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Parana » 2 Florines
Fecha: 03/05/2026 07:54
Banco de Alimentos Paraná superó los 120.000 platos y lanza su almacén social para devolver dignidad a la gente 03/05/2026 María Paz Montenegro Bernard destacó el intenso trabajo logístico y de distribución que realizan en tiempos que crece la demanda. Asisten a organizaciones de Paraná, Gualeguaychú y Concordia, y buscan vincularse con más empresas que brinden su aporte. El hambre en Argentina y el mundo es un problema de gestión, porque alimentos hay, pero se tiran, definió. Por Nahuel Amore El Banco de Alimentos Paraná consolida su rol estratégico en la provincia en un contexto de creciente demanda social. Bajo un modelo internacional nacido en Estados Unidos en la década del sesenta y replicado en Argentina desde el 2000, la organización local cumple siete años de gestión a través de profesionales y voluntarios que se enfocan en rescatar productos que han perdido valor comercial pero conservan su aptitud para el consumo. El vínculo con el sector privado es clave para sostener ese trabajo, que se motoriza en red entre 20 bancos del país. María Paz Montenegro Bernard, presidenta de la institución, explicó a DOS FLORINES que el objetivo central es evitar el desperdicio habiendo tanto alimento que se tira y tanta gente que lo necesita, en un país donde la logística y la distribución son las principales barreras para que la comida llegue a quienes más la necesitan. Por ello, también lanzan su Almacén Social Virtual, una modalidad que, a través de la Red de Bancos de Alimentos, permitirá a las familias sin ingresos buscar sus alimentos para cocinarlos en sus casas y, así, devolverle dignidad a la gente. Las cifras recientes reflejan el movimiento operativo del Banco y la situación crítica de muchas familias. En marzo, la entidad logró generar el equivalente a 120.000 platos de comida a través de su red de distribución. Actualmente, la organización asiste a más de 45.000 personas en la región, operando a través de 261 organizaciones sociales que incluyen comedores y merenderos en Paraná, Gualeguaychú y Concordia. En abril, la tendencia se mantuvo en alza con entregas que rondan los 50.000 kilos de alimentos y buscan superar el récord de 630.000 kilos alcanzados durante todo 2025. La necesidad es cada vez mayor, reconoció, a la luz de las realidades que observan a diario. De allí que la estrategia va adaptándose al contexto. Nuestra misión principalmente es el rescate de todos esos alimentos, pero también estamos incursionando en compras. Como somos 20 bancos de alimentos, que tenemos un poder de compra muy importante a nivel nacional, muchas veces compramos alimentos también para poder armar canastas muy nutritivas, valoró, y acotó que el objetivo es también producir alimentos a muy bajo costo. Respecto de cómo ve el contexto actual, dijo que si bien la pandemia, cuando comenzaron, fue el peor momento que atravesaron, la realidad actual tiende a complejizarse. Estamos viendo ahora cada vez más necesidad o que el dinero no alcanza, inclusive en personas que hoy tienen un trabajo; y se está haciendo muy difícil, sostuvo, y consideró que los merenderos o comedores no están pudiendo cocinar la misma cantidad para tanta demanda, sobre todo por falta de recursos. Cuando cocinaban tres veces a la semana, hoy están pudiendo cocinar solamente una, planteó. El almacén social: recuperar la mesa familiar El Almacén Social Virtual que lanzaron, explicó Montenegro, es un modelo inspirado en experiencias exitosas de Australia y Chile que busca devolver la dignidad a las familias en situación de vulnerabilidad. El objetivo es que las personas de bajos recursos, debidamente acreditadas, puedan acceder a una canasta variada de alimentos para cocinar en sus propios hogares, reduciendo la dependencia de los comedores comunitarios. Debido a que el espacio es un limitante y sólo cuentan con el depósito, el pedido se hace a través de una aplicación Directo al Rescate. Frente a esta iniciativa incipiente, aclaró: No comercializamos productos, no vendemos. Sí estamos queriendo ayudar, ir más allá, ayudar a la persona directamente a través de combos sociales, pero sí con una contribución porque nos permite comprar. Además, explicó que lo que se paga es una contribución simbólica, que representa un hasta un 10% del valor de mercado de los productos. Con este aporte, señaló que el Banco de Alimentos logra autosustentar sus costos logísticos fletes, depósitos y personal y, en muchos casos, adquirir alimentos secos o frescos que no siempre ingresan por la vía del rescate tradicional. El programa, que se articula con otros actores como la Municipalidad, comenzó con una prueba piloto con adultos mayores que reciben en sus hogares cajas de 35 kilos de mercadería. Y ahora se proyecta un combo social que permite optimizar recursos de la tarjeta Sidecreer, que permita a los beneficiarios aprovechar más esa ayuda social y transformarla en una canasta nutritiva con carne, frutas, verduras, arroz y soja. Llamado al sector privado Para dar sustento a este crecimiento y profesionalización, que ya cuenta con un equipo de 15 personas y maquinaria especializada, el Banco de Alimentos Paraná busca ampliar su red de alianzas con el sector privado a través de un modelo empresarial y eficiente. Actualmente trabajan con un promedio de entre 20 y 25 empresas locales y nacionales que donan periódicamente, pero la meta es sumar a más actores de la cadena productiva y comercial. Precisó que la convocatoria está dirigida a empresas que generen excedentes por problemas de calidad o packaging, productos próximos a vencer o aquellos que no hayan tenido el éxito de mercado esperado, pero que siguen siendo aptos para el consumo humano. Tocamos la puerta de las empresas y nos presentamos ante las empresas como una solución, afirmó Montenegro, y añadió: Nos acercamos y nos ofrecemos de solución para que esos productos no se tiren y puedan llagar a quienes más lo necesitan. Al mismo tiempo, destacó que la red nacional permite dar o recibir alimentos de otra región del país. Cada banco, estando en su zona, puede rescatar mucha cantidad de alimentos y tenemos capacidad de distribución. En el caso de Tucumán, que tiene muchos limones de exportación y se han rescatado hasta 500.000 kilos de limones, tenemos la capacidad todos los bancos de poder recepcionarlo y distribuirlo, ejemplificó. ¿Qué significa en lo personal y para el equipo, hacer este tipo de aporte en momentos difíciles como los actuales? Una vez que uno comienza a trabajar en la parte social, es un camino de ida. Uno recibe muchísimo más de lo que da; y más en este tipo de modelo, que es exponencial, donde uno puede llegar a miles y miles de personas. El hambre en Argentina y el mundo es meramente un problema de gestión, porque alimentos hay, alimentos se tiran y mucha gente hoy no tiene para comer. Me moviliza eso, de que se puede, de que no es una utopía, de que el hambre cero se puede lograr. Y el único objetivo que tenemos en la red argentina de bancos, es que ningún argentino pase hambre. Tenemos la posibilidad de hacerlo teniendo tantos alimentos que se pierden y desperdician. Eso moviliza y tengo un equipazo que, en lugar de trabajar en otras empresas, prefieren trabajar en el banco porque saben que la misión es enorme.
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