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  • Fiorella Vitelli: canceló su casamiento, quedó embarazada de un hombre que casi no conocía y formó la familia que soñaba

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 01/05/2026 09:01

    Desde que nací quiero tener hijos y ser mamá. Lo deseo con toda mi alma. ¿Por qué me siento atraída por personas que no tienen nada que ver con lo que yo sé que me conviene?, esa fue la pregunta que Fiorella Vitelli le hizo a su coach después de romper un compromiso de años y replantearse por completo su vida, según contó en Ellas, el ciclo de entrevistas de Infobae. Fiorella es licenciada en Nutrición, divulgadora y comunicadora especializada en bienestar, hábitos saludables y calidad de vida. Ganó notoriedad por sus participaciones en medios como América, Urbana Play y LN+, donde aborda temas vinculados con la alimentación consciente, la salud integral y la longevidad. Además, es autora del libro Desnutrida, publicado en 2025, en el que propone una mirada más amplia sobre la nutrición y el bienestar, alejada de los enfoques centrados únicamente en el peso corporal. También participó en charlas TEDx y desarrolla contenido en redes sociales sobre nutrición, hábitos y desarrollo personal. PUBLICIDAD En un diálogo sincero, habló sobre el peso de los mandatos femeninos, la relación con su mamá y el aprendizaje que le dejó haber sido echada de su casa a los 22 años. También recordó cómo canceló su casamiento cuando sintió que estaba en una relación en la que ya no podía ser ella misma y cómo, años después, terminó enamorándose del padre de sus hijos, Tomás Critelli, un hombre al que apenas conocía cuando quedó embarazada en plena pandemia. Hoy es mamá de tres hijos: Río, León y Tina. ¿Con qué Fio me encuentro, en qué etapa de tu vida estás? PUBLICIDAD Bueno, estoy en una etapa, no sé si esto es real o no, que exista la crisis de los 40. Pero yo tengo 38 y medio y me siento ahí. Me siento como preguntándome cómo quiero vivir a partir de ahora. Vengo de una década de empujar, sostener y tirar para adelante. Ahora me gustaría experimentar un poquito más la quietud. ¿Sentís que hay algo en las mujeres de siempre estar empujando y sosteniendo? PUBLICIDAD Sí. En esa pregunta y viviendo eso estoy hoy. También el haber sido mamá de una nena me hizo mirar todo mi linaje. Mi última hija, Tina, que tiene nueve meses. Y yo creo que a mi mamá también. Tengo un linaje femenino muy fuerte, de mujeres muy poderosas, muy de ir para adelante. El no puedo no existe. Pero ahora estoy preguntándome: ¿quiero empujar a este nivel, quiero ponerle ese nivel de esfuerzo, quiero correr de esta manera? Ya sé que puedo, tengo la evidencia. Pero ahora me planteo cómo elijo vivir. Y bueno, inevitablemente interpelada por el bienestar. O sea, me dedico a eso. Mandatos, fallas y la herencia materna ¿Por qué creés que a las mujeres nos cuesta tanto permitirnos fallar y tenemos tan incorporado el yo puedo? PUBLICIDAD Va un poco de la mano de creer que si fallo y no me salió, igual puedo sacarlo adelante. Y confundimos durante mucho tiempo el autoamor con la autosuficiencia, ¿no? El amor propio con puedo todo, puedo sola y es como: ¡Esperá! ¿Cómo sería mi vida si me dejo sostener? ¿Quién tengo que ser para permitirlo? No lo sé, no está en mi naturaleza, no está en mi automático, no lo aprendí, no sé cómo es estar un poco más quieta, estar un poco más tranquila, ir un poco más lento y permitir el sostén de otros. ¿Estás trabajando en eso? PUBLICIDAD Estoy trabajándolo porque no me resulta para nada natural y fácil, pero la llegada de Tina me trajo un poco de esto. Estoy convencida de que criamos desde la imitación y de golpe soy mi mamá... ¿Te molesta verte siendo un poco tu mamá a veces? PUBLICIDAD Yo estoy fascinada con mi mamá, pero tenemos una historia fuerte juntas. O sea, me echó de mi casa a los 22 años. Tenemos una historia muy fuerte juntas. ¿Por qué te echó de tu casa? PUBLICIDAD Porque a su mirada era rebelde. Bueno, soy rebelde, naturalmente, ¿no? Desde la comunicación y todo se me nota, que no es que voy por el caminito más sencillo siempre, pero ella estaba convencida de que era lo mejor que podía hacer para mí. Tenía 22 años, ya estaba recibida y me fui un fin de semana con amigos a la costa. Ella me había dicho que no me podía ir. Yo vivía en la casa de mis padres todavía. Cuando volví, me dijo: Yo te dije que no te vayas, te fuiste igual. Ahora la que quiere que te vayas soy yo. ¿Cómo viviste eso después, al convertirte en madre? PUBLICIDAD Es muy fuerte. La sensación de pérdida de hogar fue muy fuerte para mí. De hecho, hoy me pasa que pienso: ¿financieramente es lo más inteligente comprar una casa para todos mis hijos?. Pero también me pasa que, cuando el dueño de la casa quiere volver a vivir ahí, como me está pasando ahora y me tengo que mudar otra vez, no sabés la tristeza, la angustia y el trabajo que me generó saber que en dos años tengo que irme porque él quiere volver. Entonces, hay algo ahí con el hogar que necesito reafirmar todo el tiempo. ¿Pudiste hablarlo con tu mamá? Recontra. El libro que escribí, Desnutrida, empieza con el momento en el que mi mamá me dice: Yo te pedí que no te vayas. Ahora te vas vos. Y no sabés el miedo que tenía cuando le di a mi mamá el libro. Fue la primera que lo leyó. Igual lo había hablado antes. Le dije: Ma, voy a escribir esto porque es parte de mi historia. Y me dijo: Si nos encuentra en el lugar que estamos hoy, toda esa historia tuvo sentido de ser recorrida. Tomar distancia, coraje e intuición Cancelaste un casamiento. Hay que ser valiente para elegir lo que uno no quiere cuando todo parece encaminado... Bueno, yo me aferré a esa valentía. Como que me autodije: Voy a vivir esto como una persona valiente. Y yo me separo amando. ¿Cómo era tu situación en ese momento? Estaba viviendo con un hombre. Teníamos fecha, salón reservado, iglesia paga. No tenía el vestido, pero estaba ahí encaminado. Estaba todo. De hecho, la familia que vino de Suiza y vinieron igual, porque ya estaba todo, todo, todo. ¿Qué fue lo que hizo que dijeras que no? La verdad es que yo veía muchas red flags. Pero claro, cuando empezamos procesos de sanación y de trabajo personal yo detecto un despertar muy fuerte, un clic, en 2015, que fue cuando me puse en pareja, y es la versión antigua de vos la que se está vinculando con esa persona. Y, a medida que fue pasando el tiempo, me di cuenta de que ya no me hacía sentido la versión de mí que estaba con él. Sobre todo por los permisos que había otorgado, por las cosas que había naturalizado y que ya no formaban parte de mí. Y, en el momento en que me cayó la ficha, dije: Esto es violencia para mí. ¿Recordás qué episodio hizo que te des cuenta? No fue un episodio puntual, fue una película. ¿Viste la película Nace una estrella de Lady Gaga? Yo en esa época empecé como mi carrera de comunicación masiva y él no estaba cómodo con eso. Si me paraban en la calle y me saludaban, él estaba muy incómodo. ¿Sentiste celos de su parte? Sí, de hecho, en un momento me dijo: Vos tenés que ser mi secretaria. Un montón de cosas. Además, cuando paro un minuto y miro, digo: Me alejé de toda mi red. Me encapsulé, me quedé acá, sola, con él, con un cuento que me está contando que no sé cuál es, pero feliz no estoy. Tengo un yunque en el pecho. ¿Cómo fue el momento de comunicarle la decisión? El día que le voy a avisar que nos separábamos, yo ya tenía el departamento alquilado. Le dije: Mirá, tengo que hablar con vos. Me dice: No, hoy no estoy para cosas emocionalmente cargadas. Le dije: No, vamos a hablar hoy. No sé para lo que estás, para lo que no. Viene y se sienta con un cuaderno como para anotar el feedback. Le digo: Bueno, ya tengo el departamento alquilado, me voy. ¿Cómo reaccionó él? No se la vio venir. Pero esto me pasó con todas las parejas. Ellos creen que yo los amo tanto y entrego tanto que nunca me voy a desenamorar. Así que ahí fue: Yo el departamento ya lo tengo alquilado, está todo cerrado, me voy. Me fui así porque con tal de huir, que eso es otro error. Pero la paz vale cualquier sillón. Y me alquilé un departamento, un piso doce, en Vicente López, con vista al río, que era como Miami, mi amor (risas). Me aferré a mi valentía y yo sentía que seguía enamorada, sentía que lo amaba. Pero sabía que él no era. Es que a veces el amor va por una vía y el decir: Che, esto no es lo mejor para mí, puede ir por otra. ¿Cómo reaccionó tu mamá cuando le contaste que cancelabas el casamiento? ¡Qué alivio! Qué bueno que te diste cuenta", me dijo. ¿Cómo fue ese cambio en tu vínculo con ella? Mi mamá me devolvió la psiquis. Cuando me mudo, además de que me recontra ayudó con la mudanza, mi mamá es una topadora y me re ayudó. La fruta nunca cae muy lejos del árbol (risas) y ahí es donde yo me replanteo muchas cosas para mis frutitas... Embarazo inesperado, vínculos y la familia que llegó sin aviso Después de separarte, ¿cómo fue el proceso interno? Cuando me separo empiezo a trabajar con mi coach y le digo: Hay algo que pasa acá que no lo entiendo, ¿cuál es el fenómeno? Yo sé cuál es el estereotipo de hombre que podía acompañarme a mí el resto de mi vida y a formar la familia que yo sueño desde que nací. Quiero tener hijos y quiero ser mamá, lo deseo con toda mi alma y deseo que esto parta de una pareja de amor recíproco, saludable. ¿Por qué elijo personas que no tienen nada que ver? ¿Por qué me siento atraída por personas que no tienen nada que ver con lo que yo sé que me conviene?" ¿Sentís que ahí hubo como un reset? Recontra. Ahí, laburándome y él dándome ejercicios, como bueno, el que te atraiga naturalmente desde el principio, desconfiemos y miremos. Es un buen tip igual: el que te magnetiza, cautela. Me dijo: Dale la chance al que no te fascina. Fui, lo hice. Yo mirando la hora digo: ¿Cómo me voy? ¿Cómo hago para salir de acá? En la primera cita. La única, sí. Contexto pandemia que no conseguías Se va, termina mi plan, mi cita, me voy a acostar diciéndole a mis amigas: Chicas, no, esto no va, no funciona así. Al coach diciéndole: Yo hice la tarea. Pero no estoy para volver a vivir esta situación, no tengo ganas, no. ¿Y cómo reapareció el vínculo con quien hoy es el padre de tus hijos? Aparece como sugeridos, los que migra Facebook a Instagram, como de tu otra vida. Me aparece este chico ahí, un alguien. Aprieto, era un meme de una hamburguesa y yo dije muy amorosamente: Sigan comiendo así que vamos a seguir encerrados mucho tiempo más. Eso le reaccioné a lo que puso, a la historia. ¿Cómo estás tanto tiempo?, me responde. ¿Él te recordaba? Claro. Hacía diez años que no sabíamos nada el uno del otro. Nos habíamos conocido en un boliche, salimos tres veces y yo me puse de novia con otro. ¿Y nunca más? Y nunca más. ¿Cómo fue ese reencuentro? Nos vimos un par de días después. Era pandemia, un delito total (risas). Pasó lo que tenía que pasar y quedé embarazada. Ese día. Con un 1 % de probabilidades, llegó Río. Fue muy loco porque yo lo vuelvo a ver el fin de semana siguiente y cuando me despido le digo: Hasta dentro de diez años, te voy a extrañar. Porque él seguía siendo el rey de la bailanta, pero encerrado por la pandemia. Además, un potro. Yo dije: No, no, no. Chau. Y él flasheó, se enamoró, porque como le dije chau, te hasta dentro de 10 años. Yo pensaba: no lo voy a ver nunca más. ¿Cómo descubriste el embarazo? Semana siguiente, yo llorando, mirando This is Us, pero a mares y dije: Estoy embarazada. Le pregunto al péndulo (risas), que dijo que sí y voy a la farmacia. Ahí me reconoce una señora: Ay, querida, vos sos una nutricionista. Y yo tipo: ¿Me das unas, mmm, carilinas, una prueba de embarazo...? Le pedí el más barato y el más caro. Cuando llegué, vi una rayita sola, voy a buscar un vaso de agua, vuelvo y la segunda estaba ahí. ¿Qué sentiste en ese instante? Bienvenido. Te señoré toda mi vida. En ese instante, no pensé en nada. Solo fue: bienvenido. Y hasta sabía que era varón. Fue como bienvenido. Somos dos, por lo menos, acá somos dos. ¿A quién se lo contaste primero? Justo estaba con una amiga por videollamada, así que se lo dije. Obviamente, lo primero que traté de hacer fue llamarlo a él. No me atendió. Me ghosteó. Seis de la tarde eran de un domingo. Diez de la noche, intento otro mensajito y nada. Dos de la mañana, lo veo en línea, entonces le digo: ¿Te puedo llamar?. Me pone: No. Directamente. Entonces le mando la foto del test. Me dice: Me descompongo, me descompongo. Le digo: Mirá, yo estoy desde las seis de la tarde con este tema. Lo banqué un ratito, pero después le dije: Yo me tengo que ir a dormir, porque mañana laburo. Puse modo avión, dormí y me desperté a las seis. Al día siguiente le dije a mi mamá que venga. ¿Cómo fue la reacción de tu mamá? Llega mi mamá, le abro la puerta y me dice: ¿Qué pasó?" Porque era raro que no vaya yo para allá y la haga venir al departamento. Pensó que me iba a encontrar con covid o algo así. Me siento al sillón con ella. ¿Qué pasó, Fiorela?, me dice. Estoy embarazada. ¿Qué? No lo puedo creer, tanto que lo pedí, me lo merezco, me lo merezco, decía. Ella saltando, feliz. Quince minutos después le dije: ¿No me vas a preguntar de quién es? Y me dice: ¿Es de tu ex?. No. Y ella suspiró como aliviada. Es tuyo entonces, no me importa, es nuestro. ¿Qué significó ese momento para vos? A mí me devolvió la psiquis en ese momento. Pero no solamente eso, yo sentía que no iba a estar sola. Independientemente del rol que el papá eligiera ocupar en ese momento, yo ya no estaba sola, porque yo era una trabajadora independiente, me había quedado sin laburo por la pandemia e iba a ser mamá, ¿cómo iba a hacer? Entonces, esa pregunta la tenía en mi cabeza. Cuando él me llama, yo le dije: Mirá, el rol que quieras ocupar lo podés elegir completamente, yo no necesito nada. Lo único que te voy a pedir es que no me molestes, porque tengo que lidiar con un montón de cosas. Entonces, hacete a un lado o sumás. La posibilidad de quedarte y restar no va y yo soy una topadora". Porque en definitiva era un pibe que no conocías, básicamente. No lo conocía. Él lloraba y me decía: ¿Cuándo cumplís años? ¿Tenés hermanos? ¿Tus viejos viven? ¿Tenés segundo nombre? Nada. Y hoy acabas de tener hace nueve meses a tu tercera hija. Con él mismo. Y lo amo. ¿Qué sentís que hubo en vos, en la vida, en el universo, que hizo que se trazara de una manera tan perfecta todo lo que tenía que suceder y lo que no? Yo me fui de esa casa, de ese casi casamiento, convencida de que el universo me iba a premiar por mi valentía. Convencida. Casi tan convencida que creo que fue una forma de decretarlo, manifestarlo y hacer que suceda. Pero convencida. Yo dije: Lo estoy dejando todo acá. Y yo creo que en algún momento aparece una mano. A veces aparece lo sutil y no lo vemos. Yo creo que siempre hay una mano que aparece y nos acompaña. Y acá, para mí, el universo me dijo: Mirá, no estás sabiendo elegir, reina. Y ego uno y ego dos no se van a permitir conocerse si no hay un niño en el medio que los ponga de frente. Yo sabía que él se iba a morir de amor. Yo le dije: Tengo dos hermanos varones. Si a mis hermanos les llega esta noticia, me puedo pensar un minuto en su impotencia de no poder elegir y te entiendo. Pero yo ya decidí... Me dijo: Está. O sea, como: Está todo bien, pero necesito procesar. Yo le dije: Tómate tu tiempo, no pasa nada. O toda la vida, digo, no pasa nada. ¿Y cómo siguió todo? La semana seis me hago la eco, se la mando y no me responde. Pero bueno, era una posibilidad y también un poco como preparándome para de verdad ser mamá soltera y poder darle explicaciones a mi hijo cuando me las pidiera, aunque una parte de mí siempre sabía que se iba a acomodar. En la semana ocho me hago la segunda eco y de la nada me manda un mensaje de casualidad, porque también es muy intuitivo. Che, mirá, estoy por hacer la segunda eco, si querés venir podés, porque estoy yendo a un sanatorio super lejos, pero que es el único donde... No puedo. Claro, yo ni sabía sus horarios de trabajo, prácticamente no sabía qué hacía de su vida, nada. Ahí, cuando salgo de la ecografía le mando la foto o un videíto y me pone: Ahí está mi pichón. Yo sentada en la sala de espera del sanatorio, rompo en llanto porque fue el momento en el que me dijo: Mi pichón. O sea, ya está. Sos parte. Unas semanas después de eso nos vimos, cuando él pudo, y la verdad es que nunca nos dejamos de ver después de eso. Pero él todo el tiempo me decía: Mirá que nosotros somos familia, pero no somos pareja. No sé cómo podemos hacer para tener un hijo sin amor entre nosotros. ¿Cómo viviste esa situación? Y yo le decía: Pero el amor se construye. Y él me decía: No, yo creo en el amor a primera vista. Y yo tipo: No. ¿Cuándo sentiste que te pusiste de novia con el padre de tu hijo? A los seis meses de nacido Río. Igual nos pasó algo muy loco, que es que nos contagiamos de covid el día de la fecha probable de parto, así que él se tuvo que instalar en mi casa y quedamos una semana... Quedamos una semana encerrados solos en un dos ambientes, conociéndonos. Él dormía en un colchón en el living. Yo dormía en mi cuarto. ¿Qué fue lo que te enamoró de él una vez que nació Río? El nivel de registro. Yo estaba por dar la teta y aparecía con un vaso con agua al lado. Estábamos con la familia y yo sentía que él estaba en donde estaba, pero siempre me estaba mirando como: Che, ¿están bien? ¿Necesitan algo? O él se iba: ¿Llegaste bien? ¿Están bien? Viste cuando decís: Qué alivio. Qué alivio el premio del universo, porque no fue mi elección. Pero hoy mi elección es quedarme, que para mí lo más rápido siempre era huir. Así que ahí, en cada desafío que nos aparece, para mí siempre el desafío sigue siendo aprender a quedarme. Pero no a cualquier precio, sino que mi primera decisión, reacción, no sea salir. Porque construir una pareja y sostenerla en el tiempo es un laburo aparte. Si pudieras tomarte un mate con vos misma, con la Fio de antes de escribir el libro, la que fue echada por su mamá, la que se animó a dar el portazo y salir en búsqueda de la felicidad, la que se puso feliz al enterarse del embarazo aunque no conocía al papá, ¿qué te dirías? Confiá. A veces no se trata de controlar todo. A veces podés confiar que hay otra parte que también sucede.

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