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La Plata » El dia La Plata
Fecha: 03/05/2026 09:34
En el estudio de EL DIA, Diego Asse presentó un compendio de historias, anécdotas y recuerdos cuyo humor y corazón no se negocian ALEJANDRO ALFONZO Por ALEJANDRO ALFONZO En Espantosas Antigüedades, el nuevo y primer libro de relatos de Diego Asse -vecino histórico de City Bell, docente de Geografía jubilado, dueño de una casa de compraventa, continuador del legado familiar en un negocio de telas y acreedor de un currículum extensísimo- hay algo de Fabián Casas y su necesidad imperiosa por hablar del barrio y de sus amigos -como en aquel cuento Un bosque pulenta- o un dejo de José Saramago, el portugués ganador del Premio Nobel en 1998 cuyos textos sin signos de puntuación puso nervioso a más de uno. La lista comparativa podría continuar con múltiples ejemplos siempre y cuando cumplan con ciertos requisitos: exceso de ironía, reírse de si mismo, la conciencia libre y desplegada en el texto, sentimientos a puntos de desbordar, un amor incondicional por los propios. Todo esto se encuentra en el libro editado por Servicop, distribuido por el propio escritor y presentado el pasado 11 de abril que, según contó Diego Asse en el estudio de EL DIA, fue una jornada llena de emoción. Escribo desde chico. Con la casa de compra y venta -de ahí el nombre del libro- tenía muchas anécdotas. Además, para vender los productos realizaba extensas publiaciones en Facebook, contó Asse sobre la construcción del libro y agregó: Amigos, conocidos, familiares me insistieron para que publique así que después de muchos años me animé. Sin embargo, ese impulso no nació de repente; fue la culminación de un proceso silencioso. Di clases 30 años y me jubilé en el inicio de la pandemia, lo que me dio más tiempo. Yo tenía un mamarracho de apuntes, entonces debía dedicarle tiempo. No a escribir, sino a organizar, explicó Asse y añadió: Con la ayuda de un amigo, realizamos una selección, un orden y dimos forma al libro. También manifestó que las cosas son más fáciles ahora. Uno puede editar y publicar con 100 ejemplares. La conectividad también ayuda. Pero lo cierto es que tenía el tiempo disponible para buscar escritos viejos, para recuperar fotos, para ir a una editorial. En la obra, según las propias declaraciones de Asse, el lector encontrará de mi familia, de mis hijos, de mi señora, de los pensamientos que se pueden divulgar a través de un centenar de relatos cortos. Algunos de los títulos son: Black Friday, Instagram, Segundo y Laureano, Barbijos. Es mirar para dentro y para fuera. Cuenta lo que pasa en la sociedad, en el comercio, en la familia, en los negocios, en esas relaciones comerciales que se vuelven vinculos estrechos, en esa gente de la docencia que se transforman en amigos fraternales, en esos familiares que se fueron y volvieron de viaje, como también en las pérdidas de seres queridos, manifestó el autor. Como una especie de Agua fuertesporteñas -libro de Roberto Arlt-, Asse exhibe un fragmento de lo que fue y es City Bell en determinados fragmentos temporales. También escribí sobre la pandemia, que fue duro. Son todas situaciones cotidianas, agregó Asse. Quizás, la frase siguiente lo resume: escribir todo lo que pasa. Un ejemplo: cuando visitó por primera vez la editorial para presentar el proyecto conoció a Laura. Luego, cuando llegó a su casa, escribió Laura (¿cómo se imprime un libro?), cuento presente en Espantosas Antigüedades. Tras la presentación, dos personas se acercaron a Diego y le confesaron que ellos también tenían escritos inéditos; que su valentía los impulsaba para también publicar. Además de destacarlo, el escritor agregó: Espero que le llegue a mucha gente, que lo puedan leer y comprar. En cuanto a qué lugar ocupaba en su vida, cerró: Es muy importante. Alerta, esto es un spoiler. Hecha la advertencia, las siguientes palabras corresponden a un fragmento de epílogo realizado por Segundo, hijo del autor y que exhibe la esencia del libro: (...) Ni tampoco el desorden se reduce a esta forma de escribir, que tiene dejos cortazeanos por momentos. El desorden arranca desde que soy su primer hijo y me puso Segundo, y al segundo le puso Laureano, y a mi me puso Segundo porque el se iba a llamar Segundo pero al final se llamó Diego. Y que como en el remate al que iba ya había otro Diego, lo apodaron Diego Segundo, y después solo Segundo, así que para mucha gente el era Segundo y yo su hijo, el hijo primero, es decir Segundo. Además a mi mamá, Fernanda, Diego le dice Julia. El por qué no está muy claro pero le dice Julia. A los cigarrillos les decimos Catos, por otra anécdota graciosa. Está Primo, que no es primo nuestro, y Quike, que se puso un anticuario que se llama San Diego. Y después hay otros Diegos que no son Diego, y así sucesivamente. 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