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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 01/05/2026 12:15
Los futboleros memoriosos la recordarán: Martín Palermo le propinó a Guillermo Barros Schelotto una de las patadas más brutales de la historia del clásico entre Estudiantes y Gimnasia. Fue por la revancha de la Copa Centenario 1993 que se adjudicó el Lobo, en una serie que terminó 1-0 por el tanto del Mellizo en el partido de ida disputado en el Bosque. Fui a la pelota, dijo entre risas el Loco, cuando le reprodujeron en vivo en ESPN la jugada. Luego de que en la mesa le cuestionaran socarronamente su accionar en cancha y justificaran la roja que le sacó Juan Bava sobre el final del encuentro, a Palermo le mostraron un video actual de Guillermo contando su versión de los hechos: Esta jugada marcaba un poco la relación que teníamos antes, que venía mal desde el colegio, de los torneos internos de fútbol. Nos llevábamos mal la división mía con la de él. Después en inferiores y cuando llegamos a primera. Era tormentosa. Coincidía en que éramos muy competitivos y que las categorías 73 eran muy buenas. PUBLICIDAD Para contextualizar el nivel de rivalidad y agresividad que existía por ese entonces, hay que recordar que el partido de ida disputado en el estadio Juan Carmelo Zerillo se dio por suspendido cuando promediaba el segundo tiempo luego de que desde la tribuna de Estudiantes le arrojaran una piedra al árbitro Juan Carlos Biscay. En el Pincha se habían quejado de un presunto fuera de juego de Barros Schelotto en el 1-0 y luego estallaron por la expulsión contra Juan Carlos Ramírez. Personal médico de ambos equipos ingresó para asistir al juez, mientras que en la cancha se produjo una pelea entre jugadores. El colegiado resolvió desde el vestuario la suspensión y la AFA dictaminó que no habría reanudación, pero la revancha se disputaría (terminó 0-0). Tras esa primera ronda, Gimnasia despachó a Newells (1-0), Argentinos Juniors (2-1) y Belgrano de Córdoba (4-3 en penales luego del 2-2 en tiempo reglamentario) antes de imponerse 3-1 ante River en una final en la que Guillermo anotó el tanto definitorio. PUBLICIDAD Todo se transformó entre Palermo y Guillermo cuando arribaron juntos al Xeneize y congeniaron en el glorioso ciclo de Carlos Bianchi a fines de los 90 y principios del 2000: Llegamos a Boca y cambió todo, supimos dejar de lado las, no sé si diferencias, las cosas que habían pasado, y empujamos para que al equipo le vaya bien. Así que la relación hoy es de una gran amistad, un gran respeto y reconocimiento hacia el otro. OTRAS FRASES DE MARTÍN PALERMO - Su llegada frustrada a San Lorenzo. Hubo desde la segunda fecha por la ida en Instituto, hubo un contacto, lo mismo San Lorenzo y Newells. San Lorenzo fue el más concreto, estuve con el presidente (Sergio Constantino) en el sorteo de las copas en Asunción. Fue incómodo, al no llegar a un buen final... ¿Si terminé molesto? Sí, en cómo se manejó. Estuvimos ahí, la intención estaba. Veremos si existe una posibilidad de dirigir en Argentina y también se abrió una puerta en Brasil (tras su paso en Fortaleza). El desafío es buscar los equipos grandes en el fútbol argentino por lo competitivo que es". - La expulsión de Adam Bareiro en Boca contra Cruzeiro. Tiene esa entrega, esa lucha en todas las jugadas. También es un goleador porque en la última parte en Fortaleza agarró una racha de 7 goles que fueron muy importantes. En esa lucha, juega al límite todo el tiempo. Es su manera. Lo tiene que asimilar y trabajar. Su forma impulsiva de luchar cada pelota lo lleva a tener esos roces. Para un delantero, condicionarte con una tarjeta, te lleva a que te puedan expulsar. - Su recuerdo de Diego Armando Maradona. Hay algo más de él que siempre me llena y me emociona y que siempre hablar genera ciertas cosas que a veces prefiero ni transmitir hacia los demás porque es demasiado, pasa de todo lo que pueda decir con palabras. Tenía todo, era un padre, un hermano, un amigo... No te digo que era una pareja, pero si te tenía que dar un beso en la boca, te lo daba. Había una conexión distinta a todo. Él me generó esa pasión por el fútbol. Lo veo a Diego y quiero ser como Diego. Es extrañarlo todos los días y más cuando aparecen notas y habla. PUBLICIDAD PUBLICIDAD
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