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» Plan B noticias
Fecha: 03/05/2026 10:44
El fin de semana largo del Día del Trabajador mostró una desaceleración en la actividad turística. Se viajó menos, con estadías más cortas (dos días en promedio) y un gasto real en baja. Predominaron las escapadas de cercanía. Se organizaron numerosos eventos en todo el país, que traccionaron, pero que no alcanzaron para motorizar a un segmento del turismo que tiene su ecuación de ingresos más comprometida. De acuerdo con el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el cuarto fin de semana largo del año movilizó a 1.066.464 turistas en todo el país, que generaron un impacto económico directo de $ 235.008 millones en alimentos, bebidas, alojamiento, transporte, recreación y compras, con una distribución más concentrada en consumos básicos que en gasto recreativo. En comparación con 2025, la cantidad de viajeros bajó un 8%, aunque hay que tener en cuenta que el año pasado el fin de semana tuvo cuatro días, lo que marca la incidencia de la duración del feriado en la decisión de viajar. Sin embargo, si se compara contra el mismo feriado de 2023, que al igual que éste fue de tres días (en 2024 no hubo fin de semana largo), el crecimiento de turistas que se desplazaron por el país fue del 16%. El gasto promedio diario por turista fue de $ 110.181, con una caída real del 1,6% frente al año anterior, reflejo de un consumo más contenido y selectivo por parte de los viajeros. La estadía promedio fue de dos noches, un 25,9% menor que en 2025 cuando el fin de semana tuvo un día más de feriado. A su vez, el gasto total real fue un 32,9% menor al del año pasado. La principal característica del fin de semana fue la fuerte segmentación territorial de la demanda: el movimiento no se distribuyó de manera homogénea, sino que se concentró en destinos con eventos puntuales, propuestas diferenciales o atractivos consolidados. Las condiciones climáticas fueron favorables en gran parte del país, especialmente en las regiones central y norte, con buen tiempo y jornadas templadas que acompañaron las actividades al aire libre y el desarrollo de eventos. En algunos destinos puntuales se registraron temperaturas más bajas, que alentaron las actividades más urbanas. Los destinos tradicionales concentraron buena parte del movimiento, aunque con niveles más moderados que en otros fines de semana largos. Ciudades como CABA, Mendoza, Córdoba, Bariloche y Puerto Iguazú mantuvieron su capacidad de atracción, apoyadas en su infraestructura, conectividad y oferta diversificada. Se destacaron destinos que traccionaron su demanda a partir de eventos específicos. Goya, con la Fiesta Nacional del Surubí; La Cumbre, con el Desafío del Río Pinto; Concordia, con el TC2000; y Yerba Buena, en Tucumán, mostraron niveles de ocupación elevados, concentrando el mayor dinamismo del fin de semana. Hubo mayor protagonismo de destinos intermedios que captaron movimiento a partir de agendas locales. Fueron los casos de San Antonio de Areco, Cañuelas y Baradero en la provincia de Buenos Aires o Villa Yacanto, Villa del Dique y San Lorenzo en Córdoba, impulsadas por propuestas gastronómicas, ferias y eventos culturales bien locales. Los destinos emergentes continuaron consolidándose como opciones de escapada, con casos como Andalgalá en Catamarca, Tolhuin en Tierra del Fuego o el corredor del Alto Neuquén, donde propuestas vinculadas a la naturaleza, la gastronomía y la identidad local permitieron sostener el flujo de visitantes. En lo que va del año pasaron cuatro fines de semana largos, en los que viajaron 7.940.720 turistas y gastaron $ 2.282.083 millones. Frente a los mismos primeros cuatro fines de semana largos del 2025 se viajó un 8,1% más (en cantidad de turistas).
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