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» Perfil
Fecha: 01/05/2026 12:55
La astronauta de la NASA Christina Koch volvió a poner el foco en los desafíos físicos y sensoriales que implican viajar al espacio, al recordar su experiencia en la misión Artemis II. Describió que el cuerpo pierde referencias habituales, y eso afecta tareas como orientarse o moverse y explicó la complejidad de la readaptación a la vida en la Tierra. En este sentido, señaló que uno de los principales retos es reentrenar el cerebro. Según explicó, estas sensaciones forman parte de un proceso de adaptación que todos los astronautas deben atravesar y que puede incidir en su rendimiento durante las primeras jornadas de misión. La causa principal es la ausencia de gravedad, que altera el funcionamiento del oído interno, encargado de regular el equilibrio. En la Tierra, ambos sistemas están sincronizados, pero en microgravedad esa coordinación se rompe. La científica principal del Programa de Investigación Humana de la NASA, Jennifer Fogarty, explicó que el cerebro recibe señales contradictorias entre los que ven los ojos y lo que percibe el oído interno, lo que genera una confusión temporal. La especialista de la agencia espacial norteamericana precisó que este cuadro suele durar entre 48 y 72 horas. Sin embargo este período puede extenderse dependiendo de cada individuo. Christina Koch, quien ya ostenta el récord femenino de permanencia continua en el espacio con 328 días a bordo de la Estación Espacial Internacional, expresó que esa sensación no es meramente anecdótica, sino parte de un proceso fisiológico complejo que afecta a casi todos los astronautas. Qué es el síndrome de adaptación espacial El denominado síndrome de adaptación espacial (SAS, por sus siglas en inglés) es una condición que padecen aproximadamente el 70% de los astronautas durante los primeros días en el espacio. Se manifiesta con síntomas similares al mareo por movimiento: náuseas, desorientación, vértigo e incluso vómitos. La causa principal es la ausencia de gravedad, que altera el funcionamiento del oído interno, encargado de regular el equilibrio. Cada vez que me despertaba, creía que estaba flotando, relató la experimentada tripulante de Artemis II, Christina Koch a la hora de poner en palabras sus sensaciones sobre lo que fueron sus primeros días fuera de la Tierra. Este fenómeno afecta a una gran proporción de los cosmonautas, especialmente durante los primeros días de misión, cuando el organismo intenta adaptarse a las nuevas condiciones. Aunque suele ser temporal, puede impactar en el rendimiento de la tripulación en tareas críticas. Con el paso del tiempo, el cerebro logra reinterpretar las señales sensoriales y reduce los síntomas, permitiendo que los integrantes de la tripulación se desenvuelvan con normalidad en el entorno espacial. PM LT
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