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  • El show de la opinión

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    Fecha: 03/05/2026 09:34

    Este es un tiempo sencillo y productivo para el desconocimiento. Resulta que en este presente no es tan necesario dominar asuntos, es decir, ser poseedor de información experta o por lo menos aproximada al caso que aparezca como ofrecimiento para discernir, sino opinar sobre esos mismos asuntos, sobre la base de una ignorancia creciente. Así, no es el tiempo de la profundización masiva del saber, sino de las opiniones. Es las redes sociales proliferan modos de buscar seguidores sobre la base de esquemas inmediatos y supuestamente simpáticos de ofrecer perspectivas sobre asuntos de la vida cotidiana. Alguien conocido se sienta en su auto y ofrece comentarios que combinan humor con mirada crítica sobre aspectos de crianza, una mujer se queja observando a la cámara de su teléfono móvil que los hombres de hoy no sirven mucho y que no consigue novio, y un grupo de jóvenes con luces de neón de fondo se ríen en una stream entre ellos sobre si tal o cual gusta de una persona o si tendría o no relaciones sexuales con la otra. A su vez, nada de lo que sobre estas condiciones se expande tiene pausa posible, ya que la condición de la opinión ingeniosa y humorística, es la inmediatez. De este modo, no solo es una era de la opinión, sino de la opinión veloz, impensada, ya que justamente, carece de tiempo para la reflexión. El pensar es, de este modo, una oportunidad perdida que otros podrán aprovechar. La inmediatez del desconocimiento como oportunidad tiene su expresión en otros ámbitos de la sociedad moderna. Las barreras de ingreso a la industria musical son especialmente bajas, en particular con los denominados DJs que no requieren ningún tipo de conocimiento de armonía para lograr hacer de esta experiencia un trabajo rentado para, según aseguran, tocar en vivo; o los denominados coach ontológicos dentro del plano de la psicología que serían poseedores de herramientas urgentes para la transformación de una persona con problemas de inacción a otra de acción bien dirigida a resultados, aunque sin la profundidad del psicoanálisis, se ofrecen como ejemplos de oportunidades de destinos renovados que prescinden del tiempo antes necesario para involucrarse con responsabilidad en alguna tarea profesional. Del mismo modo, un periodistas de espectáculos y chimentos pasa a conducir un programa sobre política, y otro de deportes pasa a proponer ideas y críticas sobre el país, y otro joven prometedor del periodismo político transita de manera opuesta hacia programas de diversión con amigos para justamente, opinar sobre cualquier asunto. Y es, justamente, en esa velocidad del cambio de ubicación en el lugar del hablante, donde la sociedad moderna permite ser encontrada. Estos procesos pueden ser descriptos como logros de tecnificación social, ya que se basan en la ausencia de interrupciones en el flujo de la comunicación en las dinámicas entre personas. Las sociedades pre modernas se caracterizaban por su rigidez entre estratos que no se comunicaban entre sí más que como formas de servicios o pago de impuestos, sin por ello alterar ese mismo orden jerárquico. La literatura ha tratado los casos de romance entre diferentes representantes de segmentos sociales como episodios que debían ser alejados de la vista pública, y las rebeliones de campesinos como acontecimientos inusuales que pasaron a la historia por intentar desorganizar una estructura social excesivamente rígida. Si bien las diferencias sociales existen, y se reproducen en formas culturales y económicas evidentes, la chance de tránsito intra social es abultadamente superior a estas experiencias ya antiguas. La política moderna en occidente tiene una manera inmediata de producir su cambio de rol en un mismo instante, ya que un gobierno formalmente tiene un mandato que inicia en una fecha, y de un instante a otro, lo traspasa al siguiente. En los tiempos en que los debates por el republicanismo no existían, los cambios de gobierno o de dinastías llevaban un tiempo menos claro y de un tránsito más extenso. No lo sabe el que sube un video simpático en redes, pero es él, en su creencia de originalidad, una expresión acabada de una era en la que todos se igualan. No se debe hacer mucho esfuerzo para comprender que Milei es un hombre de esta era No se debe hacer mucho esfuerzo para comprender que Milei es un hombre de esta era, y no un representante del conocimiento económico experto del siglo XIX o el siglo XX. Su tiempo en el espacio público se repleta como espectáculo inmediato y casi impensado de comentarios y respuestas en redes sociales. Él mismo produjo un tránsito, desde el comentarista televisivo, al de candidato exitoso y ahora Presidente de la nación, sin haber tenido un recorrido en el Estado o en partidos políticos, ya que es claro que parece no ser tan necesario para este tiempo urgente. Repite en persona lo mismo que los jóvenes con luces de neón de fondo, es uno más de los que no tiene tiempo para pensar, porque solo la urgencia de la humorada busca ser premiada, y es un experto en odiar la realidad, como casi la mayoría de las personas de este mundo hoy. El gobierno nacional tiene el problema de un mundo real que igualmente existe. Gran parte de la población argentina parece aumentar su demanda de resultados sobre una economía que supuestamente iba a producir resultados mágicos, pero cuyos logros comienzan a ser dudosos, por lo menos en el tiempo más acotado. Una inflación que continúa con valores altos respecto a la promesa oficial, condiciones de empleo mutables con bajas en lo formal y aumentos en opciones alternativas y menos seguras, y con condiciones de ingreso que se hacen desafiantes sobre un costo de vida ya cercano a lo agobiante, conforman un contexto cercano a lo terrorífico para gran parte de la sociedad argentina. La manera de huir es siempre el espectáculo. El recital en el Movistar Arena cerca de la elección de octubre de 2025 no tiene muchas diferencias con el show para acompañar a Manuel Adorni en el Congreso de la Nación. Nada de lo que ese día ocurrió estuvo relacionado a la realidad de los datos, a enlaces de comunicación sobre bases cognitivas. Las respuestas eran leídas como quien repasa un libreto perfectamente diagramado por sus autores, y desde los balcones de la sala de Diputados Milei y sus ministros aplaudían como quien acompaña un recital en un feliz éxtasis al reconocer los grandes éxitos que se fueron a escuchar. Gritos y respuestas de arriba hacia abajo dejaban casi nulo espacio a lo que supuestamente debía suceder: preguntas y respuestas sobre cuestiones de gestión. Queda claro el intento, no del todo el logro. La fluidez que permite en la comunicación el mundo moderno no es sin consecuencias. Estos comentarios irreflexivos y poco responsables, los accesos a puestos de trabajo como resultado de intercambios de un rubro a otro sin contexto, y sobre la base de un tiempo que no puede esperar, tienen al final y todavía, el límite del mundo físico, de los cuerpos, de las personas reales en el mundo real. Una broma puede causar sensación inmediata, pero a los segundo deja un espacio para una realidad siempre más rutinaria. Las estrellas de los streamings crecerán y en su mayoría serán olvidadas, los DJs serán recordados como una entidad genérica que mueve los brazos mientras ajusta perillas y los candidatos fuera del sistema deberán ser recordados en algunos años como proyectos que alguna vez existieron como fantasía electoral. Mientras tanto la curva de pobreza y de inflación seguirá un camino medible, poco entretenido, poco urgente, poco gracioso, pero sobre todo insoportable, y se hará con su figura lo único que parece proliferar en este tiempo, que es opinar, porque de arreglarlo, no sabe nadie. * Sociólogo.

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