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» Tiempo San Juan
Fecha: 02/05/2026 11:55
Algunos fueron puntos de encuentro durante décadas. Otros, referencias obligadas del café céntrico y las reuniones cotidianas. En los últimos años, varias panaderías y confiterías tradicionales de San Juan cerraron sus puertas y dejaron locales vacíos en zonas emblemáticas del microcentro. Aunque en ciertos casos hubo movimientos, remodelaciones o tareas de limpieza, la mayoría todavía no tiene un destino comercial confirmado. Durante años formaron parte de la rutina de miles de sanjuaninos. Eran lugares elegidos para desayunar antes del trabajo, comprar facturas los domingos, reunirse después de una jornada laboral o simplemente hacer una pausa en medio del movimiento del centro. Sin embargo, en los últimos tiempos, distintas panaderías, cafés y confiterías históricas comenzaron a desaparecer del paisaje comercial sanjuanino. El fenómeno se hizo visible especialmente entre 2024 y los primeros meses de 2026, con cierres que generaron sorpresa entre clientes habituales y comerciantes de la zona. En muchos casos, los inmuebles quedaron vacíos, con persianas bajas, vidrieras cubiertas y sin señales concretas sobre futuros emprendimientos. El futuro indefinido de un clásico del centro Uno de los casos más recientes es el de la tradicional Panadería Bailón, ubicada sobre calle 25 de Mayo, casi Entre Ríos. A más de dos años del cierre definitivo, el inmueble fue puesto en venta recientemente y todavía no existen precisiones sobre qué ocurrirá con el histórico espacio comercial. La propiedad donde funcionó Bailón permanece cerrada desde abril de 2024, luego del fallecimiento de María del Carmen Correa viuda de Bailón, quien sostuvo el negocio familiar durante casi siete décadas. La mujer tenía 88 años y era una figura reconocida dentro del comercio tradicional sanjuanino. En los últimos días apareció un cartel de venta en una de las ventanas del inmueble. Según pudo saber este diario, la operación incluiría no solamente la vivienda principal, sino también un salón y un galpón integrados al mismo terreno. Fuentes calificadas indicaron que el valor de la propiedad superaría los 350 mil dólares. El edificio, que durante décadas fue referencia obligada para quienes transitaban el centro capitalino, permanece actualmente sin actividad y con un panorama incierto. A eso se sumó un episodio de inseguridad ocurrido pocos días después de la muerte de su propietaria, cuando delincuentes ingresaron al inmueble y robaron distintos objetos de valor tras realizar un boquete. El Águila y un cierre que todavía deja preguntas Otro de los casos emblemáticos es el de la histórica confitería El Águila, ubicada sobre calle Entre Ríos entre Santa Fe y Mitre. El tradicional comercio se despidió hace exactamente un año y, desde entonces, el inmueble continúa sin definiciones claras sobre su futuro. Durante meses, el local permaneció prácticamente intacto, con persianas bajas y sin señales de nuevos ocupantes. Hacia fines de 2025, la fachada fue completamente pintada de blanco, un cambio que despertó expectativas entre comerciantes y vecinos de la zona. Sin embargo, el paso del tiempo no trajo novedades concretas. Actualmente, el panorama sigue siendo similar. El espacio permanece parcialmente desocupado, no exhibe carteles de alquiler ni de venta y tampoco trascendieron versiones firmes sobre posibles emprendimientos interesados en instalarse allí. La situación llamó la atención especialmente por tratarse de una de las confiterías más tradicionales del microcentro sanjuanino, ligada durante décadas a reuniones familiares, desayunos y encuentros sociales. Cafés apagados y locales sin actividad La incertidumbre también alcanza a otros espacios gastronómicos céntricos. Uno de ellos es el café Edymar, ubicado en la esquina noreste de calles Catamarca y Santa Fe, frente a un reconocido sanatorio privado. El comercio cerró sus puertas a comienzos de este año y desde entonces el inmueble permanece sin actividad. Las ventanas fueron cubiertas y la puerta quedó protegida, sin rastros visibles del funcionamiento que tuvo durante años en esa transitada esquina del microcentro. Fuentes consultadas indicaron meses atrás que el inmueble sería sometido a remodelaciones, aunque hasta ahora no trascendió cuál será el destino final del lugar. No se sabe si será alquilado, vendido o utilizado para otro emprendimiento comercial. Un escenario parecido atraviesa el inmueble que ocupó Galería Café, dentro de la Galería Estornell. El local cerró durante octubre del año pasado y todavía continúa desocupado. El espacio ya arrastraba una historia particular: en 2020 había sido el cierre de una histórica confitería que funcionaba allí desde hacía años. Luego llegó Galería Café, pero la experiencia duró poco tiempo. En los últimos meses hubo algunos cambios visibles dentro del inmueble. Retiraron cartelería vinculada al café y realizaron tareas de limpieza, aunque las luces permanecen apagadas y el local sigue sin actividad comercial. Según trascendió, el espacio fue puesto en alquiler, pero hasta el momento no se conocieron acuerdos concretos para su ocupación.
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