02/05/2026 22:06
02/05/2026 22:04
02/05/2026 22:04
02/05/2026 22:04
02/05/2026 22:04
02/05/2026 22:03
02/05/2026 22:03
02/05/2026 22:03
02/05/2026 22:02
02/05/2026 22:02
La Plata » El dia La Plata
Fecha: 02/05/2026 20:33
Germán López Escuchar esta nota En la visión del Gobierno, Manuel Adorni logró superar la prueba. El montaje cuidadosamente diseñado alrededor de su presentación del informe de gestión como jefe de Gabinete habría dado los resultados esperados. Al menos en escena, no perdió por nocaut, como se temía. Para alcanzar ese resultado, Adorni se atuvo estrictamente al libreto y mantuvo el aplomo incluso frente a intervenciones que rozaron la provocación, como la de Rodolfo Tailhade (Unión por la Patria), quien reveló datos privados de su esposa, o la de Myriam Bregman (PTS), que lo comparó con el aloe vera porque cada día le descubren más propiedades. Del lado opositor no hubo una estrategia capaz de incomodarlo. Las preguntas no lograron desarmar su esquema y, más allá de las chicanas, evitó errores no forzados. Su paso por el Congreso sin daños de consideración representó un alivio para el oficialismo, que en las últimas semanas venía dando señales de desgaste. Ese contexto ayuda a explicar gestos inusuales, como la presencia del propio presidente Javier Milei junto a todo su gabinete, en una puesta en escena orientada a exhibir respaldo político. En esa misma lógica se inscriben los gritos e insultos del mandatario contra la prensa -a la que calificó de chorros y corruptos- y contra diputados opositores, a quienes tildó de ladrones, asesinos y cómplices del genocidio. No se trata de exabruptos aislados, sino de un rasgo estructural de su estilo: la confrontación permanente bajo la premisa de que si me atacan, respondo con las mismas armas. En su entorno lo definen sin eufemismos: modo supervivencia. CORRER EL FOCO DE LA ECONOMÍA Detrás de ese despliegue también aparece un objetivo menos visible: desplazar del centro de la escena, aunque sea transitoriamente, los datos económicos adversos que vienen condicionando al Gobierno. A la espera del IPC de abril -que en la Casa Rosada confían en que perfore el 3% y funcione como punto de partida de los 18 meses de bonanza que anticipó Luis Caputo-, el oficialismo apuesta a ganar tiempo y a recomponer expectativas. La postal de los camiones cargados de soja y maíz haciendo fila en los accesos al puerto de Rosario contribuye a esa narrativa, al reforzar la expectativa de ingreso de divisas. En el otro plato de la balanza entran los datos declinantes de la recaudación con una baja en marzo de 4,5% en términos reales, sumando el octavo mes consecutivo con descenso. Los recursos que llegan a la Provincia también se ven resentidos, con una caída del 7,2% respecto de febrero, lo que consolida la tendencia descendente. En ese marco, Milei y su mesa política profundizan la confrontación con la oposición más dura, insistiendo en una estrategia que ya le rindió resultados. En ese terreno, el peronismo funciona como opuesto y suele quedar en desventaja. LA OPOSICIÓN, EN SU LABERINTO La oposición dialoguista tampoco logra capitalizar las debilidades del Gobierno: la UCR se divide en facciones irreconciliables y el PRO se repliega hasta un rol de acompañamiento casi silencioso, sin construir una identidad diferenciada. Al mismo tiempo, la CGT realizó el tradicional acto por el Día del Trabajo. Un ritual desgastado que puso en evidencia, una vez más, el ombliguismo de los jefes sindicales sobre la realidad de los trabajadores. Los discursos y el documento leído en la Plaza de Mayo advierten sobre el crecimiento del empleo informal. Una constatación tardía en un país que viene destruyendo el empleo registrado sistemáticamente desde hace por los menos 40 años. El riesgo de la estrategia oficial es que la falta de un escenario de diálogo y consensos políticos entre las fuerzas rivales mantiene las dudas sobre el futuro económico argentino. El Gobierno necesita dar certezas para atraer las inversiones que mejoren la actividad y movilicen el consumo, pero al mismo tiempo no busca los acuerdos necesarios para que se advierta que las políticas de estabilidad llegaron para quedarse. A la oposición le pasa algo parecido, en el sentido de que no logra ni parece proponérselo- articular un discurso que convenza a la sociedad de que puede articular una propuesta superadora respetando la estabilidad macroeconómica. EL RIESGO PAÍS Con la imagen negativa en alza en la mayoría de las encuestas -incluido el Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella, que mostró una caída del 12,1% respecto al mes anterior- y con la hipótesis de un balotaje en 2027 ganando terreno, no sorprende que el riesgo país se mantenga por encima de los 500 puntos. En ese punto, el riesgo país no es sólo un indicador financiero: es también un síntoma político. Mide, en última instancia, la desconfianza persistente en la capacidad del sistema para sostener un rumbo. Y esa es una deuda que no distingue oficialismo ni oposición. ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES HA ALCANZADO EL LIMITE DE NOTAS GRATUITAS por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales ¿Ya tiene suscripción? Ingresar Diario El Día de La Plata, fundado el 2 de Marzo de 1884. © 2026 El Día SA - Todos los derechos reservados. Bienvenido Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com Bienvenido DATOS PERSONALES Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com ¿Querés recibir notificaciones de alertas?
Ver noticia original