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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 02/05/2026 03:11
Un rfragmento de "Mujeres", el tema con el que Ricardo Arjona cerró el concierto en Buenos Aires (Instagram: Movistar Arena) Ricardo Arjona volvió a actuar en Buenos Aires después de dos años y medio y tras haber enfrentado una compleja etapa personal y médica. Y eso, más que una noticia o una sentencia, supone una resurrección artística. Tras cerrar la gira Blanco y Negro en diciembre de 2023, no tenía certezas sobre su futuro en los escenarios. El dolor físico lo llevó a redactar una carta de despedida y a someterse a dos cirugías de columna, que incluyeron la colocación de placas y tornillos y desencadenaron complicaciones respiratorias. Durante la rehabilitación, el proceso creativo se reactivó. Así nació Seco, el disco publicado en 2025, cuyo título remite al apodo que recibió en su infancia. Las primeras canciones surgieron en medio de la recuperación y abordaron temas ligados a su familia, como los hijos, los padres y su propia identidad. En ese trayecto, la música funcionó como refugio e impulso, permitiéndole mirar hacia adentro y encontrar inspiración más allá de los logros obtenidos. Ahora, con el tour Lo que el Seco no dijo paseando por el mundo y el primero de la serie de 14 presentaciones en el Movistar Arena, retoma el vínculo con el público argentino desde una nueva perspectiva. PUBLICIDAD En su primer show en Buenos Aires, Ricardo Arjona invitó al escenario a una fan que cumplía años (Teleshow) Claro que hay cosas que no cambian nunca y una de esas es el amor incondicional de su público. Lo esperan con vinchas luminosas, remeras de todas las épocas y carteles con pedidos varios que cobrarán forma con el correr del concierto. El guatemalteco se brindará entero, con el profesionalismo habitual, una banda versátil y encantadora y ese plus que le regala a la ciudad que lo supo cobijar a modo de gratitud. Por ello, si bien mantiene un esqueleto propio de este tipo de tours, la lista es flexible y distinta al concierto que inició esta nueva etapa en la vida de Arjona, celebrado en su país natal en octubre pasado y en el que estuvo presente Infobae. Hay menos citas a Seco, aunque el público conoce las novedades y las canta casi al igual que los clásicos. Y los guiños localistas adquieren aires de tango y visitas a canciones inspiradas en su época de trovador callejero en la peatonal Florida. Pero para ello también habrá que esperar. PUBLICIDAD El comienzo es similar al de toda la gira. Una escenografía proyectada con inteligencia artificial simula una vecindad, con hombres y mujeres que se asoman por las ventanas y una inquietante bailarina que sobresale del resto. Por los parlantes suena Barcelona, tema que abre Seco y son unos minutos de incertidumbre y adrenalina en el que parece que cualquier cosa puede suceder. El hechizo empieza a romperse, más bien a transformarse, cuando la bailarina cobra forma real y recorre el escenario, mientras los músicos ocupan sus lugares y empiezan a tocar los acordes de Gritas, otra novedad. En el momento exacto ingresa el artista, de traje oversize a estrenar y sombrero para hechizar otra vez a Buenos Aires. Siguieron Ella y El problema, la primera gran explosión que finaliza con un telón rojo recubriendo la pantalla. De fondo, París cobra forma de cabaret de hace un siglo, con una versión a La vie en rose y en un monólogo del cantante, en el que recorre su genealogía de inmigraciones y malentendidos que da pie a una canción inédita donde asegura que el mundo se volvió un cabaret. Luego adquiere un rol irónico y canta el desagravio de El que olvida. Y le pide a una seguidora que deje por un momento el celular para no perderse lo que pasa a su alrededor, y a cambio, le canta solo para ella Acompañame a estar solo, con miles de personas como testigos. PUBLICIDAD Las visuales que se disparan desde la imponencia del escenario son parte clave del concierto. El Cabaret Seco, o los escombros que quedan de él, propone un cambio radical con Si el norte fuera el sur y abre el segmento más colorido y relajado del setlist. El espíritu playero y despojado de Lo poco que tengo marida con los aires reggaes de Despacio que hay prisa, otra de las nuevas. Pero el cantante avisó al principio del show que va a comandar a su manera el timón de este barco. Y ahora es momento de viajar al pasado. Dime que no suena amparada por la proyección de una inmensa biblioteca laberíntica, propia de otro tiempo. Más que nunca, apoyado en esa calidez de la palabra escrita y en canciones imbatibles, Arjona mira a los ojos, interpela a sus fans, devuelve gestos, parece atender cada butaca. Pasan Cuando, Como duele, Te conozco y los libros se desarman y las hojas caen, como había implosionado el cabaret parisino o la ilusión playera. Una metáfora de un mundo que ya no existe, y una invitación a vivir el acá y ahora pero sin dejar de mirar atrás. PUBLICIDAD De ello dan prueba algunos de sus himnos que fueron transformados con el correr de los años. Basta un taxi amarillo para saber cuál es la próxima canción. Una ciudad giratoria y una versión bien salsera, con una coda a puro baile. (Tarde) Sin daños a terceros transcurre en la desgarradora versión flamenca y una que no hacemos nunca salvo cuando pasamos por acá, en referencia a Mujer de lujo, cada vez más tanguera y con una cita a Por una cabeza. Para ello es clave la versatilidad de la banda, doce músicos y músicas que le aportan un color especial a su repertorio. Son más jóvenes en su mayoría y vienen de Cuba, España, Chile y Argentina, lo que aporta aromas y texturas de diferentes puertos. La última visita a Seco es el tema que sintetiza el concepto del álbum. Es la canción que le escribí a mi padre para contarle mi vida y a mis hijos como premonición para lo que van a vivir, dice para presentar Todo termina. Es un inventario entre urgente y reflexivo, mientras la pantalla lo muestra caminando, desde sus primeros pasos hasta la vejez. PUBLICIDAD Para salir de este agujero emocional (Arjona dixit), el guatemalteco propone un giro -literal- de 180 grados. En un pequeño escenario enfrentado al principal, las instrumentistas de su banda ensayan un coro gospel. Es un encantador truco para ganar tiempo y permitirle al cantante cruzar por el anillo del estadio y dar inicio a A ti. Lo que se viene ahora es un segmento a la carta. Para ello, en la previa las pantallas gigantes ofrecían un código QR con la consigna Pídele una canción al Seco. Del listado variopinto interpretaron Quiero, la porteñísima Marta, Desnuda, Pingüinos en la cama y Te quiero, con la que regresa al escenario principal. Pero tenía guardado otro truco bajo la manga. PUBLICIDAD Mientras cantaba en formato reducido, Arjona presenció entre los cientos de carteles, el de una fan que cumplía 50 años este 1° de mayo de 2026. Le pidió a la producción que la buscara, la mostraron en la pantalla y le ofreció regalarle una interpretación de Señora de las cuatro décadas. Natalia, la cumpleañera en cuestión, llegó para el último solo de trompeta y se aferró a su ídolo entre lágrimas, sin terminar de entender del todo lo que estaba pasando. Charlaron unos segundos en la paradójica intimidad de un Movistar colmado. La ovación fue inmediata. Fuiste tú marcó el cierre formal del concierto, que tuvo como bises a Minutos y Mujeres. Para Arjona, el saco a estrenar es un recuerdo y corre de punta a punta del escenario en musculosa negra y con una sonrisa imborrable, como si no hubieran pasado dos horas y media de concierto, seis meses de gira sobre un cuerpo que pensaba que nunca más iba a poder hacerlo. PUBLICIDAD A lo largo de la noche, el Seco, es decir, un Ricardo Arjona de 8 años, observa la narración de su futuro desde un costado del escenario, casi invisible entre tanto despliegue de recursos. Es la tapa de su último álbum que se dispara de un televisor de época, uno de los pocos elementos analógicos de la escenografía, junto a las bicicletas y la pelota de básquet, que componen el ecosistema de aquella niñez guatemalteca. Todavía no lo sabe, pero lo que está sucediendo es de lo más significativo de su vida. Porque más allá de la selección de canciones, Lo que el Seco no dijo representa un recorrido por las raíces, la renovación y la conexión con sonidos de distintas tradiciones en un artista de alcance universal que decidió mirar para adentro como pocas veces antes. Fotos: RSFotos PUBLICIDAD PUBLICIDAD PUBLICIDAD
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