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Parana » El Diario
Fecha: 02/05/2026 10:03
¿Qué se siente cuando tu hermana te dice que la van a matar y días después aparece estrangulada con el cordón de una zapatilla? Gabriel López lo sabe. Y después de 10 años de convivir con esa pesadilla, decidió contarlo. El femicidio de Gisela López sigue siendo una herida abierta en Entre Ríos. No solo por la brutalidad del crimen, sino por la impunidad que lo rodea. Mientras la Corte Suprema tiene en sus manos una definición que la familia espera hace años, Gabriel rompió el silencio para revelar un detalle que helará la sangre a cualquiera. Días antes del crimen, Gisela me dijo que tenía miedo, que la iban a matar, confesó Gabriel en una entrevista que remueve todas las fibras. La joven había sido abusada sexualmente antes de ser estrangulada, un detalle que convierte este caso en uno de los más desgarradores de la provincia. La angustia de convivir con la impunidad es algo que Gabriel conoce de memoria. Cada día que pasa sin justicia es un día más en el que el dolor se vuelve insoportable. No es solo el dolor de perder a mi hermana, es la bronca de saber que quien lo hizo sigue libre, explicó con una voz que se quiebra pero no se rinde. El caso llegó hasta la Corte Suprema de Justicia después de años de idas y vueltas judiciales que dejaron a la familia en un limbo judicial que parece no tener fin. Mientras tanto, Gabriel se convirtió en la voz de Gisela, en el hermano que no se calla, en el que exige justicia cuando todos prefieren mirar para otro lado. La revelación de Gabriel sobre esa conversación premonitoria con su hermana agrega una dimensión aún más estremecedora al caso. ¿Sabía Gisela quién la amenazaba? ¿Por qué no pudo protegerse? Son preguntas que perforan el alma y que solo la justicia puede responder. En Entre Ríos, donde los femicidios siguen siendo una realidad dolorosa, el caso de Gisela López se ha convertido en un símbolo de la lucha contra la violencia de género. Pero también en un recordatorio de que sin justicia, el dolor de las familias se vuelve eterno. Gabriel López no se rinde. Después de 10 años, sigue esperando que la Corte Suprema haga lo que corresponde. Mientras tanto, la memoria de Gisela sigue viva en cada palabra de su hermano, en cada reclamo de justicia que resuena en los pasillos de los tribunales. Con informacion de: El Once.
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