02/05/2026 16:59
02/05/2026 16:59
02/05/2026 16:58
02/05/2026 16:58
02/05/2026 16:58
02/05/2026 16:58
02/05/2026 16:58
02/05/2026 16:58
02/05/2026 16:57
02/05/2026 16:56
Parana » El Diario
Fecha: 02/05/2026 15:04
¿Qué pasa cuando un proyecto de ordenanza promete soluciones pero solo garantiza un censo? En Concordia, la propuesta para abordar el tema de los recicladores urbanos que usan vehículos con tracción a sangre tiene más agujeros que certezas. El artículo 7° del proyecto establece que la Secretaría de Desarrollo Humano debe realizar un censo de estos trabajadores para elaborar políticas públicas. Hasta ahí, todo claro. El problema aparece cuando el concejal Sastre menciona las alternativas: carros de tracción manual, capacitación en oficios y microcréditos. Detalle no menor: nada de esto figura en el texto oficial. Las tres opciones que maneja el edil suenan bien en el discurso, pero la realidad es más compleja. Los carros de tracción manual trasladan el esfuerzo de los animales a las personas, que siguen en la misma situación de precariedad. Además, deben compartir las calles con vehículos que circulan a velocidades que una persona mal alimentada jamás podrá igualar. El riesgo de accidentes es más que evidente. ¿No sería más inteligente apostar por la ordenanza Municipal N° 37.670/22 que regula los bicicarros? Esa normativa ya existe y establece límites de peso, horarios de circulación y elementos de seguridad. Pero claro, hablar de algo nuevo siempre suena mejor que reconocer que ya hay herramientas disponibles. Las otras alternativas, capacitación en oficios y microcréditos, son superadoras en teoría. En la práctica, con una economía en contracción y un mercado interno que no da señales de vida, las posibilidades de insertarse en trabajos formales se reducen dramáticamente. Sin asesoramiento sólido, los microcréditos pueden convertirse en una trampa más que en una solución. Los números no mienten: según el último informe del Indec, Concordia volvió a posicionarse como la ciudad con mayor nivel de pobreza del país, alcanzando el 49,9%. Esta realidad no es nueva y viene arrastrándose hace años, sin que ningún gobierno haya logrado resolverla. Para sacar los carros de las calles no alcanza con una ordenanza. Se necesita un esfuerzo conjunto entre los distintos niveles de gobierno y una inversión sostenida en el tiempo. Sin políticas que ataquen las causas estructurales de la pobreza, cualquier intento de limpiar las calles solo producirá un desplazamiento del problema, no su solución. Con informacion de: Diario Junio.
Ver noticia original