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Parana » AnalisisDigital
Fecha: 01/05/2026 18:25
Juliana Ascúa, directora, actriz y guionista de Lara, una serie que vuelve sobre sus propias contradicciones para pensar el presente. Juliana Ascúa nació en Paraná. Es directora, actriz y guionista de la serie audiovisual Lara, un proyecto que, según cuenta, nació de sus propias incomodidades y de las tensiones de ese momento. Aunque desde hace años su trabajo se mueve entre distintos países y escenas de producción, ese desplazamiento no implicó ruptura sino continuidad en tránsito. En ese movimiento, Ascúa vuelve sobre Lara, la serie que inició hace casi una década y que ahora estrena su segunda temporada el 28 de abril. La obra reaparece con otras preguntas, otra lectura de su origen y otra relación con aquello que la impulsó. La primera temporada de Lara la hice hace como ocho o nueve años. Nació de las propias contradicciones que yo veía o de las disyuntivas que estaba teniendo en ese momento, comenta la directora Juliana Ascúa a ANÁLISIS. En su punto inicial, la serie no se presentaba como un proyecto definido, sino como una búsqueda atravesada por una sensibilidad feminista todavía en formación. Era un feminismo más latente, más en ebullición, explica. En su lectura, ese feminismo aparecía como incomodidad. Una zona de preguntas más que de respuestas, donde las tensiones personales y políticas se mezclaban sin resolver del todo sus bordes. En ese sentido, insiste en que la contradicción no es un problema a corregir, sino el punto de partida. El origen de la serie tampoco fue lineal. Ascúa cuenta que el primer impulso no fue de exposición sino de duda. Era en principio un piloto que no me gustó para nada. Dije que no lo iba a mostrar, recuerda. Sin embargo, el material se reconfiguró en la edición, donde encontró otra forma posible de circulación. En la edición dije, bueno, voy a hacer estos cuatro capitulitos. A partir de ahí, Lara comenzó a circular por espacios que no estaban del todo previstos: festivales, plataformas digitales y proyecciones internacionales. Tuvo recorrido en Amazon Prime de Estados Unidos, expresa. Ese desplazamiento también modificó su vínculo con la obra. A veces uno no confía nada en eso que está haciendo, y está bueno sacarlo a la luz, reflexiona. En ese sentido, señala que el material ya no le pertenece del todo a quien lo crea. Uno hace una cosa y después ese hijo hace su propio recorrido, dice. La segunda temporada comenzó a gestarse años después, en un momento distinto, atravesado por la maternidad. Empecé a gestar algo de Lara 2, cuenta. El proceso implicó otra escala de producción con más actores, más locaciones, más equipo técnico, y una dinámica sostenida en condiciones de autogestión. Hubo mucha más gente trabajando y poniéndole el cuerpo, afirma. En ese crecimiento, Ascúa confirmó que a los proyectos hay que alimentarlos, hay que hacerlos crecer, asegura. Y agrega que, en el caso del audiovisual: Es un trabajo colectivo. En Lara, el humor no aparece como alivio sino como herramienta de lectura de lo real. El humor es el lenguaje que me salva, que me permite decodificar la realidad, considera Ascúa. Escribo desde las cosas que me incomodan, que me duelen, confía. En esa búsqueda, lo que incomoda se transforma en material narrativo, y la risa aparece como forma de distancia y de comprensión. En ese punto, su mirada feminista es una forma de interrogar lo cotidiano, los vínculos y las propias contradicciones. Hay algo de lo que hacemos las mujeres con el humor, que a veces se lee como catarsis, pero también es una posición, destaca. Y ahí aparece una advertencia: si esas tensiones desaparecieran, el resultado sería otra cosa. Sería como un feminismo marketing, plantea, en referencia a la simplificación de aquello que en su caso se sostiene justamente en la contradicción. Lo que devuelve el público La circulación de la serie abre otra dimensión: la recepción. Lara recibió una nominación a los Premios Cóndor de Plata, cuya ceremonia no se realizará este año por falta de presupuesto. Aun así, la serie continúa su recorrido en festivales y plataformas. Ese reconocimiento no queda solo en el plano simbólico. La directora lo vincula con lo que puede venir. La nominación creo que puede hacer que Lara 3 se produzca a corto plazo, y eso es un montón, señala. Ascúa imagina incluso una forma de producción más abierta para la próxima etapa. Si aparece un apoyo de producción de Untref y de todos los que quieran colaborar, ¿por qué no pensar que quienes acompañen también puedan ser productores de la serie?, analiza. Para ella, esa posibilidad también implicaría abrir el proceso creativo: El que apoye la serie podrá tomar algunas decisiones, dice, como una manera de compartir más de cerca el recorrido de una obra que desde el comienzo se sostuvo de manera colectiva. Es una motivación en estos tiempos de tanta angustia, de tanto horror, y en la situación que estamos atravesando como país, agrega la paranaense. Lo que me interesa es que, si se provoca alguna risa, esa risa provoque alguna reflexión, desliza. Autogestión y trabajo colectivo La llegada de Lara a plataformas internacionales tensiona su origen independiente. Cuando apareció Amazon Prime no pensé que algo tan autogestivo podía ser mainstream, reconoce. El recorrido fue irregular, con distintos niveles de circulación. Pasó por Amazon Prime, Cinear, Octubre TV y hoy está disponible en Youtube y la distribuye Untref en los festivales. Es muy aleatorio y caprichoso, señala. Los que hacemos arte autogestivo somos gladiadores del deseo. Sostener esos proyectos no es solo una cuestión técnica sino una posición vital. Sostener el deseo y la alegría es una militancia, resume Juliana Ascúa. Volver a Paraná En ese mapa en expansión, Paraná aparece como una posibilidad persistente. Me encantaría filmar en Paraná, anticipa. Es un deseo que todavía no se concretó. Hay historias en Paraná, millones, afirma, y las vincula con una sensibilidad marcada por el río y el territorio. Esa manera de sentir, de estar tan cerca de ese río enorme, expresa.
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