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Parana » Cuestion Entrerriana
Fecha: 01/05/2026 11:30
Día del Trabajador: La Argentina necesita un cambio de paradigma sindical Este 1° de Mayo puede considerarse uno de los más tristes para los trabajadores, porque al aparato de difusión oficial, se suman gremialistas burócratas ESPECIAL, por Francisco Pancho Calderón.- En tan complejo marco socioeconómico, conmemoramos otro 1° de Mayo, Día del Trabajador, con gremialistas argentinos mostrando, como nunca, un rostro surcado por fuertes contrastes. Una estructura tradicional, dominada por dirigentes que llevan décadas en sus puestos, que cruje, se agrieta y deja al desnudo, tras cada decisión de un Gobierno inclemente, un sesgo de debilidad creciente. Debería promoverse un modelo de dirigente, de delegado, de activista antiburocrático que reclame más participación, más pluralidad, y que se plante en defensa de las reivindicaciones de los trabajadores, concretamente, ejecutando un contrato sencillo con la gente, que es defenderle los porotos: salario y condiciones de trabajo. Hoy, algunos capos del gremialismo parecen contagiados del espíritu del sindicalismo combativo, y la ebullición en las bases, al calor de los nuevos trabajadores y la inacción del viejo andamiaje sindical, está lejos de la revolución, pero más cerca de consolidarse como un fenómeno aún indescifrable. Este 1° de Mayo puede considerarse uno de los más tristes para los trabajadores. Porque al aparato de difusión oficial, se suman los gremialistas burócratas que lamentablemente contagian la sensación de estar silenciados por uno de los gobiernos más despiadados en la historia democrática argentina. Obvio decir que no estamos conformes con la política económica. Porque: -no es cierto que la inflación esté controlada, con ir al supermercado o almacén a diario se comprueba; -es inexacto que haya desaparecido o disminuido notoriamente la desocupación; -de hecho, las estadísticas son contundentes, claras y los índices de desempleo se acentúan día a día: -redundante puede sonar que los cierres de comercios, pymes, fábricas, industrias aumentan a límites inéditos; -los salarios siguen siendo insuficientes y no alcanzan para cubrir las necesidades más mínimas; -la pobreza, la indigencia, las personas en situación de calle, se palpan cotidianamente; -no se ha avanzado en el cuidado y la atención de la salud más allá de los esfuerzos supremos de los profesionales; -se pierden día a día más programas sanitarios por capricho de un ministro de Desregulación abominable y de un ministro de Salud títere; -se ha agravado el problema de la vivienda, porque la propiedad sigue concentrada en unos pocos que regulan especulando los alquileres por encima de las leyes; -los jubilados sufren dramáticas injusticias; -las empresas monopólicas y multinacionales siguen vaciando el país. Y podríamos seguir describiendo a La Argentina de Milei Sabemos que de un día para otro no se puede hacer milagros. Somos conscientes que los males argentinos no parten desde diciembre 2023/enero del 2024 Pero es insostenible la inhumanidad oral y gestual del presidente (como de su Gabinete y legisladores) ante las privaciones, las penurias, los sacrificios, el ahogo inocultable de un Pueblo trabajador. Argentina carece de un mandatario Líder, de un hombre sabio, prudente, ecuánime, comprensivo, humano, justo y patriota. Está claro Pero hoy, 1° de Mayo sufrimos la amargura y decepción de constatar cómo se ha enfriado la lucha sindical y cuántos representantes gremiales se han entregado, han claudicado y ya no son leales a los trabajadores sino a sus conveniencias propias a partir de una administración política que establece astutos pactos con periodistas, sindicalistas y hasta opositores. Es inevitable interpretar que la atomización perjudica a los trabajadores porque tienen menos fuerza para sus derechos, y esa fragmentación social solo respalda el poder de quienes nos gobiernan, siguen dividiendo y reinando. El verdadero mal que padecen desde hace décadas, millones de trabajadoras y trabajadores es soportar estoicamente a gremialistas atornillados en los cargos, y que terminan convirtiendo la propia estructura sindical en una Institución que en muchos casos solo otorga beneficios a los integrantes de los Consejos Directivos, de sus familiares, y del grupo de obsecuentes que los apoyan no por convicciones, sino más bien por conveniencia. Nuestro país tiene la forma de gobierno republicana. La misma establece entre sus presupuestos, la periodicidad en los cargos. Esto implica que no haya reelecciones indefinidas en los cargos políticos. ¿Porqué entonces no aplica también este presupuesto, a la vida sindical? Muchos sindicatos se han transformado en verdaderos feudos, con dirigentes sindicales que usan el gremio exclusivamente como trampolín para saltar a la política. Hay dirigentes sindicales que desde sus cargos, se dedican más a hacer política partidaria que política sindical, teniendo a sus afiliadas y afiliados con salarios miserables , sin cobertura médica, sin capacitación y formación, entre otras cosas. Sin bien hay muy buenas organizaciones sindicales, muy buenas secretarias y secretarios Generales, la situación general de la clase trabajadora viene empeorando año tras año. Paritarias a la baja, peores prestaciones médicas, muy poca capacitación, una movilidad social ascendente en retroceso, millones de personas cautivas de dádivas y que no pueden conseguir trabajo digno y registrado, entre otras cosas, claramente nos hace ver que algo está funcionando mal en el sindicalismo de Argentina. El hecho de que haya dirigentes que hace más de veinte años ininterrumpidos en cargos gremiales, dirigentes que nunca volvieron a trabajar en sus puestos laborales junto a las bases, dirigentes que se acostumbraron a permisos gremiales, dirigentes burócratas, es lo que está haciendo un gran daño al sindicalismo en general. Nos merecemos un movimiento obrero combativo, con gestión, independiente de la política partidaria, que sepa que tiene un plazo determinado para demostrar lo que puede gestionar desde la conducción del gremio, y que sepa que después de cuatro u ocho años hay que volver a trabajar nuevamente junto a las bases, es lo que seguramente va a empezar a revertir la situación actual de la clase trabajadora.
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