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» Clarin
Fecha: 01/05/2026 11:37
El maní, una de las principales economías regionales del país y uno de los complejos exportadores más importantes del agro argentino, concretaría una de las peores cosechas de los últimos 15 años, como consecuencia de una fuerte baja en el área sembrada. Según estimaciones de la Cámara Argentina del Maní (CAM), la implantación de la oleaginosa en la campaña 2025/26 se ubicó en 381.590 hectáreas lo que implica una retracción del 27% respecto al ciclo anterior. Esta situación impacta de lleno en la estimación de producción, que a la fecha se ubica - en base a datos de la CAM - en 918.397 toneladas, un 31% por debajo de lo obtenido en la 2024/25, equivalente a unas 408.000 toneladas menos. Si vamos a los datos de la Bolsa de Cereales de Córdoba (Bccba), principal provincia productora del país, las proyecciones son similares: una caída en la superficie sembrada del 26,7% hasta las 238.900 hectáreas y una merma en el volumen a obtenerse del 28% hasta las 635.800 toneladas. No solo es una baja sustancial respecto a la campaña pasada, sino que también significa una caída del 9% respecto al promedio histórico. Así, la estimación de producción del presente ciclo se presenta como el segundo más bajo de los últimos 15 años, sólo detrás de la 2022/23, año de la gran sequía que golpeó a todo el campo argentino. Al momento, los trabajos de recolección se están llevando a cabo y finalizará entre julio y agosto. Pero el proceso de cosecha en este cultivo, que ya comenzó, cuenta con dos etapas diferentes. El primero es el arrancado, que es dar vuelta el pan de tierra para exponer el fruto, el cual lleva unos días de secado posteriores en el lote. En este sentido, es preciso que el clima acompañe con días sin lluvias, cuestión que durante buena parte de abril no sucedió. Por eso, se estima que recién se lleva arrancado el 15% de la cosecha, un progreso históricamente bajo. La razón que explica esta caída en el área sembrada radica en los bajos precios internacionales del maní y sus subproductos y a los altos costos que enfrentan los productores. En diálogo con Clarín Rural, el director ejecutivo de la CAM, Edoardo Fracanzani, explicó que esta merma en superficie y volumen se debe a un reajuste que decidieron hacer las empresas exportadoras. En la campaña anterior había crecido mucho el área sembrada y se tuvieron buenos rindes, por lo que hubo una producción muy elevada. Por eso este año las empresas decidieron reducir el área, ya que los precios internacionales no acompañaron mucho, detalló Fracanzani. Esta decisión busca equilibrar oferta y demanda, ya que hubo un exceso de oferta a nivel mundial la campaña pasada, por lo que se debe hacer un reajuste. También hay una reducción en el área sembrada de Brasil por la misma razón. Ojalá que, gracias a esto, se dé una mejora en los precios y un equilibrio económico en las empresas exportadoras. Para la analista de la Bolsa de Cereales de Córdoba (Bccba), Jennifer Demarchi, el principal motivo que explica la decisión de los productores de sembrar un menor hectareaje de maní son los bajos precios internacionales y la rentabilidad que les permite tener. Y a esto se suma el costo de los alquileres, ya que la superficie que más cayó es la producción en campo alquilado. En Córdoba apenas se sembraron apenas 238.900 hectáreas y se espera una fuerte caída en la producción respecto al año pasado. Nuestra provincia es muy influyente en exportación, ya que aporta entre el 70% y 80% al volumen total de producción de maní. Históricamente, se exportan 460.000 toneladas, por lo que volumen hay para cubrir los embarques. Sobre la firma Newsletter Clarín
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