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Fecha: 02/05/2026 21:53
Argentina importa gas todos los inviernos desde 2008 para cubrir el pico de demanda de los días más fríos. Para suplir este faltante, Energía Argentina Sociedad Anónima (Enarsa) compra en el exterior barcos de gas natural licuado (GNL) que son tratados en la terminal regasificadora de Escobar para transformar el gas e inyectarlo a la red. La novedad este año fue que el gobierno de Javier Milei trató de privatizar este proceso, buscando que una empresa privada se hiciera cargo de comprar el gas, entre 20 y 25 cargamentos en total. Impulso a la inflación A principios de año el Ministerio de Economía lanzó una licitación a la que se presentaron dos empresas: Naturgy y Trafigura. En la segunda ronda de ofertas, Naturgy se impuso. Sin embargo, el gobierno decidió declarar desierta la licitación y devolver a la empresa estatal su rol protagónico. Los motivos son varios. Por un lado, la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán produjo una importante suba de los precios internacionales de los combustibles. El bloqueo del estrecho de Ormuz provocó que el valor del GNL pase de U$S 10 o U$S 12 por millón de BTU (unidad de medida internacional) a casi U$S 20 por MBTU. En caso de adjudicarse la licitación, el traslado de los precios internacionales a las tarifas era parte del acuerdo. Con la reconocida preocupación que el gobierno mantiene sobre la inflación, este escenario hubiera presionado sobre un índice que en marzo ya marcó 3,4% por aumentos en rubros como alimentos, educación y combustibles. Juan José Carbajales, director de la consultora Paspartú, suma a este escenario la demora en lanzar la licitación ante la llegada del invierno. Hace poco menos de una semana el Ejecutivo confirmó que no avanzaría con la privatización y encomendó a la empresa estatal lanzar la primera licitación de compra de cargamentos de GNL. El consultor sostiene que ningún gobierno esperó tanto para realizar esta operación que en este contexto internacional puede implicar sobrecostos altísimos para el país. ¿Quién paga? La Secretaría de Energía intentó trasladar el aumento del costo del GNL a las distribuidoras de gas (del tipo Metrogas y Naturgy) e industrias (que son grandes usuarios) según consignó el portal especializado Econojournal. Recibió como respuesta un rechazo masivo a comprar el gas cinco veces más caro que su valor local. En un contexto de retracción económica es difícil que los sectores industriales asuman más sobrecostos. En cuanto al consumo domiciliario, a principio de año el gobierno fijó una tasa anual de U$S 3,80 con el fin de ajustar los subsidios a las tarifas. Esto implica que en verano se paga un precio más alto aunque el consumo sea menor para que la diferencia con el invierno no sea tan brusca. Sobre este punto, Nicolás Arceo, titular de la consultora Economía y Energía, destacó en el programa Dinamo la paradoja de la política energética oficial: mientras protege las tarifas de gas natural por red -beneficiando incluso a sectores de altos ingresos en las ciudades, el Estado avanza en la desregulación del mercado de gas envasado (GLP). Esta medida deja desprotegidos a los estratos más vulnerables: el 45% de la población que depende de la garrafa y que hoy enfrenta aumentos significativos. Al momento, el gobierno no confirmó quién pagará la diferencia entre el valor del gas por barco y el valor local: si aplicará subsidios a la industria, a los hogares o si trasladarán el valor de mercado a las tarifas. Faltan obras Argentina tiene una matriz energética con mucho protagonismo del gas natural desde hace décadas. Años de planes de incentivo a esta industria y la construcción del primer tramo del gasoducto Presidente Néstor Kirchner (GPNK) permitieron reducir significativamente la cantidad de buques de GNL importados. El año pasado Argentina compró 27 barcos y se calcula que necesitará solo 10 en 2027. Para alcanzar esa reducción son necesarias obras de infraestructura que permitirían transportar las reservas de Vaca Muerta. Pero el gobierno las postergó. El segundo tramo del GPNK fue anulado y en su lugar la distribuidora TGS realizará, en el marco del RIGI, una ampliación parcial. Por otro lado, la reversión del Gasoducto del Norte (a cargo de TGN), que permite reemplazar el gas que solía venir de Bolivia, aún requiere de la finalización de plantas compresoras. Esta semana fue adjudicada la licitación para construir el primer gasoducto destinado a la exportación de GNL por la Patagonia. Esta obra se enmarca en el debate sobre la planta regasificadora que se disputó su instalación entre la provincia de Buenos Aires y Río Negro. Como conclusión no habrá planta, solo un gasoducto que conecte Neuquén con el Golfo San Matías y la regasificación se realizará en buques con destino único de exportación. El gobierno debe tomar decisiones con escaso poder de anticipación por impericias propias y exceso de dogmatismo. La privatización de un proceso que hace 20 años realiza Enarsa, y que se prevé se reduzca significativamente en un año, no parece justificarse. El invierno está llegando y los buques de gas no están confirmados, lo que abre la incógnita sobre posibles faltantes o, en su lugar, un gas carísimo. La propuesta del gobierno es: cortes de gas o tarifazos.
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