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» TN
Fecha: 03/05/2026 07:03
Todo empezó con un problema cotidiano, pero estructural: la falta de accesibilidad para moverse por la ciudad de Córdoba. En 2012, un grupo de personas con discapacidad decidió unirse porque los reclamos individuales no alcanzaban. Así nació la Fundación Derechos Sobre Ruedas, una organización cordobesa que busca defender derechos y generar cambios concretos en el espacio público. Leé también: Un influencer tapó un pozo junto con sus vecinos en su barrio y el acto de solidaridad se volvió viral Hoy, cerca del 80% de quienes la integran son personas usuarias de silla de ruedas, tanto manuales como motorizadas. A ese núcleo se suman familiares, colaboradores y personas comprometidas con la accesibilidad. Desde el inicio, el objetivo fue claro: visibilizar las barreras cotidianas desde rampas mal construidas hasta transporte no adaptado y, al mismo tiempo, impulsar soluciones reales. De reclamos a acción directa en la calle Con el tiempo, desde la Fundación detectaron que en la ciudad sí se construían rampas, pero muchas eran solo para cumplir. Aunque respetaran ciertas normas, en la práctica no resultaban funcionales para quienes las necesitan. Frente a eso, decidieron intervenir directamente. No hay mejor manera de enseñar cómo deben hacerse que construyéndolas nosotros mismos, explican en diálogo con TN. Cada intervención tiene un proceso previo. Según cuentan, durante varios días relevan la zona, identifican los puntos más críticos y buscan materiales en comercios cercanos. También dialogan con vecinos y registran todo con fotografías. Luego, el equipo evalúa la información y define en conjunto dónde avanzar. El trabajo se organiza desde distintas áreas: lo legal, lo administrativo y el territorio. A la vez, le dan un lugar clave a la comunicación: difunden cada acción en redes para sumar a vecinos, familiares y voluntarios. Nada de eso está financiado por terceros. Los materiales se consiguen a través de rifas, donaciones y acciones solidarias, y el trabajo es completamente voluntario. Con ese esquema, logran construir aproximadamente una rampa por mes, según los recursos disponibles. Pero el impacto no es solo material. Cada obra también busca romper prejuicios. Muchas veces la sociedad no imagina a personas con discapacidad trabajando en la calle, construyendo y transformando espacios. Ese impacto también forma parte del mensaje, señalan. Transporte, capacitaciones y seguimiento La Fundación no se limita a las rampas. También monitorean el funcionamiento del transporte público: verificamos que los colectivos tengan dispositivos operativos, que los choferes estén capacitados y que el trato hacia las personas con discapacidad sea adecuado. Además, impulsamos instancias de formación y revisan que plataformas como Tu Bondi informen correctamente qué unidades son accesibles". Aun así, advierten que los problemas persisten. Uno de los más críticos es el transporte interurbano: hoy casi no hay opciones adaptadas para viajar a ciudades cercanas como Villa Carlos Paz o Jesús María. En cuanto al vínculo con el Estado, describen una relación fluida con el municipio y la provincia. En algunos casos, los relevamientos que realizaron derivaron en obras públicas. Incluso, recientemente comenzaron a trabajar de manera conjunta para supervisar que esas soluciones funcionen correctamente. Leé también: Donación de pelo: cómo funciona y por qué puede cambiar la vida de pacientes con cáncer Entre sus proyectos desarrollaron, además, un mapa de comercios accesibles para facilitar la vida cotidiana, pero todavía falta. Quedan muchas barreras, como probadores no adaptados, y la falta de accesibilidad sigue siendo un problema estructural. aseguran. Más allá de la infraestructura, insisten en que el cambio también es cultural: Lo más urgente es generar empatía. Pensar cada obra, cada servicio y cada decisión teniendo en cuenta que existen personas con discapacidad. Porque cuando eso sucede, no solo se resuelven obstáculos puntuales: también se construyen ciudades más accesibles y una sociedad más inclusiva. Redacción: Candela Mascetti
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