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  • El Central compró US$ 7.000 millones pero las reservas siguen flojas

    Parana » El Diario

    Fecha: 01/05/2026 07:07

    ¿Qué pasa cuando el Banco Central compra US$ 7.151 millones en cuatro meses pero las reservas siguen siendo un dolor de cabeza? Esa es la paradoja que vive la Argentina de Javier Milei, donde los números del frente cambiario brillan pero por debajo la cosa no cierra. Con esas compras, el BCRA ya cumplió el 70% de la meta anual en el primer cuatrimestre. Un golazo sobre el papel. Pero las reservas totales terminaron abril en apenas US$ 44.483 millones, con una mejora de solo US$ 1.378 millones en todo el período. ¿Dónde se fueron esos dólares? Parte se usó para pagar deudas y otra se evaporó por las variaciones en el precio del oro. Lo único rescatable es que las reservas netas -las que realmente le pertenecen al Central- volvieron a terreno positivo tras años en rojo. GMA Capital las estima en US$ 672 millones. Migajas para un país que necesita respirar. El problema de fondo es más profundo. Como plantea GMA, la demanda privada de divisas, los egresos financieros y los pagos de utilidades absorben la oferta del agro y limitan la acumulación genuina. O sea: entra plata del campo pero se va por otros lados. Mientras tanto, el riesgo país se mantiene clavado en los 570 puntos, bloqueando cualquier chance de volver a los mercados internacionales. El miércoles, el ex presidente del Central Alfonso Prat-Gay fue lapidario en la EXPO EFI: Este Gobierno es el que mejor toca la partitura que más le gusta a Wall Street y sin embargo después de dos años no tiene acceso al crédito. Pero lo que más preocupa es la economía en K que describe GMA: mientras agro, minería y energía crecen 14% desde noviembre de 2023, industria, comercio y construcción caen 8% en el mismo período. Una fractura que se siente en el empleo: los sectores dinámicos explican solo 841 mil puestos (7%) contra 5,6 millones (47%) de los rezagados. La consultora LCG advierte que el desenlace de estos síntomas podría no resolverse con una clásica corrida cambiaria sino con tensiones sociales que se traducen en tensiones o movimientos políticos. Con elecciones el año que viene, el riesgo de un estallido social que termine en crisis financiera no es menor. Los inversores ya huelen el peligro: en las últimas licitaciones exigen un premio del 15% anual para tener Bonares a 2028. El mercado, como siempre, no perdona. Con informacion de: Clarin.

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