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Fecha: 02/05/2026 07:07
En un contexto de expansión sostenida del uso de drones en la agricultura, un equipo de investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y de la Facultad de Ciencias Agrarias de Balcarce (FCAB) presentó un protocolo que marcó un paso significativo hacia la estandarización de la medición de la deriva en aplicaciones de fitosanitarios. El desarrollo fue expuesto este 29 de abril durante un taller virtual abierto y gratuito, en el que participaron profesionales, técnicos y actores vinculados a la regulación y el uso de estas tecnologías. Leé también: Un congreso rural pone el foco en la educación y el desarrollo local La iniciativa surgió como respuesta a una limitación concreta: la ausencia de datos homogéneos y comparables sobre el comportamiento de la deriva en aplicaciones con sistemas aéreos no tripulados. Este fenómeno que implica el desplazamiento de productos fuera del área objetivo representa uno de los principales desafíos para garantizar prácticas agrícolas más seguras y precisas. Un método basado en estándares internacionales Durante la presentación, los especialistas explicaron que el protocolo se apoyó en la adaptación de normas internacionales ya existentes, como la ISO 22866:2005, que establece metodologías de medición en campo. A ese marco se le incorporaron recomendaciones específicas para drones, tomando como referencia lineamientos recientes de grupos técnicos especializados en aplicaciones aéreas. El procedimiento contempló la realización de ensayos en lotes abiertos y nivelados, donde un dron ejecutó pasadas controladas aplicando una solución con trazadores colorantes en lugar de fitosanitarios. Esta técnica permitió seguir el recorrido de las gotas sin alterar las condiciones reales de pulverización. Leé también: Tambos robotizados: más producción, mejor bienestar y un cambio profundo en el trabajo rural La medición se realizó en dos planos complementarios: por un lado, colectores ubicados sobre el suelo captaron la denominada deriva sedimentaria; por otro, estructuras verticales con sensores permitieron registrar la deriva aerotransportada. Esta doble estrategia aportó una visión integral del fenómeno. Según detallaron los investigadores, uno de los aportes centrales del protocolo fue la posibilidad de analizar cómo inciden distintas variables en la deriva. Entre ellas, se destacaron la altura de vuelo del dron, la velocidad de avance y el tamaño de gota, factores determinantes en la eficiencia y seguridad de la aplicación. Datos confiables para decisiones más seguras Otro de los aspectos clave del protocolo fue el monitoreo ambiental en tiempo real. Durante los ensayos se registraron variables como viento, temperatura y humedad, condiciones que influyen directamente en el comportamiento de las gotas una vez liberadas. Finalizadas las aplicaciones, los colectores fueron analizados en laboratorio mediante técnicas de espectrofotometría, lo que permitió cuantificar con precisión el producto depositado fuera del área objetivo. A su vez, el uso de tarjetas hidrosensibles complementó la evaluación al brindar información sobre la distribución y calidad de las gotas. Leé también: Beatriz, la cebada cervecera que promete más rinde y mejor adaptación al frío De este modo, el protocolo no solo permitió medir la deriva, sino también construir curvas de decaimiento y generar datos robustos para la comparación entre distintos ensayos. Esta información resultó clave para avanzar en recomendaciones técnicas y mejorar las prácticas en el uso de drones. El taller virtual funcionó como un espacio de transferencia de conocimiento, donde los especialistas detallaron paso a paso la metodología y respondieron consultas de los participantes. La convocatoria incluyó a investigadores, organismos de regulación, empresas y profesionales interesados en optimizar la gestión del riesgo asociado a la aplicación de fitosanitarios. Con este desarrollo, el equipo buscó sentar las bases para una agricultura más precisa, donde el uso de tecnologías emergentes como los drones pueda integrarse con criterios científicos y estándares claros. La disponibilidad de datos confiables, coincidieron los especialistas, resulta fundamental para avanzar hacia sistemas productivos más eficientes y sostenibles.
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