquesas y cristalinas. Hay una estadística que dice que solo el 8% del mundo se subió alguna vez a un avión y que de ese 8% solo el 10% se sube más de una vez al año. Entonces aprendí a no naturalizarlo, me di cuenta que soy un afortunado, comentó. Tiempo después, fundó su propia productora audiovisual, Cross Check, con la que logró vender 20 capítulos de Modo Selfie a América TV, programa que, junto a Modo Foodie, sigue en la pantalla del canal desde hace casi 10 años. A pesar de la acumulación de millas, Neglia aseguró que su sueño siempre fue ser conductor y no viajar, sino que vio un nicho en un rubro donde, en ese entonces, solo destacaban Marley e Iván de Pineda y lo aprovechó, sin mirar para atrás. Lo tomé como una responsabilidad, porque hay mucha gente que no puede viajar. Y hoy ya me acostumbré, es un estilo de vida. Me encanta viajar. Cuando llego a mi casa y tengo tres días, ya empiezo a sentir de nuevo esa adrenalina de querer ir a algún lugar, se sinceró. El secreto detrás de los programas de viajes: ¿Cómo se sustentan? Cuando Agustín Neglia, hijo de un actor y una arquitecta, tomó la decisión de dejar Mendoza en búsqueda de su sueño, la economía no le jugaba a su favor. -¿Cómo fuiste encontrando una estabilidad con el paso de los años? -En realidad, estabilidad económica nunca hubo porque nunca hubo un contrato con un canal que me pague por viajar. Siempre estuvo esa incertidumbre de que mañana pueda ser el último capítulo o de que no voy a poder bancar un viaje. Siempre fue salir a buscar sponsors, más chicos, más grandes.... O sea, desde el minuto cero fue siempre saliendo a buscar sponsors. Y eran viajes de personas normales, de tomar el colectivo para llegar al hotel Hoy siento que ya me relajé después de diez años de aire, pero tampoco me gusta esa tranquilidad. No hay que quedarse quieto, hay que seguir, pensar ideas nuevas, no confiarnos. - Hoy en día, ¿Cómo se financian estos viajes? -Creo que el secreto es que vos tengas la libertad para decir un día me voy de viaje. No por lo económico, sino por la disponibilidad de tiempo. La gente piensa que el viaje se hace invirtiendo miles de dólares pero no necesitás más que ánimo y libertad. En los primeros viajes con mis amigos nos metíamos en buscadores, encontramos un viaje a Japón por 700 dólares Y compartimos una habitación. Así cualquiera puede viajar. Y ahora, para el programa, el paso fundamental inicial es conseguir el aéreo a buen precio o a veces una aerolínea te habla para que viajes con ellos para promocionar tu destino. Y obviamente tenemos auspiciantes que pagan por la publicidad que va dentro del programa, que es nuestro presupuesto para vivir. Y es súper intenso todo, quizás estoy dos días por destino. - ¿Y tus ingresos se solventan así? -Yo tengo una productora propia y somos un equipo. Tengo un productor de contenidos que se encarga de ordenar el material, un editor que está de 8 a 10 horas por día, mi hermana está en la parte administrativa Y tengo un productor comercial que, cuando yo estoy en algún destino, le escribe a alguna empresa para que esté en el programa. Después conseguimos los spots publicitarios. Por ejemplo, tenemos un contrato anual con una asistencia al viajero, una tarjeta de crédito y una marca de ropa. - ¿Encontrás un lado negativo de viajar tanto? -Lo más cansador son esos vuelos chinos que salen a las 6 de la mañana y tenés que levantarte a las 2 para estar tres horas antes. Esas cosas pasan factura. Pero es divertido, a veces siento que vivo la vida de un rockstar desde el punto de vista de bajarte en un lugar y subirte a otro, todo rápido. Trato de disfrutar, pero es mucha adrenalina. Imagínate montar un presupuesto para un viaje todos los fines de semana durante diez años Es un montón. El problema con el boom de los viajes en las redes sociales Agustín Neglia comenzó a mostrar sus viajes cuando las redes sociales comenzaban y la televisión marcaba el pulso del consumo. Con el paso de los años, el escenario cambió por completo: hoy conviven influencers, plataformas digitales y nuevos formatos que transformaron la manera de contar experiencias. Por este motivo, Agustín tuvo que adaptarse a los cambios y enfrentarse a las diferencias que tiene con los influencers. - ¿Qué se perdió y qué se ganó con esta nueva era de contenido de viajes? -Hay veces que, por ejemplo, te pagan para que vayas a un hotel, y ahí creo que está un poco el dilema de la objetividad. O sea, que te debés a tu público y tenés que ser lo más objetivo posible. Siento que lo que está pasando hoy a nivel redes es que un influencer dice que está todo rico, que está todo bueno, que el hotel es bárbaro, cuando todo lo que muestra es un canje. Siento que es una gran mentira, que deberían decir que fueron a un restaurante porque los invitaron y admitir si no les gustó. Y eso lo va a valorar el público. Creo que se subestima mucho al público. - ¿Sentís que los influencers solo muestran la mitad de la historia? -Sí, tal cual. Hoy ser influencer es una responsabilidad, la gente no es consciente que hay un palo de personas viendo lo que estás haciendo. Y un reel es un micro resumen de lo que viviste. Pero no te da el tiempo de analizar un viaje, meterte más en la cultura del lugar. Es muy fácil viajar y conseguir la foto de Instagram y viral, pero el desafío es empaparnos con lo que pasa ahí, hablar con alguien del lugar, encontrar un restaurante que no es famoso. Eso es viajar de verdad y eso hace la diferencia. El viajar hoy está 100% banalizado por culpa de las redes. - También genera cierto mensaje el mostrar el lujo de esos viajes de canje, teniendo en cuenta la economía general del público argentino - Hoy por hoy, creo que en las redes se debería manejar todo con un poquitito más de humildad. Al influencer le dan los aéreos, el hotel, van a comer gratis y encima suben una historia con una actitud soberbia Me parece que eso está 100% sobreactuado. Deberíamos ser un poco más realistas y contar la verdad, blanquear la situación y el público te va a querer el doble. Hay que ser consciente de que el 99% del público que te consume por ahí te está viendo por una cuestión más aspiracional, de que no lo puede hacer pero quiere saber cómo es eso. Y a mí me dicen eso, de que tengo una actitud más desde la humildad. Hay gente que logró cosas increíbles y no se agranda. Entonces depende 100% de vos, todos tenemos las mismas oportunidades, pero hay tipos que las aprovecharon y no perdieron sus sueños. - ¿Qué recomendaciones tenés para gastar menos en un viaje? -Hay gente que quiere viajar a Dubai y hospedarse en el hotel Burj Al Arab, pero sale 800 dólares la noche. Entonces podés ir a tomar el té, o pasar y conocer, subir a la terraza... La gente que gasta para dormir ahí, después se levanta y sale a turistear igual que vos. Después... Cruzar el Gran Canal de Venecia lo podés hacer por un dólar, con un medio de transporte, cuando la excursión en góndola sale 80 euros. - Sacaste una serie para Amazon Prime Video, ¿cómo fue hacer ese salto a las plataformas? -Estuvo buenísimo desde el punto de vista que armamos seis capítulos donde juntamos lo mejor de los últimos cinco años de viaje. Una guía práctica. Se llamaba así, era Super Guide en inglés. Un episodio sobre mis lugares favoritos del mundo, otro sobre los mejores lugares para comer... Nos tomamos el tiempo de armarlo en cuatro meses, y la expectativa era muy grande porque Amazon te pone en toda Latinoamérica. Pero lamentablemente no cumplió con nuestras expectativas. Entonces no sé si haríamos una segunda temporada. Estaba pensada para este año pero la descartamos. Hoy el aire y las redes te dan mucho más que lo que nos dio Amazon. No hubo mucha interacción del público, quizás quedó escondida en alguna galería. No fue redituable, nosotros pagamos para estar en Amazon y por eso también exigimos. - Ahora estás por lanzar una guía para las ciudades del Mundial -Exacto. Es un contenido 100% nativo de Instagram, que se editó en vertical, donde te cuento qué podés hacer en cada ciudad donde se va a jugar el Mundial. El slogan es que el partido dura 90 minutos, pero el viaje dura tres días. Entonces, no te pierdas lo que hay para ver en esa ciudad. No sé si voy a ir al Mundial, me encantaría pero no soy tan futbolero. Pero a nivel turístico creo que vale la pena vivir la experiencia. Cómo es la vida de un conductor de programas de viajes A sus 42 años, Agustín Neglia no sólo consolidó una carrera de más de una década al aire, sino también una vida personal atravesada por el movimiento constante. Está en pareja desde hace más de cuatro años con Mariana Rojas, con quien comparte una dinámica poco convencional: viven entre sus casas de Mar del Plata y Cariló, acomodando la rutina a sus viajes permanentes. La historia entre ambos también tuvo capítulos de película, desde una propuesta de casamiento en un globo aerostático en Capadocia, Turquía, hasta una doble celebración: primero una ceremonia íntima tras el registro civil en Mar del Plata y luego un casamiento de tres días en Cancún junto a seres queridos. - ¿Cómo hacés para disfrutar de viajar después de 15 años haciéndolo por trabajo? -Creo que el secreto está en poder elegir a dónde ir. Lo tomo como una conexión con el universo. Miramos al horizonte, nos ponemos tres o cuatro objetivos difíciles de realizar y vamos por eso. Por ejemplo, para este año pensamos un viaje de navegación en catamarán por la Costa Amalfitana, Italia. Es algo que hacemos todos los años, ya lo normalizamos. Ya lo hicimos en las Bahamas, en Grecia y también en Córcega y Cerdeña. También vamos a esquiar en pleno verano argentino, a los Alpes franceses, a un hotel all inclusive del que salís esquiando, volvés esquiando y te esperan para almorzar. Realmente es un sueño. Y viajo con mi esposa, entonces lo siento como vacaciones. Posiblemente vayamos a Japón en septiembre y estamos armando una ruta de viaje por Argentina según cada momento del año. Video - Teniendo una vida tan frenética, ¿Cómo hacés para mantener el equilibrio entre tu trabajo y tu vida personal con tu esposa y tu hogar? -Por ahí suena cursi, pero realmente creo que nuestro hogar es el mundo. Cuando cuando logras esa expansión de cuerpo y mente, estás realmente disfrutándolo. Donde sea que esté, intento sentirme yo mismo, encontrar mis rutinas, sentirlo como mi hogar. También hablar con tus afectos, ese mensajito a tus viejos o una videollamada con mi mujer. Obviamente viajar te aleja físicamente de lo que querés, pero te hace ser consciente de lo importante que es la calidad del tiempo. Después aprovechar el fin de semana en casa para estar con mi familia, mi mujer, mis perros, y estrujarlos como si no los hubiera visto en 10 años. - ¿Cómo es una semana en tu vida? -Trato de subirme al avión casi siempre los martes, e intento que los viajes sean lo más cortos posibles. No me gusta irme 15 días a Europa. Intento que no duren más de ocho días. Pero por lo general filmo de martes a jueves y el viernes trato de volver a casa. Vivimos en Mar del Plata, porque mi esposa es de ahí, y ahí estamos entre viernes y lunes. Si tenemos el fin de semana libre, nos vamos a Cariló, donde construí mi casa real. Y si es un viaje un poco más largo quizás estoy hasta diez días sin volver. - Ves muy poquito a tu esposa -Sí, con Mari nos vemos los fines de semana, y a lo mejor un lunes o un viernes. Cada uno tiene su laburo, ella va a la oficina desde muy temprano y cuando sale quizás tiene alguna clase o se junta con amigas. Entonces nos vemos para cenar y dormir. No me quita el sueño no estar entre semana, es como que lo naturalizamos y creo que es súper sano. No necesariamente para que las cosas funcionen tenés que estar todos los días viéndote. Es disfrutar los ratitos a pleno, cocinar algo rico, salir a cenar, estar juntos y pasarla bien. - A propósito de Mariana, ¿cómo viviste los tres días de casamiento en Cancún el año pasado? -Fue un sueño. Si lo hubiéramos querido imaginar, no hubiera sido tan perfecto. Lo pienso y me emociono. La idea era festejarlo en un viaje, ese era el sueño, y hacerlo con todos nuestros amigos. Todos tuvieron un año para organizarse y que ese fuera su viaje del año, para estar todos juntos. El primer día fue un cóctel entre amigos y familia. El segundo día hicimos una celebración maya con una chamana italiana que nos dio una bendición de la tierra y de México, como muy ancestral y tradicional de ahí. Nos vestimos de blanco e hicimos ese ritual al atardecer, como 100 personas tomadas de la mano, comiendo una semilla de cacao que era para la fertilidad y la prosperidad. Y el tercer día fue la fiesta. Hicimos un casamiento debajo de una pérgola, con el atardecer y frente al mar. Y después la fiesta más argentina. Mariana se encargó de la logística y en un momento se apagaron las luces y empezó un show de drones en el cielo, porque no se podían tirar fuegos artificiales. No faltó nada, fue una locura. Re contra recomiendo casarte afuera, te sale lo mismo que casarte acá. Los costos son los mismos, solo tenés que avisar a los invitados con tiempo para que se paguen el aéreo y el alojamiento. - Si mañana no pudieras viajar más, ¿Qué harías? -Yo creo que en algún momento seguramente va a pasar. Y ahí voy a empezar a mirar para atrás y ver todo lo que dejaron esos viajes. Creo que si lo viviste con consciencia, si cerrás los ojos vas a poder estar en ese lugar. Esos viajes están adentro tuyo y si los buscás, los vas a encontrar. Entonces no me asusta para nada, porque sé que todo lo que viví, está. Dicen que la plata que gastás en el viaje se va y no vuelve, pero los recuerdos quedan para toda la vida. Me voy a instalar en mi casa de Cariló, con mi álbum de fotos, y teletransportarme a ese lugar y a ese momento. DD Sobre la firma Newsletter Clarín

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