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» Perfil
Fecha: 01/05/2026 12:40
La dinámica de los dólares que van al colchón vuelve a instalarse en el centro del debate económico, en un contexto donde la estabilidad cambiaria, las restricciones vigentes y la necesidad de sostener la desinflación condicionan las decisiones de inversión, consumo y ahorro. En este escenario, el ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, planteó que la persistencia de controles de cambio limita el uso productivo de las divisas y refuerza la tendencia al atesoramiento por parte de los privados. Controles cambiarios y freno a la inversión Según una nueva publicación que Cavallo hizo en su blog, cuando la política fiscal y monetaria están enfocadas en bajar la inflación, se restringe la posibilidad de estimular la demanda interna, por lo que la reactivación depende exclusivamente de la oferta. Esto implica que el crecimiento sostenido requiere aumentar la inversión eficiente y la productividad. En ese marco, el economista sostuvo que la eliminación completa de los controles de cambio y el libre movimiento de capitales es, probablemente, la política de liberalización y desregulación económica con mayor potencial, ya que permitiría reducir el riesgo país y generar condiciones más favorables para la inversión. Actualmente, mientras sectores como la minería, los hidrocarburos, la pesca y el agro muestran dinamismo, las políticas vigentes continúan limitando el consumo y la inversión en el corto plazo. Para Cavallo, esta combinación contribuye a que los dólares no se canalicen hacia actividades productivas. La persistencia del cepo cambiario, en este contexto, alimenta comportamientos defensivos. Las restricciones a empresas y personas, junto con las dificultades para operar libremente en el mercado de divisas, refuerzan la tendencia a guardar dólares en lugar de volcarlos a la economía real. Liberalización y destino de los dólares Cavallo proponusó en su texto eliminar completamente los controles de cambio, lo que implicaría suprimir el cepo para empresas y permitir el libre movimiento de capitales. Esto habilitaría que exportadores, inversores y quienes obtienen financiamiento en dólares no estén obligados a vender esas divisas al Banco Central. En sus palabras, el mercado cambiario operaría de forma totalmente libre y fuera del ámbito del Banco Central, permitiendo que el tipo de cambio surja de la interacción entre oferta y demanda, con intervención oficial solo como herramienta de política monetaria. Entre los beneficios señalados, el economista destacó que los productores podrían recibir el valor pleno de sus exportaciones, sin las distorsiones actuales. Además, sostuvo que el libre movimiento de capitales contribuiría a reducir el riesgo país y facilitar el acceso al financiamiento externo. Otro punto clave es que la liberalización cambiaria permitiría ubicar el tipo de cambio en un nivel que minimice expectativas de devaluación, lo que podría desalentar el atesoramiento. En otras palabras, reduciría los incentivos a que los dólares vayan al colchón. Sin embargo, Cavallo advirtió que demorar estas reformas puede generar riesgos. Si continúan los controles y el encerramiento de los capitales, y el superávit comercial se reduce o desaparece, el cambio hacia la libertad cambiaria puede resultar traumático, señala. En este sentido, subrayó que el contexto actual de superávit comercial representa una oportunidad para avanzar en la liberalización. La fuerte liquidación actual de divisas de exportación provenientes del agro y del petróleo brinda una excelente oportunidad para eliminar todos los controles de cambio, concluyó, al remarcar que el objetivo final es evitar que los dólares se inmovilicen en el ahorro y promover su uso en la inversión productiva. GZ LT
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