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» Nova Entre Rios
Fecha: 02/05/2026 21:02
Con la llegada de las bajas temperaturas, el uso de estufas, braseros y calderas se vuelve indispensable en los hogares. Sin embargo, lo que debería ser una fuente de confort puede convertirse en una trampa mortal si no se toman las precauciones adecuadas contra el monóxido de carbono (CO).
A diferencia de otros gases, el monóxido de carbono no tiene olor, color, ni sabor, y no irrita la nariz ni la garganta. Por esta razón, se le conoce como el “asesino silencioso”.
El monóxido de carbono se produce cuando la combustión de materiales como gas, leña, carbón o kerosén es incompleta. Esto suele ocurrir por falta de oxígeno o por el mal estado de los artefactos. Al ser inhalado, el CO reemplaza al oxígeno en la sangre, impidiendo que llegue a los órganos vitales y provocando, en muchos casos, daños cerebrales o la muerte.
Para evitar tragedias, los expertos en seguridad y salud recomiendan seguir estas pautas estrictas:
Revisión Profesional: Antes de encender la calefacción por primera vez en la temporada, haga revisar sus artefactos por un gasista matriculado. La llama debe ser siempre de color azul y tener una geometría uniforme. Si es amarilla o naranja, el artefacto está funcionando mal.
Ventilación Constante: Mantenga siempre una abertura (al menos 5 cm) en ventanas o puertas, incluso si hace mucho frío. La circulación de aire es la mejor defensa.
Prohibiciones Críticas:
Nunca use las hornallas o el horno de la cocina para calefaccionar el ambiente.
No duerma con estufas de queroseno o braseros encendidos.
No utilice generadores eléctricos a gasolina dentro de la casa o en garajes cerrados.
Instale Detectores: La tecnología es una gran aliada. Existen detectores de monóxido de carbono económicos que activan una alarma sonora cuando los niveles del gas superan el límite de seguridad.
Debido a que el monóxido de carbono es imperceptible, es vital reconocer las señales de alerta en el cuerpo. Los síntomas suelen confundirse con una gripe o intoxicación alimentaria:
Dolor de cabeza intenso y punzante.
Náuseas y vómitos.
Mareos y debilidad.
Somnolencia o confusión mental.
Pérdida de conocimiento.
¡Acción Inmediata! Si sospecha que hay presencia de este gas, abra ventanas y puertas de inmediato, evacue la vivienda y diríjase al centro de salud más cercano. No espere a que los síntomas empeoren; cada minuto cuenta para salvar una vida.
Redacción: Nova Comunicaciones.
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