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  • Hantavirus: qué es, cómo se contagia y el brote en un crucero que vuelve a poner en alerta al país

    » Clarin

    Fecha: 03/05/2026 18:49

    Al menos tres pasajeros de un crucero que salió de Ushuaia a Cabo Verde murieron por hantavirus. No se sabe aún cómo se contagiaron. Aun así, se encendieron las alarmas en el sur argentino, debido a lo que ocurrió en el 2019, cuando hubo un brote fuerte. El hantavirus es una enfermedad viral aguda grave causada por un género de virus ARN transmitidos por roedores silvestres una zoonosis que en los seres humanos puede derivar en dos cuadros clínicos: la fiebre hemorrágica con síndrome renal (FHSR) y el síndrome pulmonar por hantavirus (SPH), este último el más frecuente en Argentina y el más letal, con una mortalidad promedio del 30%. En Argentina, el primer virus identificado fue el Andes, descripto en El Bolsón y Bariloche en 1996, que también marcó un hito mundial: fue el primer brote documentado con transmisión de persona a persona. El transmisor: el ratón colilargo El principal responsable de la transmisión en la Patagonia argentina es el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus), portador del virus Andes. Una investigación de diez años realizada por la Fundación Mundo Sano y el Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas (INEVH), con participación de la Universidad Nacional de Río Cuarto y el Municipio de Cholila (Chubut), reveló detalles cruciales sobre la biología de este roedor. El estudio colocó alrededor de 7.200 trampas por estación en Cholila y encontró que el porcentaje de ratones infectados varía significativamente: en esa área se observaron cifras que oscilaron entre el 1 y el 14% de ejemplares portadores. El ratón colilargo es la especie más numerosa y se lo encuentra con mayor frecuencia en ambientes poco perturbados por el humano, aunque también aparece en zonas cultivadas y peridomésticas. Estacionalmente, abunda más en otoño e invierno en arbustales y matorrales, y en verano y otoño en los bosques. Un dato llamativo del estudio: los machos son más propensos a la infección que las hembras, y los ejemplares más pesados es decir, los más viejos tienen mayor predisposición que los más jóvenes. También los roedores reproductivamente activos presentan más riesgo de estar infectados. Este patrón sugiere que los machos adultos, al desplazarse más y disputar territorio, tienen mayor exposición al virus. Es importante aclarar que las ratas y lauchas urbanas no son transmisoras del hantavirus. En Argentina circula un número importante de cepas del virus, todas capaces de provocar síndrome pulmonar. Cómo llega al ser humano La transmisión ocurre principalmente por inhalación: cuando una persona respira en un espacio galpón, cabaña, pastizal, huerta donde los roedores infectados dejaron orina, heces o saliva, el virus se aerosoliza y penetra en las vías respiratorias. También puede ocurrir por contacto directo con roedores vivos o muertos, o con sus excrementos, y por mordedura. El riesgo es especialmente alto al limpiar espacios cerrados que estuvieron mucho tiempo deshabitados. Las autoridades recomiendan ventilar al menos 30 minutos antes de limpiar, usar barbijo N95, y desinfectar con hipoclorito de sodio. La variante Andes, predominante en la Patagonia argentina, tiene una característica excepcional entre los hantavirus del mundo: puede transmitirse de persona a persona por vía aérea, a través del contacto estrecho con un enfermo en el período inicial del cuadro febril. Esta es la única cepa conocida con esta capacidad, lo que la convierte en un peligro sanitario especial. Los brotes de El Bolsón (1996), Epuyén (2018-2019) y ahora un crucero partiendo desde Ushuaia (2026) son los casos más emblemáticos de esta vía de contagio. Los síntomas del hantavirus El cuadro comienza con síntomas similares a los de una gripe: fiebre superior a 38,5°, dolores musculares intensos especialmente en muslos, caderas y espalda, escalofríos, dolor de cabeza, náuseas, vómitos y diarrea. En pocos días puede progresar a un síndrome cardiopulmonar grave: dificultad respiratoria aguda, presión arterial baja y shock. No existe vacuna ni tratamiento antiviral específico. La atención en una unidad de cuidados intensivos, con oxígeno suplementario y asistencia respiratoria, es la única herramienta disponible. La detección precoz es determinante para la sobrevida. El brote de Epuyén: la alarma que sacudió a Argentina en 2019 El antecedente más grave de los últimos años ocurrió entre fines de 2018 y principios de 2019, en la pequeña localidad de Epuyén, en Chubut. Todo comenzó en una fiesta social celebrada el 3 de noviembre de 2018: un asistente estaba infectado sin saberlo y contagió a varios de los presentes. La cadena de transmisión persona a persona se extendió rápidamente. El año 2019 fue el que registró más casos confirmados en el período 2019-2024, con 86 en total, coincidente con el brote de Epuyén, y también el año con mayor cantidad de fallecidos: 13 personas. El brote finalizó con 28 casos confirmados en esa localidad y víctimas en otras provincias, incluida una ciudadana chilena que había tenido contacto con enfermos. La epidemia generó un impacto social enorme: la localidad sufrió discriminación y aislamiento, y puso al hantavirus en el centro del debate sanitario nacional. El panorama actual: 2025 y 2026, años de alerta máxima Los datos más recientes son preocupantes. Durante 2025, Argentina confirmó 86 casos de hantavirus con 28 fallecidos, lo que representa una letalidad del 33,6%, la más alta registrada en años recientes. En los años previos, la letalidad había oscilado entre el 10% y el 22%. La región Centro que comprende Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos se encuentra en situación de brote durante la temporada 2025-2026, con la mayor concentración de casos identificada en el Delta e Islas del Paraná y en los humedales de Samborombón. Entre las víctimas más conmovedoras del inicio de 2026 se cuentan un adolescente de 14 años de San Andrés de Giles, un hombre de 59 años en Chacabuco, un hombre de 33 años en Mar del Plata, y una niña de 10 años, Mía Rodríguez, en General Belgrano, sumando cuatro muertes confirmadas en la provincia de Buenos Aires en los primeros días del año. Los expertos y el Boletín Epidemiológico Nacional coinciden en señalar que la alta letalidad podría estar asociada a la subnotificación de casos leves, lo que sobrerrepresenta los cuadros graves en las estadísticas. El peso histórico del virus Desde 2019 hasta 2024, se registraron 51 fallecidos por hantavirus en Argentina. Si se retrocede más en el tiempo, entre 2013 y 2018, otras 111 personas murieron en todo el país por esta enfermedad. La mediana de edad de los casos es de 32 años, y el 69,4% corresponde al sexo masculino. Las medidas de prevención recomendadas por las autoridades sanitarias son simples pero efectivas: controlar y reducir las poblaciones de roedores en viviendas y alrededores, evitar el contacto con sus excrementos o saliva, ventilar largamente los espacios cerrados antes de limpiarlos, usar barbijo N95 en zonas de riesgo, y lavar pisos y superficies con lavandina. Ante fiebre alta, dolores musculares y posible contacto con roedores o con personas confirmadas como casos de hantavirus, la consulta médica inmediata puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. MG Sobre la firma Newsletter Clarín

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