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» Tiempo Argentino
Fecha: 02/05/2026 20:23
Es la primavera de 2017. En la cárcel, la posesión que más cuida Marcos Joubert es un celular que entró, de canuto, su novia. Con el teléfono Marcos (se) filma y manda videos a Toia Bonino, una directora de cine y psicóloga que conoció por una confidencia a la novia: Si tu amiga Toia se entera de que caí preso, seguro se le ocurriría hacer algo. Lo que siguió fue un intercambio por WhatsApp. ¿Por qué me interesa este proyecto? Porque ya estoy harto de hablar con los presos siempre de las mismas cosas, me aburre. Con vos hablo de cosas que me parecen interesantes, por eso no te corté los pelos y decidí quedarme. Con la película por momentos logro salir de acá, sigo estando preso, miro las mismas cosas, pero de otra forma. La otra forma de Marcos es a través del celular. En Sierra Chica, Magdalena o Florencio Varela. A mí, agarrar un teléfono y ponerme a grabar me ayudó a sacar la cabeza del encierro. Otros presos, por ejemplo, estudian una carrera, aprenden a cantar o a tocar un instrumento A mí me sirvió un teléfono. Es el otoño de 2026. En el Cine Gaumont se estrena Plata o mierda, el documental de Joubert y Bonino que ya tuvo su debut internacional en el Documentary Film Festival de Amsterdam y que ya ganó el Gran Premio de la Competencia Oficial Argentina en la última edición del BAFICI. Esta es la historia se lee en la promoción de quien deja escapar imágenes para no dejarse vencer por el encierro. La película no solo provocó el elogio de los críticos: el Comité Nacional para la Prevención de la Tortura (CNPT) la declaró de interés al considerar que pone en evidencia los múltiples obstáculos que deben afrontar las personas privadas de libertad en el acceso al derecho a la comunicación con el mundo exterior, a la justicia, en particular al contacto con la defensa y con el cumplimiento del régimen de progresividad de la pena, y a la educación, entre otros. En el film continúa el organismo se advierten las condiciones deficientes de habitabilidad en las que viven las personas privadas de libertad: hacinamiento, falta de iluminación natural, deficientes condiciones de higiene, entre otros factores que no respetan los estándares de habitabilidad elaborados por el CNPT para los lugares de encierro. El estreno de Plata o mierda en las salas porteñas coincide con el debate público de las últimas semanas sobre el uso de celulares en los lugares de detención, a partir de iniciativas que promueven limitarlo. En ese sentido, para el CNPT, la película constituye un valioso testimonio que propone una perspectiva alternativa y permite mostrar, en armonía con los estándares internacionales de Derechos Humanos, la importancia del acceso a la comunicación. Sensibilidad El lunes 20 de abril, el gobierno nacional autorizó la instalación y puesta en funcionamiento de dispositivos de detección y bloqueo de celulares en cárceles federales. La resolución 336/2026, firmada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, tiene como objetivo impedir que las organizaciones criminales con miembros alojados en establecimientos penitenciarios federales utilicen dispositivos de comunicación móvil para planificar y coordinar maniobras ilícitas. Ya en marzo de este año, en la Legislatura bonaerense, los diputados y senadores del bloque HECHOS presentaron un proyecto de ley para prohibir el ingreso, la tenencia y el uso de teléfonos celulares y de dispositivos con conectividad en todas las unidades del Servicio Penitenciario de la provincia de Buenos Aires. El celular en la cárcel le cambió la vida a Marcos. Pudo hablar con su hijo, averiguar cómo seguía su causa, logró que una chica lo fuera a visitar. Las condiciones dentro de un penal ya son lo suficientemente inhumanas como para que además quieran prohibir el celular, que es lo que te permite el contacto con el afuera, dice Bonino, y aclara: Entiendo el temor de las personas a los delitos que puedan cometer los detenidos, pero eso se puede controlar y, llegado el caso, ese nuevo delito será juzgado. Además, el propio Servicio Penitenciario sabe que los niveles de conflicto interno bajaron desde que se generalizó el uso del celular en pandemia. No es conveniente para nadie que los prohíban. ¿Plata o mierda contribuirá al debate público sobre el uso de celulares en las cárceles? Probablemente. Pero no es lo más importante. Ojalá sirva para reflexionar sobre las condiciones y los vínculos posibles entre el adentro y el afuera reflexiona su directora-. Todo el tiempo se nos presentan a los presos como personas a las que hay que temerles, solo se acentúa una supuesta violencia y animalidad, pero Marcos mostró que también hay lugar para la sensibilidad. «
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