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» Perfil
Fecha: 01/05/2026 18:25
El gobierno de Donald Trump redobló la presión sobre Cuba con la firma de una nueva orden ejecutiva de aplicación inmediata. La medida impone severas sanciones económicas a cualquier persona o empresa, tanto estadounidense como extranjera, que realice operaciones en los sectores más estratégicos para el ingreso de divisas a la isla, como la energía, la defensa, la minería y los servicios financieros. En el documento oficial, el mandatario norteamericano justificó su decisión al calificar las políticas de La Habana como una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de su país. Además, remarcó que las prácticas del Gobierno no solo buscan perjudicar a Estados Unidos, sino que resultan completamente repugnantes para los valores morales de las sociedades democráticas. El castigo para quienes decidan ignorar esta advertencia será drástico: el bloqueo total de sus activos en territorio estadounidense. La Casa Blanca alertó también al sistema financiero internacional y precisó que cualquier banco extranjero que facilite una transacción significativa a favor de un sancionado sufrirá el cierre inmediato de sus cuentas en Wall Street o la prohibición absoluta de operar en dólares. Esta nueva escalada marca un punto de inflexión en el esquema de embargos contra la isla caribeña. La normativa ya no se limita únicamente a golpear a los altos mandos del gobierno, sino que extiende su alcance a ejecutivos, líderes, funcionarios y personas de cualquier nivel. A su vez, prohíbe automáticamente el ingreso a los Estados Unidos a todos los individuos que entren en esta categoría. La administración republicana ordenó que las penalidades entren en vigor en el acto para evitar que los involucrados logren transferir sus fondos o mover sus activos al instante ante un posible aviso previo. Esta avanzada se suma a la asfixia económica que Washington profundizó desde enero mediante un bloqueo petrolero. La furia en La Habana y los festejos en Florida La respuesta del gobierno cubano llegó rápidamente de la mano del canciller Bruno Rodríguez Parrilla. El funcionario aseguró que no lograrán amedrentarlos y advirtió que defenderán la revolución "con las ideas y con las armas". A través de sus redes sociales, atribuyó las medidas al temor de Estados Unidos frente a la masiva movilización del 1° de Mayo, donde medio millón de personas marcharon en La Habana bajo el liderazgo de Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel. Esa multitudinaria concentración frente a la embajada estadounidense sirvió como escenario para que miles de ciudadanos denunciaran las amenazas de agresión militar y rechazaran el cerco energético. En ese marco, las autoridades locales destacaron la recolección de seis millones de firmas de habitantes que respaldan la defensa de la soberanía nacional ante el recrudecimiento del bloqueo impuesto por Washington. En la vereda opuesta, la orden ejecutiva desató celebraciones en el estado de Florida, especialmente entre los congresistas republicanos de origen cubano. María Elvira Salazar elogió la decisión presidencial, sentenció que la era del apaciguamiento terminó y afirmó que no permitirán a un régimen enemigo operar a 90 millas de sus costas. En paralelo, Carlos A. Giménez alertó que la isla enfrentará consecuencias mucho más severas si continúa actuando de mala fe. TC
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