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  • Ajuste en tensión: la recaudación cae y el gasto energético, presiona

    La Plata » El dia La Plata

    Fecha: 03/05/2026 04:44

    Con ingresos tributarios en retroceso y un objetivo de cumplir con el FMI, el equipo de Caputo enfrenta un reto con poco margen Isidro Guardarucci Economista de Fiel El gobierno se encuentra transitando el tercer año de gestión y todo sugiere que continuará mostrando números superavitarios, tal como hizo en los anteriores dos. No obstante, el compromiso con el FMI requiere que el balance primario (que el año pasado cerró en 1,4% del PIB) este año sea de 2,2% del PIB, una meta que requerirá un activo trabajo del equipo de hacienda para su consecución. El balance primario medido en moneda constante (de 2026) es un 5,4% inferior a lo observado en el primer bimestre del año pasado. Más aún, cuando se corrigen los ingresos para homogeneizar con la metodología definida por el FMI para las metas establecidas en el acuerdo (y se eliminan los recursos extraordinarios de la venta de acciones de centrales hidroeléctricas), el deterioro crece al 27% medido en moneda constante. Los ingresos y gastos tuvieron un comportamiento similar. Es decir, la política fiscal fue contractiva, pero los ingresos también retrocedieron. Del lado de los ingresos, los recursos tributarios tuvieron una marcada caída medida en moneda constante (del 9,1%), equivalente a unos $2,35 billones. Casi uno de cada tres pesos de la pérdida de recursos correspondió a menor recaudación de IVA (consumo). Mientras que uno de cada cuatro correspondió a la baja en Derechos de Exportación y uno de cada cinco a la merma de los aportes y contribuciones a la seguridad social (ver gráfico). Esta caída generalizada se vio parcialmente compensada por el aumento de otros ingresos, en particular, por la venta de acciones de centrales hidroeléctricas. Con la limitación de que estos fondos no son considerados ingresos ordinarios del sector público y por lo tanto no son incluidos en los números que mira el acuerdo con el FMI. En cuanto a los gastos primarios (esos que excluyen el pago de intereses), hubo una baja generalizada de 4,7% cuando se evalúa en moneda constante y se compara el acumulado a febrero de este año con el mismo período de 2025. No obstante, no todos los componentes se movieron de forma homogénea. Mientras que los gastos de funcionamiento (salarial y no salarial), así como las transferencias corrientes a provincias y universidades se contrajeron, otros rubros mostraron alzas (tal es el caso de las jubilaciones y pensiones, así como el de la Asignación Universal para la Protección Social, históricamente conocida como AUH). Las transferencias de capital a provincias (aquellos fondos que se envían marcados para ser utilizados específicamente en obras) tuvieron un aumento de casi el 54%, aunque partiendo de una base especialmente baja tras el fuerte ajuste que imprimió la gestión actual desde su comienzo, por lo que su impacto agregado es menor. El componente destacado del gasto, fueron los subsidios económicos. Con un aumento de casi el 45% una vez descontado el efecto inflacionario, el alza es considerable y llama la atención. Más aún, siendo un rubro clave para la normalización micro y macroeconómica. En particular, este efecto está determinado por el comportamiento del rubro energético, conocido por su mala reputación desde la salida de la Convertibilidad. Durante los primeros dos años de gobierno de Milei, los subsidios se contrajeron drásticamente. En lo que respecta a la energía, durante 2025 siguieron bajando. De acuerdo con la serie mensual a valores constantes, se puede ver que el período enero-agosto del año pasado implicó fuertes recortes respecto a 2024, y que en los últimos cuatro meses el comportamiento fue similar. Por el contrario, el comienzo del presente ejercicio muestra un aumento considerable en este rubro de subsidios. Dado el desempeño previo, no parece responder simplemente a un traspaso de gastos de fin de año. En cualquier caso, teniendo presente la relevancia histórica de este componente del gasto y sus consecuencias poco felices para el fisco, merece ser seguido con atención de cara al futuro. Por su parte, el rubro de transporte no parece presentar señales de alarma en el comienzo de este año. Por el contrario, la reducción de subsidios de 2025 continua y refleja un comportamiento particularmente estable. El tercer año de gestión fiscal parece una continuación de lo anterior, en especial, del año previo. La situación es positiva comparada con dos décadas de caos fiscal, pero una leve relajación de la restricción presupuestaria contrasta con objetivos que se vuelven cada vez más exigentes en el marco del acuerdo con el FMI. Resulta claro que sostener por años una contracción fiscal sin altibajos es un objetivo muy exigente y la ocurrencia de desvíos es una posibilidad. En cualquier caso, sostener la política de subsidios ordenada es una condición necesaria para que el programa económico avance, más aún en un contexto internacional donde los precios energéticos se vuelven particularmente desafiantes. ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES HA ALCANZADO EL LIMITE DE NOTAS GRATUITAS por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales ¿Ya tiene suscripción? Ingresar Diario El Día de La Plata, fundado el 2 de Marzo de 1884. © 2026 El Día SA - Todos los derechos reservados. Bienvenido Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com Bienvenido DATOS PERSONALES Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com ¿Querés recibir notificaciones de alertas?

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