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  • Por qué la presión militar de Estados Unidos sobre Irán no funciona

    Concepcion del Uruguay » La Calle

    Fecha: 02/05/2026 10:41

    Tras el fracaso de las negociaciones en Islamabad y más de nueve semanas de conflicto, la fuerza militar estadounidense no logró modificar la postura negociadora de Irán, que endureció su posición al constatar que el bloqueo del estrecho de Ormuz le otorgó una influencia que Washington no había previsto. Según el analista de política exterior Alexander Langlois en un artículo para The National Interest, el componente existencial que la guerra tiene para Irán, sumado a los desafíos que enfrenta Estados Unidos, vuelve el rumbo del conflicto preocupante para el presidente Donald Trump. Tras una campaña de bombardeos masivos y una retórica que amenazó con la aniquilación de la civilización, las opciones de escalada del mandatario se reducen a operaciones terrestres o a una expansión de los ataques aéreos. Cualquier operación terrestre pondría en peligro a más tropas sin garantizar un impacto significativo y transformaría la guerra en un conflicto contra la sociedad iraní en su conjunto, lo que fortalecería la legitimidad de la República Islámica. La decisión de Trump de extender indefinidamente el alto el fuego el 21 de abril en lugar de reanudar los ataques responde, según el analista, a la comprensión de que profundizar una guerra impopular antes de las elecciones de mitad de mandato empeoraría su imagen pública. Sin embargo, el bloqueo de los puertos iraníes sigue siendo un acto de guerra que, aunque doloroso, no logra reabrir el estrecho de Ormuz ni impedir que la flota clandestina iraní transporte petróleo a países como China. Desde el inicio del conflicto, Irán ganó influencia al reforzar su control sobre ese punto estratégico para productos energéticos y fertilizantes. No necesita recurrir a tácticas tradicionales: le basta con sostener ataques y la amenaza de los mismos para mantener el estrecho cerrado en la práctica. Washington parece creer que una mayor presión puede forzar la capitulación iraní, pero esas suposiciones resultaron erróneas. Lo que el ministro de Asuntos Exteriores omaní declaró antes del inicio de la guerra que Teherán estaba dispuesto a hacer concesiones importantes en su programa nuclear ya no constituye la postura de la República Islámica. Esta situación representa el último revés, similar a lo ocurrido en 2018 cuando Trump abandonó un acuerdo nuclear funcional. La evolución del escenario evidencia los fallos de lo que se convirtió en otro atolladero en Medio Oriente para Estados Unidos, que el analista recomienda evitar a toda costa en el futuro.

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