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» Panorama
Fecha: 02/05/2026 06:03
Drones ucranianos atacan instalaciones petroleras en Rusia, generando preocupación por el impacto ambiental y económico, mientras los precios del petróleo siguen en alza debido a la crisis en Oriente Medio. Los drones de Ucrania han penetrado en territorio ruso para llevar a cabo ataques en instalaciones petroleras, provocando impresionantes columnas de humo visibles desde el espacio y una lluvia tóxica que afecta a destinos turísticos del mar Negro. Estos ataques buscan disminuir las exportaciones de petróleo de Moscú, que son fundamentales para financiar la prolongada invasión de Ucrania. Sin embargo, el efecto económico de esta estrategia aún es incierto, ya que el aumento en los precios del petróleo, impulsado por la guerra en Irán y la relajación de sanciones por parte de Estados Unidos, ha permitido al Kremlin reabastecer sus recursos. A pesar de esto, la magnitud de los ataques y sus consecuencias medioambientales están llevando la guerra a la vida cotidiana de los ciudadanos rusos, alejados de las zonas de combate. Derrame de petróleo en la calle Los aviones no tripulados de Kiev han alcanzado la refinería de petróleo y la terminal de exportación en la ciudad costera de Tuapse, en el mar Negro, en cuatro ocasiones en menos de tres semanas, provocando incendios que obligaron a la evacuación de la zona y generaron grandes columnas de humo. Esta ciudad se encuentra a aproximadamente 450 kilómetros del frente de guerra. Un video compartido por el gobernador de la región, Veniamin Kondratyev, tras un ataque el 18 de abril, mostró a un funcionario de emergencias reportando el derrame de productos petroleros hirviendo en las calles, causando daños a vehículos. Ucrania también anunció que había atacado una estación de bombeo de crudo en la región de Perm, a más de 1.500 kilómetros de la frontera, durante dos días consecutivos. Los medios rusos confirmaron los ataques, aunque el gobernador de la provincia, Dmitry Makhonin, se limitó a mencionar que drones habían impactado en instalaciones industriales. El puerto de Ust-Luga, en el mar Báltico, uno de los mayores centros de exportación de petróleo y gas de Rusia, fue atacado en tres ocasiones en una semana a finales de marzo, a más de 800 kilómetros de Ucrania. En una transmisión posterior, el gobernador regional Alexander Drozdenko afirmó que la zona alrededor de San Petersburgo se consideraba una "región de primera línea" debido a las amenazas aéreas. Kiev dice que ataques costaron miles de millones a Moscú El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, ha comparado estos ataques con las sanciones internacionales impuestas a Rusia. Estos operativos son considerados más cruciales en el contexto actual, donde Moscú está obteniendo ganancias extraordinarias por la crisis energética global provocada por el cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán. Zelenskyy indicó que el Kremlin ha perdido al menos 7.000 millones de dólares desde el inicio del año debido a los ataques a su sector petrolero. Además, mencionó que la inteligencia ucraniana ha reportado una disminución en las exportaciones desde puertos clave como Ust-Luga y Primorsk. Los analistas señalan que los ataques con drones han mermado la capacidad de Rusia para refinar crudo, mientras que las sanciones dificultan la adquisición de piezas de repuesto. Sin embargo, el impacto económico total sigue sin ser claro, dado que Rusia se beneficia de la crisis en Oriente Medio. Las exportaciones rusas de crudo y productos petroleros aumentaron en 320.000 barriles diarios en marzo, alcanzando un total de 7,1 millones, según la Agencia Internacional de la Energía. El incremento en los precios provocó que estos ingresos casi se duplicaran, de 9.700 a 19.000 millones de dólares. No está claro si los ataques de abril alterarán esta tendencia. El director ejecutivo de la consultora Macro-Advisory Ltd, Chris Weafer, destacó que la acción de Estados Unidos contra Irán ha salvado al sector petrolero ruso de una crisis inminente. Por otro lado, el daño a la infraestructura petrolera ha sido menor al que se podría suponer a partir de las explosiones visibles, ya que golpear un tanque de petróleo, sobre todo si no está lleno, provoca llamas espectaculares pero solo retrasa las entregas por unos días. Drones de largo alcance ponen a prueba las defensas rusas La capacidad de atacar infraestructura clave dentro de Rusia ha resaltado las crecientes capacidades militares de Ucrania y ha puesto a prueba las defensas antiaéreas de Moscú, que ya están sobrecargadas. Además, ha forzado a más rusos a enfrentar las consecuencias de una guerra que su gobierno afirma estar ganando. El Ministerio de Defensa de Ucrania ha declarado que sus fuerzas han duplicado el alcance de sus capacidades de ataque desde el inicio de la invasión a gran escala en febrero de 2022, lo que permite a sus drones atacar desde distintas direcciones, complicando las contramedidas rusas. "Los ataques con drones han sido un ejemplo exitoso de la utilización de tecnologías simples y de fabricación nacional para atacar a Rusia en lugares que, al inicio de la guerra, nunca se habrían imaginado como objetivo", afirmó Marcel Plichta, doctorando en Relaciones Internacionales de la Universidad de St Andrews. Podría haber consecuencias a largo plazo Las autoridades rusas suelen ser reacias a comentar sobre los ataques de largo alcance. Sin embargo, las acciones en Tuapse y las imágenes de los daños han captado la atención de la prensa. El presidente Vladimir Putin ha advertido sobre "graves consecuencias ambientales" mientras sostiene que la situación está bajo control. Funcionarios han reportado altos niveles de benceno, un carcinógeno presente en los productos petroleros, en el aire durante los incendios, instando a los residentes a limitar su exposición al aire libre. Además, se han recibido informes de "lluvia negra", gotas aceitosas que caen sobre las personas y animales. Las imágenes de animales marinos afectados por el derrame de petróleo han impactado a los rusos acostumbrados a disfrutar de la costa del mar Negro. Vladimir Slivyak, copresidente del grupo ecologista ruso Ecodefense, advirtió sobre posibles consecuencias a largo plazo para la salud humana y el ecosistema regional. "Hay mucho petróleo en el mar. En los próximos años, cada tormenta traerá más contaminación a la costa", aseguró. Aunque aún no ha surgido una reacción pública significativa ante los ataques, se espera que la situación cambie a medida que el daño se haga más evidente.
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